Respecto a las últimas noticias de la política en El Salvador.



“No hagas a otro lo que no quieras para ti.” Lo hemos escuchado desde niños, pero a medida que crecemos, poco a poco se convierte en frase vacía, y nos preguntamos desconsolados: ¿por qué…?  Friedrich. Nietzsche en su obra: “El caminante y su sombra” (1880) nos da pistas importantes al respecto.   ¡Claro,  porque  esto solamente funcionará, “siempre y cuando  estemos entre iguales “ !  ¿Y quiénes son esos predilectos  elegidos, “los iguales”, aquellos  destinados a sentarse al gran banquete  junto a esa “entidad ” superior, para beber la sangre del inocente y oprimido?  

 


 

El delincuente  de altísimo nivel, casi siempre, es alguien dotado de una gran inteligencia… pero de un tipo maligno. Entre estos “distinguidos personajes”, algunos  sin mayores logros  académicos, pero con habilidades sobresalientes para la intriga, manipulación, y por supuesto sin respeto a normas, o valores. Toda una aristocracia con niveles bien demarcados, pero compartiendo el mismo botín.

El derecho a la vida en este escenario, lo pierde automáticamente, todo aquel que  se oponga a esta manera de adquirir y perpetuarse en el  poder. Si lo vemos desde la óptica religiosa, estamos frente a quienes a pesar de haber sido dotado de grandes talentos, y en el ejercicio de su libertad, optan por el camino de la oscuridad.

Por tal razón, estas “grandes inteligencias retorcidas”, tristemente  encuentran  demasiados admiradores e imitadores  en el mundo actual. Porque no es necesario alinearse con  ningún modelo que implique sacrificio y disciplina, para alcanzar el éxito; en tal sentido, rechazan de manera sistemática la corrección, y en lugar de rebelarse contra quienes destruyen lo bueno, se adhieren a ellos, pasando a formar y actualizar las estructuras del mal.

Pareciera que estuviéramos evocando en  paralelismo sobrenatural, aquella primera gran rebelión que lideró Luzbel, y que arrastro a gran parte de las huestes celestiales al infierno.

De aquí, seguramente procede  la inclinación tan marcada del culto moderno por lo subterráneo, que fácilmente ha conducido a muchos al satanismo. Porque si se carece del talento por nacimiento, y el deseo de fama y fortuna es demasiado tenaz, no es difícil creer que muchos hasta se atrevan a ofrendarse al mismo diablo.

Los que leen esto, saben de manera tal vez indirecta, lo que aquí afirmo, o quizás conozcan sociedades secretas vinculadas a rituales paganos, donde algunos miembros  ya  posean un nivel de riqueza material imposible de adquirir ni en mil vidas. Aquí vemos al crimen organizado y sus innumerables diversificaciones…todo un abanico variopinto donde se advierte un común denominador: poder y oscuridad.

Dentro de todo esto, destacan muchos medios de comunicación, contaminados por esta cosmovisión errada, y de gran talante luciferino, que convierte a villanos criminales, en héroes de leyenda, y a personas virtuosas en modelos perdedores. Verdadera labor de demolición, que empoderan el arte de la decadencia, y absuelven cualquier desviación de la moral individual o colectiva, en una especie de cruzada por la igualdad.

Se necesitará  ser héroe o santo, para atreverse a enfrentar este status quo, porque su influencia casi universal ha contaminado en mayor o menor medida las más importantes instituciones de la sociedad moderna

 

 Semejante ceguera no puede ser entendida, excepto que asumamos que existen seres solo en apariencia humanos, pero con fines y objetivos definidos. Porque desde la exclusiva lógica natural, con escasas excepciones, vamos a ser incapaces de entender, la casi infinita indiferencia ante el dolor del prójimo; así como ese elevado grado de  maldad herodiana, cultivada de manera refinada, casi como un arte; y orientada a la conquista sin freno , de honores, riquezas  y placeres .

Por lo anterior, si alguien con dotes intelectuales, pero con el espíritu oscuro, llega a la presidencia de un país como el nuestro, y le  es descubierto un descomunal robo o gravísimos crímenes, tenemos la obligación de preguntarnos: ¿de qué abismos  ha salido una ambición tan grave, que no repara en el profundo e irreparable daño provocado a los más pobres?

¿De dónde surge el desprecio a la vida y dignidad,  hacia quienes no considera “sus iguales”?

Si esta es una rama podrida, ¿dónde se encuentra el tronco, y las raíces de esta entidad maléfica?

¿Dónde el suelo venenoso que lo acoge y sustenta?  Atrevámonos a responder estas preguntas, y si por desgracia somos parte de este engendro, atendamos esa individual e intransferible  voz interior llamada “conciencia” – la huella de Dios- , que tal vez por años hemos silenciado. Reimplantémonos de nuevo en ese otro árbol que a diferencia del anterior,  este se alimenta de una luz inmensamente bella, con raíces infinitamente profundas y limpias. Cuyas ramas  representan  lo  que debería ser la  verdadera jerarquía humana, fruto del esfuerzo y rectitud.

Con esta madera sagrada deberíamos construir la patria salvadoreña, de aquí hasta el fin de los siglos.

San Salvador, 6 de noviembre del año 2016.

​”El Salvador . ¿Quiénes son los pobres de este mundo ?”


Es fundamental predicar en el nombre de Dios, y más aún en países empobrecidos como El Salvador.  Los escritos bíblicos son claros en volcarse a favor de los desposeídos, pero no se refieren a estos de manera exclusiva, y solo en relación a sus   bienes materiales.  Porque reduciríamos el arribo de Jesús el Hijo de Dios  en la historia humana,  al simple hecho de una redención material.
Aunque importantes, los bienes de este mundo, solo son un complemento de una dimensión más profunda, a cuya base debería rescatarse el verdadero fundamento, y   que la Biblia reitera desde el Génesis hasta el Apocalipsis, resumidos  en la Historia de la salvación. La cual busca rescatar al ser humano integral, sin reducirlo a una  sombra…muy lejana a la imagen y semejanza de la divinidad con la que fuimos creados. (Gen. 1,27)

Querer enfrentar las estructuras del mal desde una perspectiva exclusivamente centrada en la redención material, podría ser considerada una apostasía. Sin embargo uno de los más grandes pecados de la historia humana contemporánea,  recae  sin duda alguna en el nivel de injusticia social, y que en última instancia no pertenecen solamente al orden político o económico – aunque se disfrazan de ellos -, sino más bien al olvido del legado cristiano, y a su sustitución por una cosmovisión lastrada de un humanismo redentorista, construido de espaldas a Dios.

Estamos asistiendo a una especie de pensamiento hegemónico,  el cual ha marcado de manera negativa la visión originaria del evangelio cristiano, porque pobre no es solamente aquel que carece de bienes materiales, sino principalmente espirituales. Por una razón elemental: “las estructuras políticas, económicas y sociales no preceden al ser humano, él las crea, reproduce y transmite a lo largo de la historia”. ¡No nos casemos con ninguna  ideología…con ninguna!  Eso sí, luchemos por integrar los datos de la realidad humana dentro de una visión unificadora, sin dejar cabos sueltos. Pero siendo fieles a esa  vocación profunda, de quien  aspira a mirar a Dios en el misterio de su propia inteligencia.

No inspiremos por odio o resentimiento a cegar la vida de nadie, ni en su cuerpo ni en su espíritu; dirijamos a la humanidad por los caminos de la paz, y no sembremos ira. Y cuidémonos de esa disfrazada y muy ensayada mansedumbre, porque su cosecha nos alcanzará a TODOS hasta el final de los tiempos.

Atrevámonos a cuestionar el statu quo,  que nos hace juzgar y condenar  casi de manera automática las causales del subdesarrollo. Realidad grave,  que en sus orígenes y alcances, nos involucra a todos. Políticos, religiosos, ricos, pobres, intelectuales e ignorantes; y si al final queremos ser muy justos, hasta los muertos tienen su parte en este juicio. De la sabiduría producto de este acercamiento, podría emanar algo parecido al sueño milenario de construir un mejor destino para todos.

 

 

 

“El Salvador. Celebración de la Independencia Patria y las migraciones. La urgencia de una cultura propia”.


Las migraciones del tercer al primer mundo, al parecer casi siempre han tenido un carácter forzado. Una vergüenza para sus países  de origen, y una grandísima ventaja para los receptores, dado que entre esas muchedumbres desterradas, van verdaderos talentos  y hasta genios.

Esta es la riqueza que se va, desesperados pero convencidos que ese es el camino, para salvar no solo su precario patrimonio y sostener a sus familias; sino para salvar la  vida misma, ya puesta en riesgo por el crimen galopante.

El Salvador es un triste ejemplo, y la culpa, no nos equivoquemos: “es de todos”. Una afirmación aparentemente descabellada, pero que tiene una verdad incuestionable.    Nadie arriesgando la vida o dignidad, abandona  feliz y  triunfante su hogar. Porque la sola búsqueda de la seguridad material, aunque importante, por desgracia la mayoría de las veces se entiende – al final de la vida-, que fue una condición que pudo haberse evitado.

La solución a esta causal generadora del gran holocausto migratoria -así como del resto de lastres arrastrados por generaciones-,  se encuentra en la unión de todos los salvadoreños.

La causa fundamental, siempre, aunque de manera superficial aceptada, es la pobreza. Pero esta “Pobreza”, no se refiere a la falta exclusiva de riqueza material. Si así fuera, ningún animal existiría en el planeta, y aunque los depredamos, ellos se defienden con su instinto, algo que para el humano vendría a ser en paralelo, y en grado sumo, la cultura acumulada, transmitida y mejorada en el transcurso del tiempo.

Cuando este proceso se rompe, adviene – entre otras- , esta catástrofe migratoria. No confundamos el turismo con un viaje marcado por la incertidumbre. Y para los que tienen mejor suerte y pueden pedir su visado, admitan la angustia y/o temor ante un posible rechazo por parte  del oficial de migración, ante  el deseo de querer entrar “al cielo”. ¿Y por qué no podría ser al revés?

Absoluta vergüenza, si la aceptamos como un mal inevitable  o simplemente un destino. Y es que esa cultura de supervivencia que nos pudiera reivindicar, se encuentra por ahora distorsionada  y pervertida. Posiblemente adrede… pero no hay jaula perfecta, y es tiempo que nos planteemos desde el interior de nuestras respectivas conciencias, qué debemos de hacer, y cómo desarrollarnos para construirla, porque ya poseemos las bases para eso.

No vamos a imitar a Cuba, China o a Norteamérica, eso seria de monos infradotados. Sí podemos rescatar las perlas y diamantes de la sabiduría mundial, así como otros las nuestras. Pero en respeto e igualdad, porque cada país esta destinado a conquistar el universo, “su universo vital”, admirando y amando la patria, pero no desde lejos, casi como espectros, desarticulados de la realidad, “nuestra realidad”, a la que  realmente pertenecemos.

Por tales razones , en una fecha como hoy,es inprescindible retomar  “el reto” de enfrentar nuestros problemas sociales, económicos y políticos, con soluciones desarrolladas  desde la honestidad más elevada, apoyada en lo mejores espíritus cultivados en áreas críticas para la reconstrucción y empoderamiento del país.

Descubramos a nuestros compatriotas de verdadero talento y sabiduría. No solo al técnico que sabe crear la riqueza, pero que le duele repartirla, porque carece de sabiduría. Tampoco a los que sin saber crear riqueza, porque no aprendieron, siempre queriendo  ver el mundo como un escenario donde la injusticia esta “entificada” como un ser maligno en grupos específicos, para con los cuales no hay un dialogo sincero, solo la sospecha, la intriga.  Porque quedaron anclados en una visión dogmática de revolución que ya quedo desfasada. Ningún modelo ideológico es culmen de perfección, solo se aproxima a ella en complementariedad, unos más otros menos.  El no aceptar esta elemental verdad filosófica, es lo que en El Salvador ha explosionado más recientemente en la guerra de finales de los setenta y toda la década de los ochenta.   Este es el error mortal de caer en el dogmatismo del utilitarismo egoísta del mal capitalismo  en los primeros, o del querer ver en el modelo marxista-leninista como el referente indiscutible de la sociedad ideal. Tiene sus grandes aportes como el primero, pero igual carece de perfección. El querer  imponer uno u otro modelo,  es lo que nos tiene en un estado de guerra casi permanente.

De seguir así, vamos a continuar produciendo población esclava, aunque posean diferentes jerarquías académicas  o económicas, pero que ya fuera de la patria no pasaran de ser guettos en la diáspora.

Porque en esos mundos de iusiones, no representamos más que grupos de población arrimada, y hacia la que con escasas excepciones, NUNCA seremos asimilados en el sentido pleno de la igualdad ontológica. Sociedades diferentes,  por supuesto, pero que han desarrollado el instinto de la supervivencia, convertida en cultura y hasta en modelo civilizatorio, pero dentro de sus propios intereses y problemas. Sin más distinciones que las que otorga el rango adquirido  por la veterania o el talento, y que en su más alta expresión aspiran a convertirse en una gran familia.  Pero que erróneamente los hemos convertido en el imán moderno, hacia el cual apuntan las brújulas de tantas almas desorientadas, angustiadas y empobrecidas.

Una  patria , un país, tierra independiente y soberana… es  “la dimensión espacio-temporal”, donde se encuentra anclada la secuencia de eventos  que nos trajo al mundo, y donde también quisiéramos un día descansar,  junto a todos aquellos que nos precedieron , compartiendo y luchando por vivir y dejar , eso : ¡¡ una familia , una patria donde poder desarrollarnos hasta el infinito !!

Esto es lo que deseo para nuestro país, El Salvador, en el tan recordado día de la independencia patria

El Salvador, San Salvador 15 de septiembre año 2016         .caminante-sobre-mar-nubes.jpg

 

 

“Lo que El Salvador necesita: Agosto 2016”.


Cuando se descubre -una vez más  -, lo que se oculta detrás de ese tejido elegante, ostentoso y caro, llamado poder político; no extraña en absoluto que lo ahí encontrado, se encuentre amarrado al milenario lastre que la ambición del poder  lleva consigo. Y es que con escasas excepciones, la tradición gubernamental acumulada en gran parte de América latina, por desgracia  está ligada al abuso escandaloso de este máximo privilegio, que es otorgado por el pueblo a sus mandatarios. Porque el supremo cargo presidencial, tradicionalmente ha sido el “botín “peleado por casi todos. Ante él se han hincado presidentes y ministros, como ante un prometedor dios de barro, para entregarle el gran don de  la libertad y hasta el de la vida. Un canje engañosamente jugoso, pero efectivo, porque la persuasión de este fetiche es implacable para con todos aquellos a quienes venció la avaricia. Lo lamentable es que no solo se saquean los precarios recursos del país, sino que se dinamitan los fundamentos de la credibilidad en un liderazgo, otrora vendido como honesto y exitoso, o hasta dotado con un carácter  casi mesiánico. Aquí la frustración adquiere un carácter trágico, porque puede convertir a una nación ya moribunda, en un país sin esperanza y sin fe.  

Seguramente a la base de este cáncer que empobrece a nuestras naciones, se encuentre un problema aún más grave, y que en mi opinión se relaciona con la actitud básica con la que nos enfrentamos todos  “al Mundo como totalidad”. Porque los bienes materiales no tienen culpa del uso o abuso que les apliquemos; son así, solo instrumentos del libre  albedrio. El cual debería nacer sin mancha, como agua segura de ese manantial misterioso y sagrado, llamado “conciencia”. Este tesoro no debería de tener precio, cuidarla mucho más que a la vida, para convertirse en el destino sagrado de la nación salvadoreña.

Ojala que la “conciencia” de todo aquel que llegue al máximo poder de un país, pudiera ostentarla orgulloso, no solo como anzuelo pre-eleccionario, sino  principalmente para la posteridad, como expresión incuestionable de su praxis.

El haber olvidado y banalizado lo anterior , es en gran medida responsable del grave  y penoso retroceso nacional, dentro del que pareciera solo haber lugar  para  el interés egoísta, o a la peligrosa y hábil mentira disfrazada de verdad. La misma  que llevó a pueblos enteros a la guerra, para luego comenzar de nuevo, una y otra vez, hasta el infinito.

Cuando escuchamos la predica ferviente  de “atrevernos a ver a Dios en el prójimo”, seguramente en ella pudiera encontrarse el camino para salvarnos de este apocalipsis adelantado. Dentro del cual por desgracia, demasiados lo han convertido ya en su paraíso. Para quienes ni la espada o el fuego seguramente los harán cambiar. De esta jerarquía inversa, nuestra historia patria hasta nuestros días, tiene ya demasiados exponentes. ¿Porque, dónde quedaron aquellos verdaderos líderes?, ¿en qué sepulcros olvidados o clandestinos… los geniales que seguramente remontarían el resentimiento  y la ira que hoy imperan en este empobrecido país? , ¿Dónde se encuentran aquellos que  pudieron cambiar  la historia salvadoreña?

 Pero aquí está la gran traba, porque esto no es solo un  problema de religión o de política capitalista o marxista  – sería demasiado simplista-, sino respecto de la urgente obligación de impulsar una gran revolución, no solo en el orden  material, sino del olvidado ORDEN ESPIRITUAL, pero en su acepción cosmovisional más elevada…porque para  esta categoría de problemas, por desgracias  no existe un proyecto definido, pero espero algún día se incluya como   agenda de nación.

 

Poesía inconclusa


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Existe un lugar,-¡si tan solo eso fuera!-

, donde hace mucho tiempo ya,

una emoción purísima y sagrada brotó a la vida…

Fue aliento divino en el árido desierto,

aroma místico de un jardín extraño y lejano,

que  penetró las fibras de una lira que hoy calla.

Un viento arrastró aquel acto de fe en la vida…

Quien sabe donde

No existe razón

para esta insaciable sed de eternidad .

II

Ahí,errante desde entonces,

navega tenaz mi corazón.

El mismo árbol…

Fue aquella tarde de verano

frente a un cielo azul y callado

donde juramos llegar al infinito.

Seguros de volver un día ,

ciñendo corona victoriosa.

La misma que hoy se yergue

como  sombra,pero tejida de una angustiosa y rara belleza.

Ahí reposa una luz que nos rebasa

Y que guía y consuela en medio de esta larga noche
pintura_07

III
¿Adonde voló aquel instante

cargado de inocencia y sueños?

Flores marchitas, que robó el fauno de la noche.

Capitán bisoño que naufragó sin rumbo

Su compañera fue la oscura noche

Y un huracán su almohada.

Algún día, tal vez piadosa, la ola rebelde

le arroje a una orilla.

Ojala, ahí, encuentre aquel árbol que marcó la ruta que perdió

Y en él, aquella emoción sagrada, aun le espere…

Y diga, tal vez ya con voz cansada, pero resuelta:

¡Reposa corazón, y vuela

lejos, muy lejos…porque aquí, un día juramos llegar al infinito!

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Poesía inconclusa.


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Existe un lugar,-¡si tan solo eso fuera!-

, donde hace mucho tiempo ya,

una emoción purísima y sagrada brotó a la vida…

Fue aliento divino en el árido desierto,

aroma místico de un jardín extraño y lejano,

que  penetró las fibras de una lira que hoy calla.

Un viento arrastró aquel acto de fe en la vida…

Quien sabe donde

No existe razón

para esta insaciable sed de eternidad .

II

Ahí,errante desde entonces,

navega tenaz mi corazón.

El mismo árbol…

Fue aquella tarde de verano

frente a un cielo azul y callado

donde juramos llegar al infinito.

Seguros de volver un día ,

ciñendo corona victoriosa.

La misma que hoy se yergue

como  sombra,pero tejida de una angustiosa y rara belleza.

Ahí reposa una luz que nos rebasa

Y que guía y consuela en medio de esta larga noche
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III
¿Adonde voló aquel instante

cargado de inocencia y sueños?

Flores marchitas, que robó el fauno de la noche.

Capitán bisoño que naufragó sin rumbo

Su compañera fue la oscura noche

Y un huracán su almohada.

Algún día, tal vez piadosa, la ola rebelde

le arroje a una orilla.

Ojala, ahí, encuentre aquel árbol que marcó la ruta que perdió

Y en él, aquella emoción sagrada, aun le espere…

Y diga, tal vez ya con voz cansada, pero resuelta:

¡Reposa corazón, y vuela

lejos, muy lejos…porque aquí, un día juramos llegar al infinito!

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EL SALVADOR (1980-2015): LA GUERRA DEL RESENTIMIENTO Y LA AVARICIA. (PARTE FINAL)


 HACIA UNA NUEVA COSMOVISIÓN.     

DEL RACISMO NEOCOLONIAL A LA  SOLIDARIDAD  EN EL SIGLO XXI.  

  1. RAICES HISTORICO-FILOSOFICAS DE LA AMBICIÓN Y RESENTIMIENTO EN EL SALVADOR.(1980-2015)

La construcción del Estado-nación  salvadoreño desde mediados del siglo XIX, ha sido un proceso caótico, y en  gran parte debido a una historia indisolublemente ligadas al mestizaje. Otras variables pueden ser rescatadas, pero las que nos ligan en los primeros niveles de sociabilidad, están ancladas en lo biológico. Esto no debería extrañarnos, porque sería un yerro si pusiéramos en duda la instrumentalización de “lo racial”, y de su papel decisivo en los sistemas de dominación.[1] No está demás observar, que la lectura autorizada del progreso y atraso en el mundo, casi nunca es atribuido al efecto sostenido de la marginación y empobrecimiento  en grande sectores de población. La magnitud de este problema, en gran medida se debe al enorme impacto de una avaricia  organizada, donde minorías y mayorías permanecen en continua lucha. Y este pecado capital, modernamente llamado “lucha por la supervivencia”, o “derecho del más fuerte”, pareciera responder a la fuerte convicción en la existencia de una  desigualdad radical, anclada más allá de lo biológico, alcanzado un carácter metafísico. El haber llegado a este límite, solamente puede ser explicado a partir del involucramiento histórico de todas las instituciones representativas del orden social. En tal sentido, acciones y omisiones acumuladas, dentro de una espiral donde las pasiones humanas, sumado a la ignorancia conexa de cosmovisiones dominadoras, han sido responsables del estancamiento de grandes regiones del planeta.

El colonialismo europeo es responsable en gran medida de este lastre cultural, pues fue utilizado como capital simbólico, para imponerse en el mundo indiano. Fenómeno similar se puede rescatar en otros proyectos de formación de Estados-nación de la época. En este sentido, las características antes mencionadas, merecen ser rescatadas para acercarnos al problema de los ciclos de la violencia en El Salvador.

  1. CONTEXTO HISTORICOFILOSOFICO.

El eurocentrismo se fortaleció como modelo cosmovisional, y se exportó con éxito a las ex colonias latinoamericanas;   merced a lo cual, llevó incluso a que desde finales del siglo XIX, se impulsara un movimiento modernizador centrado en el blanqueamiento de la población.

Para tal efecto, y dentro de las nuevas políticas reformistas, se generaron facilidades migratorias por los Gobiernos de aquella época[2],  para que paulatinamente pobladores de raza blanca, fuesen sustituyendo a los grupos raciales autóctonos (indígenas y mestizos) lo que había sido señalados  como responsables  del estancamiento y  subdesarrollo del naciente Estado salvadoreño.

El repunte de esta mentalidad, pareciera haberse reforzado desde principios del siglo XIX en Europa con el impulso de la industrialización, a partir del desarrollo paulatino del saber científico-técnico. Y que aproximadamente desde mediados del siglo ya mencionado, se impone por su prestigio en las élites dirigentes de las recién emancipadas ex colonia, desde México hasta la Patagonia.

En este ambiente de avances en la comprensión de la realidad material, se rescató la visión darwinista social principalmente impulsada por Herbert Spencer, y que subsumió la teoría evolutiva de Charles Darwin, y  el positivismo de Augusto Comte. Su impacto fue enorme y fácilmente asimilado, debido a que reforzó las ambiciones heredadas desde el momento de la conquista de América por los españoles.[3]

El imaginario de la blancura ligado a la superioridad de la raza, se reimpuso, dotando a las élites dirigentes del argumento científico autorizado, para construir un modelo superior de Estado-nación. En consecuencia, y con algunas escasas excepciones, la jerarquía social, política y económica basada en aquella concepción del mundo, se buscó imponer a capa y espada.

La pobreza y marginación generacional, surgida desde aquella época, han creado el insumo hasta nuestros días para el resentimiento social, no solo en El Salvador sino en toda Latinoamérica.

Error que  ha implicado grandes sufrimientos sociales, a consecuencia de la pauperización  derivada de la astronómica concentración de la riqueza, cuya explicación rebasa lo simplemente económico y político, para acercarse a lo metafísico y teológico.[4] Esta desigual manera de existir, ha conducido de manera concreta a millones de humanos, a un deterioro físico y espiritual, lo cual ha potenciado un tipo de cultura en resistencia, proclive al resentimiento y violencia. Una trágica constante, a lo largo de más de quinientos años desde la conquista española.[5]

Pero lo más temible  de todo esto, es que al interior de tales concepciones cientificistas,  existe un ser humano lastrado de intereses y pasiones , con las cuales construye sus aspiraciones,  y modela su manera de acercarse al mundo con lo que considera bueno y apetecible, más que lo excelente y justo. Seguramente con lo anterior, nos acercamos al problema metafísico y teológico del por qué del mal en el mundo, y del misterio que encierra el no percibir el sentido de la finitud, en el contexto de la existencia humana, como proyecto individual y colectivo.

La reflexión por el valor relativo y engañoso de las riquezas materiales, así como de las injusticias cometidas por aquellos que las convierten en un fin y no en un medio, se ha venido expresando por los sabios griegos desde hace más de dos mil cuatrocientos  años, como bien se lee en el siguiente texto: “Además, es mi voluntad que se les juzgue en desnudez absoluta, libre de lo que les rodea, y que para ello no sean juzgados, sino después de la muerte.”[6] 

  • El SALVADOR: REBELIONES XIX-XXI.

Este binomio  explosivo que une resentimiento y ambición, ha creado y fortalecido el Ejército desde finales del siglo XIX, el cual ejerce el derecho a la represión legítima  de la violencia. Función que ha podido ser opacada y obstaculizada, por haberse contaminado por las causales del mal histórico antes señalado, y cuya efectividad incluso ya en el año 2015, pareciera en algunos momentos, ser rebasada por el crimen organizado, el cual aglutina lo más tenebroso en avaricia y resentimiento.[7]  Además de la gran limitante del presupuesto asignado en materia de seguridad, el cual casi siempre ha sido mayor que el de educación y salud. ¿Qué significado tiene esto, no solamente en nuestro país, sino en el resto del mundo?[8]

Un proyecto cosmovisional específico, se ha encargado de construir un tipo de conciencia colectiva afín a este modelo de ejercicio del poder.  A esto se ha sumado, la enorme presión del imaginario colonial, que anclado en el subconsciente colectivo, ya sea en forma de ambición o resentimiento, se ha transformado fácilmente en  insumo imprescindible, para cualquier ideología que pretenda liderar un país como el nuestro. Y con no poca razón, porque la desintegración y polarización social, producto del  sometimiento, invisibilizacion y empobrecimiento histórico, son combustible poderoso para mover  los motores de cualquier guerra. Por tal razón  aquellos grupos raciales  que heredaron la hybris que ligó blancura y poder, se convirtieron en ávidos  acumuladores de un nivel de  riqueza peligroso -material y simbólica-,  en desmedro de grandes mayorías . Esta ambición irracional desde el punto de vista humanista, y que se estableció como derecho de propiedad de un sector minoritario, ha sido en gran medida, el detonante indiscutible del interminable ciclo de violencia que ha sacudido El Salvador. Pero no me refiero solamente a la violencia que genera la muerte inmediata, durante una guerra, o un asalto, sino principalmente la que sacude la estructura social del día a día, infectando lugares de trabajo como escuelas, oficinas privadas y estatales, hospitales, universidades, partidos políticos, sindicatos, etc.  Con seguridad, aquí tenemos demostrada una de las causales del subdesarrollo, el cual no resolveremos únicamente con dinero, sino con dignificación integral.[9]

En noviembre de 1932, a escasos diez meses de ocurrido el levantamiento campesino , el Boletín Oficial de la Policía decía lo siguiente:

La clase más elevada, que no delinque, porque es natural y orgánicamente honrada por efecto del sentido moral de los sentimientos religiosos, con la sola sanción de su propia conciencia y de la opinión pública, y como dice Spencer, por la sola costumbre hereditariamente adquirida.[10]

Lo cual demuestra que ya entrado el siglo XX, la violencia en El Salvador había cobrado mayor fuerza, principalmente por  el crecimiento y presión poblacional sobre  las estructuras sociales. Tónica que se mantuvo durante  todo el siglo XX, y que han sido  un factor decisivo en la polarización política hasta nuestros días. ¿Pero a qué viene toda esta reflexión? , simplemente porque todo acontecimiento trascendental que afecte  la vida personal, nacional o mundial, siempre debería de  pasar por el tribunal de la conciencia histórica[11], y esta es de manera indiscutible,  el súmmum de lo individual y colectivo.

No cabe duda que gran parte del conflicto en El Salvador,  responde a la errática integración étnica, problema que también es rescatado en otros países del área, eje. México y Guatemala.   Porque estos sectores raciales –con muy escasa excepciones- , aún se encuentran relegados del protagonismo social necesario, para adentrarse en una jerarquía social que permita la movilidad de acuerdo al mérito personal. En atención a esto, no extraña que en su mayoría los grupos de choque tanto del ejército y la guerrilla, en los años de guerra civil de los ochenta, asimilaran grandes sectores campesinos y obreros Seguramente porque en estos sectores se encuentra  una fuente importante  de sometimiento, pero también de rebelión. Demostrando que  para el caso salvadoreño, lo racial puede ser identificado como variable importante  en los proyectos insurreccionales, más representativos  del recién pasado siglo: el levantamiento campesino de 1932, y la guerra civil de  1980-1990. De los cuales se podría expresar, que si bien buscaron en teoría la justicia social, no lograron romper el hilo conductor que aún nos mantiene atados al binomio del resentimiento y ambición. Fenómeno oscuro, que se arrastra desde los albores del nacimiento de El Salvador,  y que es preciso repensar a fin de construir un nuevo orden espiritual, sólida base para una gran nación.

CONCLUSION.

“Cercano está el Dios

y difícil es captarlo.

Pero donde hay peligro

crece lo que nos salva.”[12]

 

Hay dos grandes enfermedades que afligen  el país, y esto es  central para los  grupos de poder de ambos bandos: por un lado la ambición y la codicia extremas, y por el otro, un resentimiento heredado que cala  profundo y oscurece la inteligencia. Enfermedad con dos raíces profundas, que nos afecta a todos, sin distingo de clases políticas, económicas, sociales. Su alcance penetra la mente de ilustrados e ignorantes, llegando incluso a manifestarse, dentro de algunas tendencias religiosas.

Para curarnos, es preciso escalar con honestidad  e inteligencia, hacia las cumbres donde habita un ser humano nuevo, espejo de la divinidad.[13] Y despojarnos del inútil lastre de la avaricia, la ambición, el odio y resentimiento: “espejo de la muerte”. Desafiando aquellas soluciones que ya demostraron no admitir el perdón, mucho menos el olvido.[14] De aquí se origina, la propuesta heroica de apelar a un nivel de conciencia que no solo nos haga superarnos a nivel material, sino principalmente espiritual. Esta es una propuesta individual y colectiva, de la familia a la nación entera.

Solamente así, podremos aspirar a una paz verdadera, no solo en concepto, sino en esencia. Única  sólida base, para el avance y desarrollo integral de El Salvador.

—————————————————————————————————————————————–.
Notas.

[1] “Efectivamente, el racismo es discriminación, exclusión, prácticas discursivas. Pero también es instancia de dominación material, corporal, vital. Su capacidad para configurar y constituir sociedad hasta el día de hoy merece más consideración. ¿Qué es ese más del racismo? ¿Cómo opera y se manifiesta en nuestras sociedades?…“Cfr. Juan Pablo Gómez. Seguridad y racismo. Pensamiento Crítico Centroamericano/Grupo de Trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO); coordinadores Alejandro Flores Aguilar, Clara arenas, Juan Pablo Gómez. ~ 1a Ed. ~Managua: UCA Publicaciones, 2014, p.2, 3.

[2] Por tal razón en la Memoria del Ministerio de Gobernación y Fomento de 1884 titulada “Colonización”, se hacía mención al hecho de que para este año aún no se poseían “… juntas de inmigración como las hay en países adelantados del Sur y Norte-América; por eso carecemos de esa corriente de vida que incesantemente llega a desentrañar la riqueza de sus campos, procedente de Alemania, Holanda, Francia, Inglaterra…”.  Cfr. Memoria de Gobernación y Fomento. 1884. “Memoria del Ministerio de Gobernación y Fomento presentada al Cuerpo Legislativo el 4 de febrero de 1884 por el Sr. Ministro General Don Adán Mora”, San Salvador, América Central, Sección: “Colonización”, p. 113. En el año de 1878 en el Departamento de Santa Ana, se valoró la inmigración como fuente de prosperidad para la economía de El Salvador. Cfr. Ibíd. “Inmigración”, en Boletín Municipal, Periódico Semanal, Órgano de los Intereses Municipales del Departamento de Santa Ana, Año 2, Enero 19 de 1878. NUM. 53, p. 1.

[3] La cosmovisión que se pretendió construir a partir del cientificismo positivista, brindó soporte a los cambios que se impulsaron en la sociedad entera. La concepción organicista ,  reforzó la antigua visión segregacionista, dentro de la cual indígenas y mestizos ocuparon-con escasas excepciones-, posiciones subalternas en lo político, económico y social. Un tipo de violencia histórica, que se arrastra hasta nuestros días. (N. del A.)

[4] “Opinion polarised between those, like the historian of America Fernandez de Oviedo and the humanist scholar Juan Gines de Sepúlveda who regarded the Indian as an irrational savage in need of civilising; and those, like most of the friars working in America, and Las Casas himself, who felt that Indians were in no way inferior to Spaniards.”Cfr. Henry Kamen, Spain, 1469-1714: A Society of Conflict, 2nd ed. (London: Longman, 1991), p.94,

[5] Es preciso recordar que durante el siglo diecinueve se dieron manifestaciones de violencia campesina, la primera en importancia ocurrió en el año de 1833, posteriormente en la segunda mitad del siglo diecinueve hubo sucesivamente en 1859, 1871, 1886 y en 1898. Esto pone en evidencia que en forma paralela a las presiones que se fueron efectuando en el contexto temporal liberal de las reformas en el agro  se dieron reacciones de parte de la población, la cual vio amenazada su seguridad material y cultural. Cfr. Ítalo López Vallecillos, El Periodismo en El Salvador: Bosquejo histórico-documental, precedido de apuntes sobre la prensa colonial hispanoamericana, UCA Editores, San Salvador, El Salvador, 1987, p. 297.

[6] Cfr. Gorgias o de la Retórica. En: Platón. Diálogos, 1996, p.201.

[7] El crimen organizado, parece responder a la búsqueda ciega del poder material. Por ello, ha recreado un monstruo que siempre ha tenido seguidores. Se nutre con las misma miserias que cruzan la frontera entre lo físico y metafísico. No tiene bandera, ni reconoce límites. Técnicamente, son un ejército mundial sin esperanza, destinados a exterminar y se exterminados. (N. del A.)

[8] La formación del Ejército salvadoreño se dio luego de las reformas liberales en el último tercio del siglo diecinueve. Cfr. Howard H. Lentner, State Formation in Central America: The Struggle for Autonomy, Development, and Democracy, Greenwood Press, Westport CT, 1993, pp. 107-108. «Las asignaciones de recursos destinados a fortalecer el aparato represivo de los nuevos Estados nacionales en América Latina, tendieron en numerosos casos a disminuir su viabilidad institucional (en tanto comprometían el desempeño de otras funciones irrenunciables)». Cfr. Oscar Oszlak, “Formación histórica del Estado en América Latina. (Elementos teórico-metodológicos para su estudio)”, en E Estado, Colección lectura universitarias, Vol. 8. Primera Edición, UCA/Editores. San Salvador, El Salvador, Centroamérica, 1979, p. 251. Podemos observar como los gastos oficiales ejecutados por el Gobierno de El Salvador en enero de 1896 reflejan la verdadera orientación económica y política de liberalismo de la época. Para la Cartera de Guerra se disponía de $57,641. 65; para la cartera de gobernación de $48.612.34; mientras que para la Cartera de Beneficencia únicamente se disponían $300; y para la Cartera de Instrucción pública de $13.200.72. Cfr. Diario Oficial, San Salvador, 29 de julio de 1892, Caja de la Tesorería General del mes de enero de 1896, publicado por la Tesorería general del Ejército y Hacienda: San Salvador, enero 31 de 1898. Autor: Fernando Ayala, p. 1427. Ver datos similares del comportamiento de las finanzas del Estado de El Salvador en: Diario Oficial, San Salvador, 18 de agosto 1898, p. 1563; Diario Oficial, San Salvador, enero 20 de 1896, p. 66; Diario Oficial, San Salvador, 1° de mayo de 1896, pp. 632-633. Ya en 1820, Pedro Molina había recalcado lo siguiente: “El mal puede hacerse en las personas o en las propiedades, que ninguno pueda quitar a otro lo que le pertenece… en dondequiera que la igualdad civil no alcanza al más mínimo de los asociados, no hay verdadera sociedad” en Pedro Molina, El Editor Constitucional, lunes, 28 de agosto de 1820, Núm. 8. Fol. 55, pp. 96-97.

[9] Una utopía así planteada, nos ofrece la posibilidad de generar soluciones –aunque a largo plazo-, para superar el determinismo de ideologías dogmáticas, y obstaculizadoras del enfrentamiento con el problema de fondo.

[10] Boletín Oficial de la policía, Órgano mensual de la dirección del cuerpo, Tomado del artículo “Los factores del delito. Lectura para oficiales” No. 5, San Salvador, Noviembre de 1932. Año I p. 43.

[11]Historical consciousness must raise itself above the procedure of a particular temporal epoch.”Cf.

Fredric R. Jameson and Rudolf A. Makkreel, trans., “3: The Rise of Hermeneutics (1900),” in Hermeneutics and the Study of History, by Wilhelm Dilthey, ed. Rudolf A. Makkreel and Frithjof Rodi (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1996), 258. Dilthey, “Chapter Four: Wilhelm Dilthey’s Critique of Historical Reason,” in Heidegger, Dilthey, and the Crisis of Historicism, by Charles R. Bambach (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1995), 140

[12] F. Holderlin, Poesía completa, «Patmos», Barcelona, 1995, p.395.

[13] “El humanitarismo moderno que asimila el pathos de una simpatía naturalista, similar  a los animales gregarios, desprovista de la centralidad que debería ver al ser humano individual, como la dimensión divina donde convergen las fuerzas del mundo, las cuales manejamos desde la libertad.” Cfr. Max Scheler, Ressentiment, trans. Lewis B. Coser and William W. Holdheim (New York: Free Press of Glencoe, 1994), p.93.

[14] “El perdón consiste en recordar, pero de manera distinta, sin quedarnos rehenes del pasado. Se trata de poder superar la toxina que contienen las memorias de violencia y opresión, de no dejarse dominar por ella. El perdón y la reconciliación transforman nuestras vidas. Nos sacan del resentimiento y la amargura del pasado para lanzarnos a afrontar libremente un futuro nuevo.”  Cfr. Cinco claves de Espiritualidad Ignaciana. Una propuesta para las instituciones de la Compañía de Jesús, p.18. (Consultado en internet el 4.6.3015) https://es.scribd.com/doc/77769309/Cinco-Claves-Espiritualidad-Ignaciana.

EL SALVADOR (1980-2015): LA GUERRA DEL RESENTIMIENTO Y LA AVARICIA.


  1. EL HOSPITAL NACIONAL ROSALES. (1902-2015):

Del imaginario hegemónico de la beneficencia y caridad (siglos XIX-XX), a la violencia institucional como el nuevo discurso del poder (siglo XXI). Dos casos emblemáticos. Don José Rosales – Dr. Juan A. Tobar Rivas.

Al habla de la violencia como expresión última  del resentimiento y ambición, no podemos dejar de mencionar al ya centenario y casi olvidado Hospital Nacional Rosales, porque hasta el día de hoy  aún es el último recurso en salud para la mayoría de los  pobres de El Salvador.

Los insuficientes fondos  destinado a su funcionamiento, no solo es problema de los últimos gobiernos de turno, sino que ha sido el sello distintivo con el que nació este nosocomio, además de  otros Hospitales y centros asistenciales desde principios  del siglo XIX.

 

Principales Hospitales y centros asistenciales durante el siglo XIX y principios del XX

Nombre de la Institución Año Fundación Fundadores
“Casa de Caridad y capilla del patrocinio Fernando Antonio Escobar.
que posteriormente se convirtió  en el José Abascal.
Hospital General de San Salvador “ 1806 (Filántropos )
El Hospital San Juan de Dios de San Miguel 1832 Juan Pérez (Filántropo)
Hospital San Juan de Dios de Santa Ana

1848

Junta de Caridad de Santa Ana(Tomás Medina, Eugenio Aguilar, entre otros).Filántropos : Pedro Escalón, Andrés Valle, ente otros.

Casa de Hospicio de San Salvador

1859 José María Paredes (Filántropo)
Hospital de Cojutepeque 1877 General Manuel Carrascosa.(Filántropo)
Hospital de Santa Tecla

1878

– Hermandad de Señoritas. Dirección: Luz Zaldaña. Grupos filantrópicos
 1880 – Grupos filantrópicos. (Aún sin edificio para este año)
1880 Grupos filantrópicos
El Hospicio de San Salvador
Lotería del Hospital y del Hospicio 1881 Fernando Ayala, Ramón García González, Manuel Delgado y Emeterio Salazar.

Hospicio de Huérfanas Santa Tecla

1882  Pilar Velásquez (Filántropa)
 Hospital de Ahuachapán 1883
Junta de la Caridad  de Ahuachapán
1885
Asilo Sara Zaldívar
Presidente Rafael Zaldívar  y su esposa Sara de Zaldívar
El Hospital de Dementes, Barrio San Jacinto 1896 Presidente Rafael Antonio Gutiérrez,  y su esposa, Sra. Carlota de Gutiérrez
Hospital de Usulután 1901 Cartera de Beneficencia.
Hospital Rosales de San Salvador 1902  José Rosales (Alcalde municipal de San Salvador en 1860 y 1876; Senador suplente por el Departamento de San  Salvador, 1877, 1881, 1884; Diputado Propietario por el Departamento de Chalatenango; Presidente de la República del 17 al 21  de Junio de 1885.
Hospital Santa Teresa de Zacatecoluca   1906-1909  Teresa de Alfaro (Filántropa)
Hospital  Militar  1902 Gral. Luis Gómez. (Comandante de la 2°
Brigada de Artillería).
Sanatorio de Tuberculosos 1909

Rafael Zaldívar h., Max Olano, Pedro S. Fonseca, Luis V. Velasco, Luis Paredes.

Hospital de Profilaxis Venéreas 1911 Manuel E. Araujo
( se consolidó durante su gestión
presidencial)
Hospital Benjamín Bloom 1928 Benjamín Bloom (Banquero
Estadounidense, Filántropo. )
Hospicio Moraga de Santa Ana 1927-1928 Subsecretario de Beneficencia y Sanidad
Hospicio de San Miguel   ”         “  ”                                                  “
Hospicio de Sonsonate   ”         “  ”                                                  “
Hospicio de Santa tecla   ”         “  ”                                                  “
Sala Cuna de San Salvador   ”         “  ”                                                  “
Sala Cuna de San Miguel   ”         “  ”                                                  “
Asilo Castillo de Santa Ana   ”         “  ”                                                  “
Manicomio Central   ”         “  ”                                                  “
Sanatorio Nacional para Tuberculosos   ”         “  ”                                                  “
“La Casa del Niño” en Santa Ana   ”         “
(En proceso de construcción )

Fuentes.

Memoria  Del Ministerio De Gobernación y Fomento, Presentada  al Cuerpo Legislativo  el 31 de enero de 1883; Memoria de Gobernación, Fomento y Agricultura.1912; Diario Oficial # 11-13, enero de 1885. Carlos Infante Meyer, Historia de la Medicina en El Salvador, Laboratorios ANCALMO, junio de 2000; (Archivo General de la Nación. Catalogado de las Carpetas de consulta Leinstenschneider, Folder # 29. “Hospital Militar”. Tomado de “La Voz  de la Fuerza Armada. N° 359. Del 24 de octubre de 1975, pp.3-5. Diario Oficial, Tomo 15,18 de julio de 1883, NUM. 166, p. 689; Diario Oficial, Tomo 8, San Salvador, domingo 12 de enero de 1880 NUM. 10, p. 40; Diario Oficial, Tomo 8, San Salvador domingo 18 de enero de 1880, NUM. 14. Memoria, correspondiente al año económico de 1927-28, a la Asamblea Nacional de El Salvador, el Dr. Joaquín Guillén Rivas, Subsecretario de Beneficencia y Sanidad  de El Salvador. La Quincena, Año I, NUM. 1. Historia de la Lotería del Hospital y Hospicio de San Salvador. p. 17. Anales del Sanatorio Nacional, Año I. San Salvador.1930, p. 5. “La Inauguración del Hospital de Cojutepeque” Gaceta Oficial, Tomo 2, San Salvador, Jueves 23 de Enero de 1877, Núm. 21, pp. 94-95. Gaceta Del Salvador, Tomo 7,San Salvador, Sábado 19 de marzo de 1859.NUM.88,p.3Diario Oficial, Tomo 50.San Salvador, viernes 22 de febrero de 1901.NUM. 45.”Cartera de Beneficencia. Estatutos Del Hospital de Usulután”, p.325.Diario Oficial,Tomo 17. San Salvador, miércoles, 5 de noviembre de 1884.NUM.260. Santa Ana. Hospital p.427.


Lo anterior nos muestra de manera gráfica, el tipo de mentalidad que ha permeado el imaginario de la salud del país, el cual responde hasta nuestros días, al error de no considerar la salud popular una prioridad de  Estado. Y al decir salud popular quiero destacar que existe una diferencia marcada en la calidad de la medicina privada respecto a la institucional, lo cual en gran medida se debe al impacto sobre la población, del modelo cultural heredado que instrumentaliza las estructuras económicas, políticas y sociales en la perpetuación del sistema de salud en boga. Acusar de manera univoca las estructuras señaladas, como únicas responsables del conflicto sanitario, es la muletilla de las ideologías contestatárias , porque si solamente se tratase de dinero  y distribución , tendríamos el asunto arreglado. Esto va más allá de lo exclusivamente material, porque involucra al ser humano, y en este se resumen todas las dimensiones de la historia patria.

Un caso parecido a querer combatir la violencia anárquica de las calles,  solamente con el legítimo uso de la  violencia del Estado. Probablemente porque tenemos introyectado de manera generacional el aparato ideológico que reproduce la enfermedad, así como la pobreza y violencia.

Paradójicamente y exceptuando los casos de enajenación, la violencia siempre se asociará a la pobreza, como  binomio repetitivo y de carácter universal.

Pobreza:

  1. Material: su impacto alcanza la infraestructura física. Fácil de suplir.
  2. a) Donaciones internacionales, esfuerzos económicos del Estado, filantropía ocasional.
  3. b) Su mayor debilidad está en su administración.
  4. Cultural: su origen es difícil de rastrear, alcanza al ser humano y su historia. Es heredable y está anclado en el subconsciente colectivo
  5. a) Históricamente determinado.
  6. b) Motor de la violencia: codeterminada dentro y fuera del aparato de Estado.

b.1) Violencia institucional: Acoso laboral, despidos injustificados, traslados forzados con o sin compensación  salarial y agresión psicológica institucional.

b.2) Violencia social: delincuencia común, crimen organizado.


2.1. El Hospital Nacional Rosales y  Don José Rosales.

Por todo lo anterior es preciso referirse al Hospital Nacional Rosales, como la mejor flor de la beneficencia y caridad de las elites dirigentes decimonónicas, cuya influencia y prestigio alcanzo hasta bien entrado el siglo XX. El objetivo escondido detrás de aquel escenario de bondad,  pareciera haber sido el agenciaron el respecto de los sectores mayoritarios, y así reforzar su hegemonía.

Sin duda alguna, la idea de esta magna obra sanitaria fue un proyecto ambicioso  para el  banquero y político de aquella época: José Rosales[1], quien respondiendo a lo que consideraba bueno y sabio para el modelo cultural de aquella época, donó gran parte de su fortuna para la construcción del mencionado nosocomio Sin embargo fueron la caridad y filantropía, las virtudes que gestaron esta magna obra, que tristemente hasta el día de hoy aún conservan su impacto dentro del  subconsciente colectivo. Probablemente esta sea una de las causas que han incidido en el descuido  con el cual es atendido no solo por el Estado vigente, sino por todos aquellos que le precedieron durante todo el siglo XX y parte del XXI .

Francisco G. Machón en el año 1908, y en relación a la construcción del Hospital Rosales escribió  lo siguiente:

 “Fue a don José Rosales a quien cupo la gloria de realizar el gran ideal de los buenos salvadoreños. Con un desprendimiento, digno de su alma grande, quiso ser él, el único fundador del nuevo Hospital, y legó sus cuantiosos bienes con ese objeto santo y noble. “[2]

Beneficencia y caridad fueron, así, estrategias definidas dentro del ordenamiento ideológico liberal-positivista de finales del siglo XIX y principios del XX. Su génesis y posterior desarrollo estuvieron sujetos a las conveniencias de las elites hegemónicas, las cuales tuvieron un papel protagónico en su diseño, y rescataron de otros modelos de desarrollo, principalmente europeos. En su implementación, marcaron el ordenamiento liberal salvadoreño de la época con el sello de su dinámica distintiva, dentro del darwinismo social radical.

Ya para 1916, los servicios de salud prestados por el Estado liberal seguía manteniendo la tónica de la caridad y beneficencia, dado que aún se hacía énfasis en el Reglamento Interior del Hospital Rosales a la modalidad de “… servicios gratuitos…”[3] prestados a los enfermos. Aún no se había hecho sentir al interior de las elites hegemónicas que la salud no solo era conveniente para el desarrollo y progreso, sino principalmente una obligación del Estado.

De lo anterior, deducimos que gran parte de la cultura sanitaria la hemos conformado históricamente, pero desde un paradigma equivocado; por eso debemos tenernos paciencia y tolerancia en el momento  de los grandes  desafíos generados por la  pobreza y subdesarrollo.

Falencias que expresan la cultura dominante, de la cual aún no nos podemos desprender de manera consciente, y que  es  la más clara  expresión del concepto de hegemonía.[4]

 


 

2.2 El Hospital Nacional Rosales y el  Dr. Juan Antonio Tobar Rivas.

 

Son innumerables los personajes emblemáticos del Hospital Nacional Rosales que vienen a  mi memoria, de los cuales muchos se han rescatado ya para la posteridad, pero habrá otros que hay que nombrarlos, no  solo por su cercanía en el tiempo, y lo destacado de su trayectoria profesional hasta el día de hoy, sino principalmente por la coyuntura en la cual se encuentran. Me quiero referir en especial al  Doctor Juan Antonio Tobar Rivas, educado en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Salvador, principalmente desde mediados  de los años  setenta, y la década entera de los ochenta. Al igual que otros de su generación, optaron por los libros durante los peores años de la guerra civil, y al coronar su carrera a finales de los ochenta, inició un meteórico ascenso en el área quirúrgica, que lo llevó a Europa en el año1993. Donde terminó de afinar el difícil arte del bisturí, el cual desde aquellos años entrega al pueblo salvadoreño.

Desde el año 1995, después de haber ganado la Jefatura de la Unidad de Emergencias del Hospital Rosales, ha continuado sirviendo a nuestro sufriente pueblo de la posguerra, dirigiendo sin tregua ni descanso, día y noche, los 365 días del año,  durante ya casi veinte años . Sin embargo  a principios del año 2015  después de luchar por impulsar mejoras al interior del mencionado nosocomio, tristemente fue cesado en sus funciones, y desplazado a una zona de destierro dentro del mismo Hospital. Paradójicamente la actividad sindical del gremio médico hospitalario, ha vuelto a ser castigada, porque de la misma manera que en las décadas de los años setenta y ochenta, cuando muchos gremios de profesionales al exigir justicia fueron sometidos por la violencia, a estas alturas del año 2015, y bajo un gobierno de izquierda, tristemente vemos como se repite el mismo modelo por el cual miles de vidas fueron sacrificadas.

Este tipo de accionar institucional, específicamente del Ministerio de Salud en el Hospital Nacional Rosales, pareciera  no abonar a la reconstrucción del tejido más delicado de la sociedad; teniendo en cuenta la relevancia y liderazgo  del galeno en mención, pero principalmente por el entorno del conflicto laboral. Porque no es posible realizar purgas, y demoler estructuras que hasta ahora demostraron ser esenciales para la población más pobre, no solo en este caso sino en muchos otros que pudieran estarse dando.

Pensemos en las consecuencias de  privarnos de su experiencia acumulada del Dr. Juan Antonio Tobar Rivas  ahora en su madurez, solamente por no haber podido conciliar con la Dirección de este centro, pero principalmente  por el  uso cuestionable  del poder político, que ha pasado la línea de lo aceptable para el buen funcionamiento de este nosocomio.

Este tipo de violencia institucional en esencia es la misma, de la que medito en este ensayo, porque de las muertes que deriven de esta decisión, hasta cierto punto apresurada, también habrá que dar cuentas un día. Lástima grande el querer extrapolar las luchas de poder político, al santuario donde el dolor se calma y la salud se restaura, cuando aún es posible.

Porque un médico es como un sacerdote, y su vocación se debería imponer siempre, más allá de banderas ideológicas, en tiempos de paz o de guerra. Estos son los valores que debemos rescatar, si queremos sobrevivir…más allá de las ideologías y sus limitaciones.

Pero  lo anterior, aún puede ser corregido al recoger y sopesar los argumentos, en contra y a favor de aquella decisión que llevó a su destitución y traslado. Es aquí donde el poder del Estado debe mostrar su poder real, impulsando un dialogo no sólo con este gran médico, sino con todo aquel que en aparente disidencia, esté exponiendo desde su experiencia intransferible, probablemente las claves que tanto ansiamos para recobra la paz del país.  Ojala pudiéramos hablar de la misma forma, de otros problemas cuya solución ya no está a nuestro alcance, porque sus protagonistas ya no existen. Ese mal no restaurado a tiempo, y de sus consecuencias, es lo que alimentó la violencia hasta nuestros días.

¿Nos damos cuenta del círculo vicioso dentro del cual existe una alternancia en el juego de la dominación? En este ámbito no existe una verdadera paz, sino una tregua maliciosa, y no es por casualidad, porque en el fondo quienes buscan dirigir el timón del Estado, al parecer adolecen de los mismos vicios: codicia y resentimiento.

“Es precisamente la característica esencial del egoísmo que no aprehende el valor total del yo aislado. El egoísta ve a sí mismo sólo con respecto a los otros, como miembro de la sociedad que desea poseer y adquirir más de los otros.”[5]

Ya desde finales del siglo XIX, en Europa se ha venido discutiendo sobre la incidencia y el influjo reciproco de las fuerzas individuales y colectivas en la historia. Para 1902 Eduard Meyer, profesor de Historia Antigua en Berlín, reforzó la anterior tesis, afirmando que todos los fenómenos históricos debían ser juzgados <<a partir de sus efectos>>.[6]

Asumir lo anterior, implicaría  el esfuerzo por restituir al ser humano, su papel trascendental e irrepetible en la historia. Y en especial, a  todos aquellos protagonistas de nuestra historia patria  del siglo XXI, que están dispersos a lo largo y ancho del territorio nacional , y que hoy se enfrentan al enorme reto de atreverse a mejorar las estructuras .Que para el caso del sector salud, es algo que todos necesitamos con urgencia.


Notas :

[1] José Rosales, elemento representativo de las élites caritativas y benefactoras. Fungió como Alcalde municipal de San Salvador en 1860 y 1876; Senador suplente por el Departamento de San Salvador, 1877, 1881, 1884; Diputado propietario por el Departamento de Chalatenango; Presidente de la República del 17 al 21 de Junio de 1885.Cfr. Ver: El Hospital Rosales. Rasgos biográficos y descriptivos. Sus trabajos científicos, 1891-1902. San Salvador, América Central, 1908. En esta publicación, y haciendo hincapié en una visión clásica de la atención médica, fundamentaron la existencia y necesidad de las casas de beneficencia y exaltaron una visión altruista estructurada en una visión filantrópica emanada como política del Estado liberal de la época. Cfr. B. Pérez Marchant, Diccionario Bibliográfico de El Salvador, Escuela Tipográfica Salesiana, Nueva San Salvador, C.A. 1937, p. 139. El 16 de enero de 1884 José Rosales fungió como Senador propietario del Departamento de San Salvador .Ver: Diario Oficial, Tomo16. San Salvador, miércoles 16 de enero de 1884.NUM.14.Sección Oficial. Representantes a la próxima Legislatura, p.53.

[2] Cfr.Francisco G. Machón, El Hospital Rosales. Rasgos biográficos y descriptivos. Sus trabajos científicos. 1891-1902, San Salvador, América Central, 1908, p. 1.

[3] 1916, Reglamento Interior del Hospital Rosales, Palacio Nacional. San Salvador, 8 de mayo de 1916. “El Poder Ejecutivo acuerdo aprobar el Reglamento Interior del Hospital Rosales”, Tomado de: Título I. “De los Enfermos”, Capítulo I. Admisión de enfermos. Art. 1. p. 31. El espíritu de la caridad y filantropía, se puede apreciar en el siguiente texto: «Este Hospital, pues, sin tropiezos, ha podido durante el año continuar llenando su cometido: el de curar, por lo menos aliviar las dolencias de los desheredados de la fortuna.» Ver: S. Letona, “Memoria del Hospital Rosales”, Archivos del Hospital Rosales, Año X. San Salvador, abril-junio de 1916, Nos. 107-108-109, p. 746. Ciertamente el espíritu caritativo permeó al principal centro de atención sanitaria de El Salvador; sin embargo, el presupuesto asignado por el Estado de la época estuvo muy por debajo de sus necesidades. El 15 de enero de 1915 al presentar las “Memorias del Hospital Rosales”, el doctor Ramón García González hizo referencia a la importante disminución en la subvención asignada al Hospital Rosales en el último Presupuesto General de la Nación. Con ello hacía ver, lo difícil que sería cumplir con las labores asistenciales ya incrementadas en los últimos años en el mencionado Hospital. Ver: Ramón García González, “Memoria del Hospital Rosales”, Archivos del Hospital Rosales, Año 9. San Salvador, Noviembre-Diciembre de 1914, Nos. 23 y 24, pp. 591-592.

[4] Sobre concepto de hegemonía, Cfr. Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Tomo III, p. 66. «La historia de las clases subalternas es necesariamente disgregada y episódica: hay en la actividad de estas clases una tendencia a la unificación aunque sea al menos en planos provisionales, pero ésta es la parte menos visible y que sólo se demuestra después de consumada. Las clases subalternas sufren la iniciativa de la clase dominante, incluso cuando se revelan…» Cfr. Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Tomo II. Primera edición en español: 1981. Ediciones Era, p. 27.Superar la hegemonía de una época específica, implica  reelaborar los patrones de conducta con los cuales enfrentamos el mundo, y esto no significa un rechazo absoluto a un modelo específico, sino su perfeccionamiento asintótico hacia la utopía. (N. del A.)

[5] Cfr. Ibíd. Max Scheler, Ressentiment, p.74. 

[6]Cfr.  E. Meyer, 1924, pp.1-67 .En: Aby Warburg, El Renacimiento del Paganismo. Aportaciones a la historia cultural del Renacimiento europeo., Alianza Editorial, Madrid, 2005.p.19.

“EL SALVADOR (1980-2015): LA GUERRA DEL RESENTIMIENTO Y LA AVARICIA”


(Continuación)

 1.   La ideología capitalista y marxista : discurso del poder.

El anterior acercamiento al tema, podría parecer poco ortodoxo, dado el reflejo casi universal de querer entender la realidad desde modelos teóricos prefabricados. Y siendo puntual, quiero referirme, aunque de forma muy general, al capitalismo y marxismo, que desde principios del siglo XX, aparecen como corrientes de pensamiento estructurado, pero irreconciliables.

En permanente lucha, pero siempre prontas a  instrumentalizar las aspiraciones de un conglomerado social mayoritario usualmente empobrecido; y esto no por casualidad, precisamente porque la seducción que provocan en las multitudes los constructores de ideologías, más parecen responder al mercantilismo egoísta de grupos de poder, que a la búsqueda genuina de la justicia social.[1]

La sabiduría Aristotélica habló al respecto con claridad meridiana, al sostener que la estabilidad de un gobierno depende de la legitimidad de las recompensas (una teoría conocida como “justicia distributiva”). La inestabilidad de un sistema político, es por lo tanto, una consecuencia de los mecanismos por los cuales dicha red distribuye recompensas.[2]

Tan simple, pero a la vez tan difícil, el hecho de establecer la legitimidad del poder establecido, porque este logro presupone el ejercicio de la virtud del buen gobierno, lo cual parece ser la piedra de tropieza en el ejercicio moderno del poder. No importa el nombre que le apliquemos, ni la abstracción que lo legitime, por monumental que parezca. Si este es justo y conduce a sus ciudadanos, a la plenificación de sus potenciales, pasará  a la posteridad como un modelo  digno de imitar.

Capitalismo y marxismo están anclados en la adecuación casi matemática de sus principios, así como de la estrategia implacable para establecer  sus planes,  y en consecuencia, la persecución de sus objetivos de manera generacional.[3] Por esto se habla de estados totalitarios, los cuales históricamente han establecido purgas en sus disidentes, lo cual es clara expresión del dogmatismo que asiste sus respectivas ideologías, sólidamente representadas en un régimen de fuerzas plasmadas en poder político, económico, y social ; con intereses específicos,  pero en gran medida ajenos al bienestar social.

“Porque si se censura la injusticia no es por temor de cometerla, sino de sufrirla…

¿Subiré con esfuerzo hacia el palacio en que habita la justicia,

O seguiré el sendero del oblicuo fraude, para asegurar la felicidad de mi vida?” [4]

Es posible que en este proceso de representación de la realidad a través de la teorización, y merced a un modelo ideológico dado, se caiga en la tentación de esencializarlo como proyecto, adscribiéndole un carácter finalista y no instrumental. Lo anterior, sin embargo, no exime de las graves consecuencias de esta falencia.

Porque aquí, es donde comienza a quebrase el sentido primordial del estado-nación, al convertir el privilegio de gobernar en patrimonialismo de un sector, lo cual   pervierte no solo el sentido de una ideología en teoría pura y perfecta, sino fundamentalmente traiciona el proyecto de humanización de una sociedad específica, que tarde o temprano se volverá  violenta.

En el mes de agosto del año 2011, el Ministro de Defensa de El Salvador  General David Munguía Payes expresó lo siguiente:

La guerra fue terrible, fue un enfrentamiento entre hermanos con proyectos políticos diferentes, donde los que luchábamos en contra pensábamos que lo que nosotros proponíamos era lo mejor para el país… Y como no nos pusimos de acuerdo, nos fuimos a la guerra y cometimos muchos errores.”[5]

Esta declaración es fundamental para la presente reflexión, debido a la alta magistratura de quien la emite, y también porque es contemporáneo de aquel conflicto armado de los años ochenta ; en tal sentido su balance no es solo teórico , sino vital. Aquí encontramos uno de los más importantes retos: aprender  de la historia. Y esto es, la casi imposible tarea  de transferir la experiencia, “mi experiencia”, como el legado que transforme y supere los yerros del presente y futuro, desde la integración del pasado, “mi pasado”.

La gran pregunta a esta altura del año 2015 sería: ¿hemos aprendido como Nación  de la dura experiencia de la guerra civil?  O en su defecto, ¿seguimos aferrados al resentimiento, a la ambición, promoviendo así una guerra quizás más violenta?

La preocupación surge cuando leemos los encabezados de noticias, de importantes periódicos del país, como la siguiente:

“El Salvador alcanzó en marzo de 2015, un récord histórico en el promedio diario de homicidios, según lo confirman las estadísticas oficiales del Instituto de Medicina Legal (IML) que ubicaron al país con 15.5 crímenes al día.”[6]

De lo anterior, fácilmente podemos inferir que estamos ante un gran problema, y que probablemente nos alcanzó de nuevo el fantasma de la guerra. Porque no sólo  impacta el número de homicidios, sino las modalidades y circunstancias para perpetrarlos. Más grave aún, es el efecto multiplicador del shock psicológico, que invade primero a sus dolientes inmediatos, y que poco a poco se va extendiendo como una ola  sísmica en las mentes de chicos y grandes, cuyo alcance difícilmente podremos llegar a conocer.

Desde el punto de vista científico, sabemos que entre más joven es el individuo sujeto a violencia extrema,  mayor será el daño en su psique. Quizás por ello actualmente, una buena parte de nuestra población más joven, se  ha volcado en violencia, organizados tristemente a la sombra de la oscuridad y la muerte, pero aspirando a una especie de  poder[7] . Quizás para reivindicar traumas escondidos  en el misterioso laberinto de su mente desviada. Pero en rigor, debemos preguntarnos respecto a nuestra responsabilidad en este brote de violencia juvenil, la cual se ha organizado y complejizado, creando una subcultura donde el liderazgo responde a una visión del mundo, que renunció a los valores tradicionales.

A esto se ha sumado, la gran dosis de codicia que aglutina los grandes sectores del crimen organizado, y en mi opinión es el catalizador que instrumentaliza la enorme energía vital en caos, de gran parte de esta juventud confundida. Porque seamos claros, la búsqueda ilícita y  desenfrenada del dinero  por medio de la extorción, sicariato, tráfico de drogas, presuponen redes altamente organizadas, cuyos hilos en teoría podrían llegar muy alto incluso dentro de las esferas del poder organizado.   Omitir estas reflexiones, por malicia o ignorancia, solo representa una pieza más en este gran rompecabezas, donde al final el más grande perdedor es el pueblo salvadoreño.

Es cierto que existe el derecho a la legítima defensa y hay que ejercerlo…pero ojala entre esos desviados, sujetos a limpieza social, nunca se encuentre perdido un hijo nuestro, o  un hermano. Y aunque no se encontrasen, no podemos eludir la responsabilidad de al menos intentar detener el señorío de la muerte en todo el país,  agregando más violencia a la violencia, aunque esta sea legítimo derecho del Estado.

Desgraciadamente mientras escribo estas líneas, las estadísticas llenaran las vaticinadas  cifras de homicidios. Pidamos al Creador  que no alcancen a nadie  de nuestros círculos cercanos. ¿Y si ya nos alcanzó? ¿Nos bastará la venganza para apagar el rencor? ¿O daremos el salto infinito para construir entre todos el perdón, y la solución correcta al lastre que traemos como consecuencia de una guerra probablemente inútil, que hoy nos pasa factura?

 

2.. De la Matanza Campesina en 1932, a la Limpieza Social de Delincuentes en el año 2015.

Han pasado poco más de ochenta y tres años que se ordenó de manera oficial, la eliminación de miles de campesinos  principalmente en la zona occidental de El Salvador, lo cual  ha servido de estigma no solo a los dirigentes de aquella época, sino a la sociedad entera.

Una limpieza similar – en otro contexto, pero en esencia lo mismo -, es la que hoy se plantea en nuestra patria.[8] Las razones son harto conocidas,  porque lo tenebroso de los hechos de sangre generados por el delincuente hasta el año 2015 es de temer. En tal sentido, la tentación de su exterminio simple y llano, apunta más a un proyecto necropolítico[9] ,que difícilmente resolverá las causas fundamentales del mismo, no solo aquí, sino en cualquier parte del planeta. Apretar el gatillo siempre resultará más fácil, para ambos sectores.

Las generaciones posteriores de aquel triste evento del año 1932, se han encargado en demostrar lo equivocado de aquel suceso, sin embargo, asistimos a la repetición de un modelo cultural aprehendido, como proyecto de exterminio, del cual muchos ciudadanos  tristemente quieren tomar parte.[10]

Por esto no solo es necesario, sino urgente, revisar la historia  y rescatar lo que nos toque para el presente, porque indudablemente la violencia actual requiere la mano firme y sabia de un verdadero estadista. La manera como lo haga nuestro actual presidente,  sin duda alguna, será su legado.

Nosotros como ciudadano solo podemos aportar reflexiones, por ello  quizás deberíamos de replantear la pregunta, orientándola hacia el develamiento de las raíces esenciales de la violencia, más allá de lo que hemos aprendido, tratando de recuperar un horizonte de análisis más amplio, donde descubramos al ser humano integral. No solo aquel que necesita pan y agua, sino al ser trascendental que aspira a la plenitud metafísica[11]. Esto es algo que sin duda alguna hemos olvidado, y que se ha convertido en el sello de los imperios; un tipo de cultura de la decadencia que involucra todos los estratos y cosmovisiones con derecho de piso en el mundo moderno. ¿No estaremos frente a una de las claves para entender la verdadera cara de la violencia, desde su lado más obscuro? ¿Habremos realizado el esfuerzo necesario para descifrar este reto histórico, y resolverlo para bien de las presentes y futuras generaciones?

Porque en retrospectiva en el año 1932, cuando leemos como la sociedad mayoritaria – adoctrinada por sus elites dirigentes-, se ufanaba con acabar el brote de violencia  comunista, no podemos menos que avergonzarnos por la ignorancia supina, de la cual el desarrollo de la historia posterior clarificó de manera amplia. [12]

Lo anterior puede ser enfrentado desde los conglomerados sociales organizados, a partir de su integración   como conciencia crítica dinámica, capaz de ser elaborada dentro de  un proyecto ideológico alternativo – o para enriquecer el modelo vigente -, pero con el poder suficiente para decidir en la esfera política, económica, y social.

Pero esto, pareciera no pasar de lo utópico en la mayoría de las sociedades,  que en gran medida han cancelado el pensamiento contestatario alternativo, merced al totalitarismo de las ideologías dominantes, y al cultivo de un pesimismo basado en el temor, que en gran medida ha marcado el mundo moderno. Los conflictos armados han servido en gran medida a favorecer el sometimiento de las sociedades oprimidas, sin embargo esto pudiera ser solo por un corto intervalo de tiempo, porque el resentimiento evocado en los sectores dominados, es fuerza explosiva, que en cualquier momento pasará a convertirse en rebelión total. Donde la anarquía pudiera conducir al rechazo  y sustitución de valores y creencias vigentes, por otros que expresen –por desgracia – , una ruptura profunda y radical, casi con un carácter metafísico y teológico.

En este escenario, es preciso distinguir aquel tipo de delincuencia que se organiza desde círculos de poder mejor estructurados, y que gozan de privilegios derivados del uso de las instituciones del Estado, y que de cuando en cuando son evidenciados , no solo aquí, sino otras parte del mundo. De estas redes luciferinas es preciso tomar más cuidado, porque la ambición en ellas puede alcanzar niveles alucinantes, y porque son capaces de reclutar –por desgracia- para cumplir sus objetivos, muchas de las mejores mentes. Este tipo de delincuencia es urgentísimo perseguir, principalmente debido a la enorme seducción que ejercen en los grupos más vulnerables, entre ellos muchos jóvenes desposeídos y/o desorientados. ¿Seremos capaces de superar el estigma de la apariencia y juicios apresurados, para atrevernos a descubrir los hilos del mal desde su origen?  De no hacerlo así, estaremos cometiendo un gravísimo error, al confundir causa con efecto, porque al igual que una enfermedad, la violencia tiene un origen específico, sobre el cual deberemos de aplicar todo el esfuerzo posible.


Notas :

[1] Cuando pretendemos convertir nuestra opinión en sistema y este en verdad, caemos fácilmente en el triste oficio del retórico. “Sócrates.- ¿Te parece que saber y creer, la ciencia y la creencia son una misma cosa o dos cosas diferentes?…La Retórica, al parecer, es la autora de la persuasión que hacer creer, y no de la que hace saber, respecto de lo justo y de lo injusto.” Cfr. Gorgias o de la Retórica. En: Platón. Diálogos, edit. Porrúa, México, XIV ed., 1996, p.148, 149. Recordando a Antonio Gramsci (1891-1937), podríamos aducir que la intelectualidad orgánica de un periodo específico de la historia, siempre buscará justificar el accionar del grupo al cual se vincule, con la intención de mantenerlo en el poder, o allanar el camino hacia este. Cfr. Antonio Gramsci, A Gramsci Reader: Selected Writings, 1916-1935, ed. David Forgacs (London: Lawrence & Wishart, 1999), p.425. A esto hay que sumar todas aquellas plumas de El Salvador  que analizando la historia, han seguido directrices  ajenas a la real articulación de hechos, probablemente movidas por el temor-resentimiento y/o la ambición-vanidad. ¿Serán tan culpables como como quienes perpetran los crímenes, o los articulan como en el efecto dominó?

[2] Cfr.Renata Fox and John Fox, Organizational Discourse: A Language-Ideology-Power Perspective (Westport, CT: Praeger, 2004), p.5.

[3] En última instancia, la conciencia ultima que rige la naturaleza humana inmediata, parece  redescubrir la esencia ultima de aquella, como bien lo expresó Max Scheler: “El mundo se ha acostumbrado a considerar la jerarquía social, basada en el estatus, la riqueza, la fuerza vital y el poder, como una imagen exacta de los valores últimos de la moral y de la personalidad.”Cfr. Max Scheler, Ressentiment, trans. Lewis B. Coser and William W. Holdheim (New York: Free Press of Glencoe, 1994), p.76.

[4] Ibíd. La República o de lo justo. En: Platón. Diálogos.p.451, 460.

[5] Cfr. Diario La Página: http://www.lapagina.com.sv/ampliar.php?id=54585%5Bfecha de consulta: 7Mayo 2015]. 

[6] Cfr. La Prensa Gráfica: http://elmundo.com.sv/record-historico-de-15-5-homicidios-diarios-en-marzo/ [fecha de consulta: 8 Mayo 2015]. 

[7] Este es el mismo poder que se podría pretender a través del fraude, el nepotismo o el crimen político, en apariencias diferentes, pero en esencia lo mismo.

[8] Cfr. Escuadrón de la muerte extermina pandilleros en El Salvador — Noticiero Univisión

: https://www.youtube.com/watch?v=CWgD5WFhxfw   [Consultado el 12 de Mayo del 2015]

[9] “Los Proyectos  Necropolíticos… lo que podría ser llamado el lado subterráneo del biopoder. Nosotros podemos llamarle a este lado subterráneo “necropolítica” (o quizás gobernamentalidad higiénica)… Foucault también notó que había otro lado del biopoder… Esto significa que el biopoder no solo cultiva la vida; también trata rutinariamente  con ella  afín de preservarla. La razón aquí es que la muerte -esto es, de los considerados peligrosos, inadaptados o enfermos- harán la vida  en general más saludable y pura. La idea, entonces, es que bajo la lógica del biopoder, es posible simultaneamente proteger la vida  y autorizar un holocausto”). Cfr. Inda Jonathan, Xavier, Anthropologies of Modernity. Foucault, Gobernmentality, and life Politics, 1ª Blackwell Publishing Ltd. Analytics of the modern: An Introduction, USA, 2005. pp. 16-17

[10] En enero de 1932, se dio un levantamiento campesino en la zona occidental, cuyo detonante había sido el repunte de la miseria, a raíz del caos económico luego de la caída de los precios internacionales del café. «La prensa fue efectiva en lograr un consenso político ante el levantamiento de 1932, manipulando términos que objetivaban a los insurrectos y los desconectaban de su esencia humana». Con esto se buscó construir la subjetividad del enemigo de la sociedad, disminuyéndole a la categoría de simple amenaza al orden y la paz ciudadana. «Los cuerpos de los insurrectos, en vida y en muerte, se ven como portadores de “organismos” nocivos al bienestar  político-ideológico y físico de la nación.» Cfr. – Sheila Candelario, “Patología de una Insurrección. La Prensa y la Matanza de 1932,” Revista Cultura, 86, enero-abril 2002, p. 10.

[11] Hablar en estos términos, desgraciadamente para muchos es solo pérdida de tiempo, probablemente  este proceder solo sea el reflejo de una época que se cansó de pensar, y que se conformó solamente con repetir formulas prefabricadas. (N. del A.)

[12] En las noticias emitidas por “El Diario del Pueblo”, el domingo 24 de enero de 1932, se leía lo siguiente noticia: «El gobierno reprime con mano de hierro el movimiento comunista… Centenares de voluntarios se presentan a los cuarteles de esta capital y se alistan en las filas anticomunistas. Los comunistas cometen actos de verdadero vandalismo». Ver: La Prensa Gráfica. Libro de Oro 1915-1965, p. 210. El miércoles 27 del mismo mes y año, se continuó con el mismo esquema de descripción peyorativa y partidaria, de la siguiente manera: «Son indescriptibles los horrores del comunismo en Juayúa e Izalco. Todas las casas comerciales de ambas poblaciones fueron saqueadas. Los comunistas cometen crímenes horrorosos… Grandes partidas de indios ebrios siembran el espanto y la muerte. El Gobierno controla ya con mano firme todo el país. Se ha hecho sentir la cooperación moral, material y económica del público en contra el comunismo.» Ibíd.


EL SALVADOR (1980-2015):

LA  GUERRA  DEL  RESENTIMIENTO  Y  LA  AVARICIA.

 

Introducción.

La  guerra civil de los años ochenta en El Salvador, constituye  en la actualidad, motivo de aguda reflexión,  no solo para nuestra nación, sino para el resto del mundo.[1] El paradigma histórico que defiende el proyecto de la guerra, como recurso obligado para lograr cambios justos, vuelve de nuevo a ser cuestionado; porque debido a sus inconmensurables  costos, representa un fracaso de la sociedad entera, pero principalmente de quienes la dirigen.

Atrevernos a entender la dinámica del fenómeno bélico de aquel periodo, amerita un esfuerzo diferente, porque deberemos de integrar no solamente el academicismo de la historia o los insumos de ideologías foráneas, sino principalmente  el contexto cultural, que subsume en cada salvadoreño el bagaje arrastrado  desde el momento de la colonización europea. Labor compleja que escapa al objetivo del presente ensayo, pero debería procurar integrarse en otros estudios para evitar reduccionismo peligrosos.

En tal sentido, guerra y posguerra en El Salvador, de finales del siglo XX y principios del XXI, escapan a una interpretación univoca; de aquí, la necesidad de  realizar un balance  de los avances  y retrocesos derivados de aquel periodo, pero aplicado a las fibras más  íntimas de la sociedad. Porque hasta el día de hoy – independientemente de cualquier valoración teórica-, aun no se ha podido demostrar  que todo aquel esfuerzo fuera necesario.  Por ello, el debate sobre las causas y consecuencias del conflicto armado, hoy más que nunca permean la conciencia  del conglomerado social, sembrando dudas importantes sobre la existencia de un sesgo, en la interpretación integral del fenómeno  de  pobreza e injusticia en la sociedad salvadoreña.[2]

Pero principalmente plantear una reflexión retrospectiva y prospectiva, respecto a  la modalidad  utilizada para superar el subdesarrollo, basada en uso de la violencia de hecho o de derecho.[3] Confirmada por el statu quo académico, de gran prestigio a nivel nacional e internacional, legitimador del belicismo, y  donde confluyeron las grandes mayorías, liderados por intelectuales afectos, además de sectores representativos de la vida religiosa.

A consecuencia de la  mezcla inédita de sus protagonistas, se sucedieron, además de los innumerables asesinatos inherentes a esta guerra[4], también las hubo  dentro del clero, las cuales han marcado el quehacer político hasta nuestros días, creando una memoria colectiva también sujeta de ser revisada.

Sin embargo, la pregunta queda abierta: ¿Valieron la pena todos aquellos años de guerra, teniendo en cuenta la actual situación del país, después de casi cuatro décadas de iniciado el conflicto?

Lo anterior demuestra que no existen sectores estancos, cuando una sociedad específica se encuentra en crisis, por ello nunca se debería rechazar, mucho menos reprimir cualquier participación que aspire a solucionar las causas de un conflicto. Pero también, el reto de aceptar que al formar parte de lo humano, también subsume las limitantes intrínsecas a su naturaleza. De esta última afirmación, surge la posibilidad de reinterpretar todo este periodo.


Notas : 

[1] Claro está, que el conflicto se inició con más intensidad desde mediados de los años setenta, pero tuvo su repunte durante la década de los ochenta. (N. del A.) .Cfr. Luis Armando González (Octubre de 1997). «1970-1992: dos décadas de violencia sociopolítica en El Salvador». Revista ECA. Para que exista honestidad intelectual, es preciso definir el horizonte de los conceptos, así como de su alcance.

[2] En tal sentido, al hablar de pobreza e injusticia, es preciso reconocer que ambas pertenecen a priori, a una realidad humana, la cual incluye no solo a quienes la padecen, sino principalmente a quienes la generan y mantienen. El restringir aquellos conceptos, que tanto han  saturado  discursos contestários, e ideologías , asimilados a tendencias incluso teológicas, no hacen más que favorecer primero la ignorancia, y luego la violencia.(N. del A.)

[3] Los actuales problemas pandilleriles no solo a nivel nacional sino mundial, son reflejo de la operatividad de cómo los imperios resuelven su hegemonía. Esta legitimación de la violencia como recurso efectivo dentro de la sociedad darwinista moderna, es aprehendida de manera consciente  y subconsciente. En tal sentido, su repetitividad estará facilitada y potenciada, en sociedades con altos índices de pobreza y marginación.  (N. del A.)

[4] “En términos per cápita, el terror de Estado salvadoreño fue uno de los más graves en el hemisferio. Los  42.171 muertos por las fuerzas del gobierno durante los seis años de apogeo de la violencia a partir de 1978 a 1983 (Socorro Jurídico Cristiano 1984) constituían cerca de un 1 por ciento de la población. “Cfr. William Deane Stanley, The Protection Racket State: Elite Politics, Military Extortion, and Civil War in El Salvador (Philadelphia: Temple University Press, 1996), p.3.

Unas palabras…


“Para este fin se dio al Hombre el más peligroso de los bienes: el lenguaje, para que dé testimonio de lo que él es. (IV 246)”. Friedrich Hölderlin

I
La Belleza es un destello de la Verdad, y quizás por ello indefinible.
Eco lejano, Paraíso que aún retumba en el alma del viajero.
Sombra mundana, herencia delirante del Caos .
Desde el cual un día surgió el misterio,
de eso que hoy nos atrevemos a llamar: vida.
Buscarla es locura, para un mundo que olvidó su ruta.
Porque atrapados, en este confuso y laberíntico espejismo del mundo
Pareciera que rodamos sin tregua y sin freno, rumbo al abismo.
II
La religión y el arte desafiaron atraparla,
y lograron apenas, rozarla…
Quizás por eso, el verdadero santo se parezca al gran artista:
su legado siempre será, como lluvia anónima en el árido desierto.
Escurridiza presencia que vuela sigilosa
más allá de ese fenómeno captado por la ciencia.
Porque la supera en creces…
Torre de Babel milenaria, te convertiste en el fin.
Escalera infinita, donde subirá siempre la soberbia,
sin jamás llegar a su destino verdadero,
porque este fue desechado hace siglos.
Los réditos de perseguirla, proceden de un tesoro cuyo valor es hoy oprobio y burla.
Para este reinado, de larga y dura noche,
que transcurre entre temblor y esperanza.
Y cuyo rey renunció saltar a las estrellas.
III
Pasajeros somos de un navío, cuyo capitán se extravió hace siglos,
después de surcar los interminables mares de la duda,
pero de espaldas a la Luz.
Quizás él solo se oculte, tras esta espesa y negra bruma que envuelve al cosmos;
y que hoy buscamos en penuria sustituir dentro de nosotros.
Ya que la existencia humana merece soñar en plenitud,
mirando sin temor, la eternidad en todo lo creado.
Saciando así, esa sed originaria, cuyo principio y fin están aquí.
IV
Porque estamos condenados a tirar los dados del tiempo.
Único y frágil – pero a la vez grandioso- patrimonio,
que acompaña a todo aquel , que fue lanzado en medio de la noche,
en este inmenso e interminable océano de la vida.
V
Sueño corto y largo, que aturde y hace olvidar –quizás con razón –
lo fugaz de esta emoción sagrada, llamada “vida humana”.
Su perpetuo fluir…pura ilusión que vuela hacia un cielo que aun calla.
Luz profunda, perfume de extraño consuelo, que brilla en el silencio.
Uniendo como un inmortal hilo, lo santo y profano.
En abierto desafió a esta cárcel sagrada,
donde habita la angustia dolorosa y bella de un ser,
que funde esperanza y locura, ante un cruce de caminos,
sin vuelta atrás…

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Más allá de lo aparente.


Esplendor sagrado, místico vaso de la vida,
del que brotan armonías y aromas idos.
Inocencia hermosa que aún permanece,
cual heraldo que anuncia una felicidad indefinible.
El ayer regresa a cada paso, en síntesis perpetua
como un largo rio de luces y sombras,
donde pasado y futuro, nacen confundidos como del manantial sus aguas.
Y en sus orillas, camina una entidad caprichosa, rebelde y luminosa,
pero dolorosamente Integrada al cosmos,
polvo y ceniza de estrellas,
procedente de un caos
sobre el que se posó un Orden.
Y surgió esa bella angustia originaria,
llamada ser humano.
La misma que al hablar, sin embargo permanece tan callada,
porque le habita un silencio misterioso, indefinible, inexpresable…
Mirada, que busca el infinito…
en esa vasta y espesa noche,
que atraviesa el bosque perpetuo
donde estalla el vértigo heredado,
de una libertad
que apunta a las cumbres y al abismo…
Náufragos en eterno destierro,
cabalgando el instante fugaz ,
luchando por alcanzar en esa vasta y espesa noche,
ese estado de embriaguez,
donde una cordura extraña,
nos muestre el camino a ese nombre esquivo,
que un día algún viajero llamó Verdad.
Celebremos la eternidad, dentro de este espacio y tiempo cortos!
Soñemos más allá de esta ilusión
anclada en los sentidos .
Volemos hacia esos cielos,
donde la plenitud,
nos reintegre para siempre,
el esplendor sagrado de la vida.

Las raíces de la injusticia.


El casi quijotesco afán por combatir la injusticia en el mundo, ha impulsado incontables iniciativas, las cuales se encuentran esparcidas como chispazos; fuegos fatuos la mayoría, y otros, los escasos, ejemplos de una santidad extraña, a la vez arrastran por su luz, pero que producen un profundo temor por el sacrificio que involucra. Y todo esto acaece, dentro de esta larga y profunda noche, que se ha convenido en llamar historia humana. Entidad abstracta y casi ajena , aceptada en desconfianza a través de una fe aprendida, después de hurgar con el apetito del rabiosos roedor , aquellos viejos y polvorientos escritos, que el tiempo y la duda , devoran a pasos de gigante.
En colisión casi perpetua, donde se reivindica el presente, frente a un pasado; testigo mudo, de nuestro breve pero irrepetible paso por el mundo. Pero esto es hecho consumado, porque somos náufragos en este hermoso océano existencial, y es preciso apostarle a ese casi inalcanzable ideal, donde la justicia no solamente nos permita comer del pan que un día será historia muerta, sino principalmente de aquel PAN que también sacie ese apetito de eternidad, que traspasa todo lo creado.
El origen del ser puede ser rastreable en el presente, en el lugar preciso donde el tiempo se despoja de esa materialidad engañosa, hija del cientificismo errado que erigió el dios moderno. El mismo que se nutre de la violencia e injusticia, que marcaron cuanto existe.
De aquí, la injusticia posee raíces que exceden cualitativamente cualquier reduccionismo economicista o religioso; y el recuperarlas se vuelve urgente, con el fin de replantear esa crisis siempre actual, y que está anclada en cada uno nosotros.
La sabiduría como el arte de una vida feliz, no tiene una fecha en la conciencia, porque ella es aspiración y destino originario, que impregna esa singular grandeza humana, en el recordatorio perpetuo de su finitud. La maldad es el camino errado, una trascendental y desgraciada elección por el sufrimiento. Como sembrar entre cardos , la irrepetible semilla de la vida.
La injusticia es la maldad institucionalizada, no en la burocracia de los pueblos, sino en esa dimensión íntima que transforma lo humano en monstruoso.
Bondad y maldad, heroísmo y cobardía, han saturado la vida desde el inicio de la historia. Su coexistencia aunque angustiosa, ha dinamizado en apertura casi infinita, la comprensión de lo humano como un legado universal.
De aquí, la injusticia posee raíces que exceden cualitativamente cualquier reduccionismo economicista; y el recuperarlas se vuelve urgente, con el fin de replantear esa crisis siempre actual, y que está anclada en cada uno nosotros.
Pero esto más que preocuparnos, debería de animar a todo aquel que aun considera que dentro de un verdadero espíritu de rebelión, existen las vetas encarnadas de aquella Santidad perfecta, del que también fue hombre, y cuyo ejemplo resplandecerá para siempre, como el faro que podría rescartamos AHORA , dentro de un modelo de razón , que excede todo lo pensado .

En busca de la senda olvidada.


Existe en todo ser humano, un sentimiento milenario por alcanzar en concreción lo infinito; y este quimérico desafío, rebasó la razón, cuando descubrimos la existencia de la muerte.
Sin embargo, este trance, al ser percibido en intuición, no sólo como un movimiento de lo biológico al caos, ha posibilitado la comprensión de lo humano, como una dimensión, en radical desafió con la caducidad del cosmos. Es aquí, dónde surge la pasión por un tipo de conciencia, como un lugar diferente dentro del cual alcanzar, aunque en forma breve, una especie de inmortalidad pasajera. Quizás esta sólo sea un pálido cirio de esperanza, dentro de una travesía penetrada del misterioso interrogante, por el origen y destino , de todo lo creado.
Resolver este enigma, se ha vuelto tan lejano e imposible, para el laicismo en boga, que carcome por igual ,ciencia y religión . Símbolos de un poder babélico, marcados de una arrogancia, que en escasas ocasiones, se han apartado de pretender saciar esa creciente insatisfacción. Por ello, se incrementa aquel dolor milenario con el cual fuimos lanzados al mundo. Errar el camino, se tornó en vocación y destino, soberbia originaria;la cual es eco fiel, de aquella, que desde el principio de los siglos, sacudió “ESTO” que hoy buscamos rescatar. Quizá por ello, la marcha de la historia se ha convertido en una carga pesada y sombría, pero donde aún la esperanza- que casi languidece-, aún nos permite aferrarnos a una fe originaria , que resume y explica, este raro y emocionante paso por el mundo.

Zarparemos un dia hacia el infinito .


Cuando un barco decide levar anclas, para surcar el inmenso mar, nos debería hacer pensar, casi de igual manera, que un día cada uno de nosotros, deberá zarpar para emprender su gran viaje. Y esto con seguridad, será cuando nos atrevamos a VIVIR ; dando así, paso a la gran posibilidad de conquistar mundos nuevos.
Deberemos arriesgarnos, en cualquiera de las múltiples coordenadas que escojamos, porque en cada una ellas se esconde la solución al enigma, que cada quien porta como su más grande reto. Esta elección, como desde el inicio de los siglos, debería de ser, tan espontáneamente suave y delicada, como el vuelo del ave, que no se preocupa si al salir del nido, regresará.
Solo así, libres de temores y angustias, podremos romper en mil pedazos, todo aquello que amenace el derrotero trazado.
Ciertamente, cada existencia tiene el temible poder de resumir la grandeza y miseria de la humanidad entera; y esta presunción o intuición, probablemente solo surgirá, cuando nos atrevemos a pisar el lugar sagrado de nuestra conciencia íntima. Redescubriendo al igual que otros viajeros que nos precedieron en este raro viaje, la certeza de estar frente a la irrepetible experiencia, del misterio de la finitud.
Espesa nube, donde todo puede ser reducido a un instante, que funde lo inmanente y trascendente, lo finito en lo infinito; especie de eternidad inferida de manera casi primitiva, pero que es el precioso faro, en un seguro naufragio.
En esta travesía, corta o larga, existen relatos, a los cuales deberemos recurrir con temor y temblor, porque en ellos también se encuentran claves; jirones de carnes, paredes con marcas en clave, cabellos, hojas escritas en raros dialectos, y miles de símbolos. Todos ellos, arrastrados desde un lejano pasado, como un legado, bendito o maldito; el cual hay que discernir, y nunca desechar.
Esta es la herencia, que lanzó dentro de una botella, quizás en tiempos remotos, aquel naufrago que encontró o perdió la esperanza, y que hoy retomamos como la gran oportunidad, para alcanzar ese puerto seguro, donde algún día poder reposar.

La modernidad : el arte de pensar en libertad. Parte 3.


Seguramente aquella visión cíclica de la historia, que los antiguos griegos rescataron de observar el mundo natural, tenga que ver con la pregunta por el origen y destino de lo humano. El clásico afán helénico por la especulación, obedeció entre otros motivos, a la insatisfacción generacional, frente a una realidad aparentemente repetitiva, aunque plena del misterio que siempre ha buscado expresión en la religión, arte, ciencia y filosofía.
Especie de salto evolutivo de carácter trascendental, el cual apuesta por recatar el summum de lo humano; en armonía con el cosmos, y lejos del idolátrico fanatismo que paradójicamente crece a medida se incrementa el saber científico técnico. Probablemente porque al pretender acercarnos a la Luz, nos alejamos cada vez más de ella, conformándonos únicamente con un pálido y desfigurado reflejo. Por esto, los griegos antiguos al enfrentarse a la angustia de tener que volver a vivir lo mismo, casi de manera interminable, no ocultaron su culto al dios Baco, con el espíritu del vino. Ahí probablemente buscaron refugio, para escapar al hastío de ver nacer y morir las estaciones, casi de manera infinita. Aristocrática manera de vivir, dentro de un modelo de razón, donde el miedo a la muerte no se conoció más que en aquellos destinados al deshonor; y donde el culto a la sabiduría impulsó una forma de santidad, con la cual no solo se supo vivir, sino también morir.

Por lo anterior, no extraña la alianza del incipiente cristianismo con el aristotelismo, platonismo, socratismo… porque en ellos encontraron la semilla de “ese algo” el Logos, que nos alcanza hasta nuestros días, y que se entremezcla hasta en la última hebra de la reflexión post moderna.

Esta fue una de las coyunturas más importantes, del por qué la cristiandad logró agenciarse un lugar preeminente en la cosmovisión antigua; pues al nutrirse del aparato conceptual de esta cultura regia, ya plasmada en el mundo greco romano, redimensionó la manera de entender la historia. Así, del callejón sin salida generado por la circularidad, se pasó a una historia abierta y de carácter lineal. Aquel destino individual de talante mecánico y frio, impuesto por el motor inmóvil; fue sustituido, por la “posibilidad creadora”, surgida de la intransferible libertad de elegir, más allá de coordenadas espacio temporales, para integrar todos los planos de una realidad, que en esencia es irreductible a los sentidos.
Zona intensamente opaca, y de excesiva transición, donde nacen a diario héroes y villanos, santos y viciosos. Hebras necesarias dentro de un mundo misterioso, cuya explicación última es disputada desde lo profano y sagrado…elementos indisolublemente ligados a la existencia, pero que rescatan el misterio de la libertad. Don, que nos integra de manera activa, en el drama dentro del que construimos la misma vida. Entendida esta última, no solo como un reflejo biológico sublimado, de la existencia de átomos y moléculas organizados por el caos.

Sin embargo, la esperanza y consuelo otorgados por el cristianismo, sobre la promesa de una justicia perfecta al final de los tiempos, comenzó a fragmentarse, a pesar de haber logrado imponerse por muchos siglos en el mundo occidental. Seguramente, porque al haber pospuesto de manera sistemática, la doctrina que esa ansiada justicia divina, llegaría hasta el final de la historia, generó la indolencia en muchos, y el aprovechamiento de pocos. Quienes con gran éxito, lograron acaparar el poder político, económico, social y religioso; ciertamente, el primer grupo fue el de los oprimidos, y el segundo de los opresores. Aquella libertad que había inaugurado el naciente cristianismo, sin lugar a dudas había sido mal entendida. Dando paso a una especie de maldad, mezcla de ignorancia y oscuridad, que sirvió de amalgama con la que se impulsó un modelo de razón, que dio espaldas a la trascendencia.

La modernidad : el arte del pensar en libertad. Parte 2


La modernidad fue un salto arriesgado, porque le apostó a demoler el patronazgo de un grupo privilegiado, el cual se había afirmado en la construcción de un liderazgo, desde el que  se apeló a Dios como garante; pero casi siempre de espaldas a Él. 

Contradicción que nunca ha sido  patrimonio de una época específica, sino más bien el sello indeleble de la naturaleza humana, que pugna entre “el debe ser” y “el ser”  durante toda su existencia. Balance que busca de manera errática un modelo de perfección sui generis, el cual teóricamente se ha pretendido en cada proyecto revolucionario .  

Por tal razón, su instrumentalización en aras de un cambio, parece responder hoy como ayer, a la firme convicción que en el ser humano hay una vocación por lo sagrado, trascendente o inmanente, pero que se ha  traducido en la más grande fuerza de toda la historia humana.

En tal sentido, debe existir a la base de una honesta reflexión sobre el paso a la modernidad, una sospecha legitima del sentido último de libertad, igualdad y fraternidad. No en su versión abstracta, sino de cómo se han encarnado en la historia personal y colectiva, hasta nuestros días.

Ciertamente al ver hacia el pasado podemos encontrar luces y tinieblas, igual que en el presente; con la diferencia que el primero al volverse cada vez más lejano, nos permite asimilarlo  en su pureza.

Quizás porque al haberse  ido despojando poco a poco, de las imperfecciones que contaminan su verdad, entrega esa irrepetible lección que nos da la historia.  Y en esto se encuentra probablemente la  riqueza de esa herencia, que a manera de  sedimento nos permite descubrir – no sin algún esfuerzo  –, muchas de las claves para entender la vida como síntesis.

 

 

 

La modernidad: el arte del pensar en libertad. Parte 1


La modernidad no fue un mito que se generó en el seno de filósofos trasnochados, principalmente desde finales del siglo XVIII, sino que sintetizó una preocupación que aun hoy tiene gran actualidad; pues resume la búsqueda de la libertad a través del supremo acto del pensar. En este sentido, SAPERE AUDE, fue el breve discurso  latino que reactualizó I. Kant, y que podría ser interpretado como: <<Atrévete a pensar>>; el cual fue consagrado como  el lema del movimiento intelectual, que trajo al mundo  no solamente frutos dulces, sino también amargos.

Este nuevo estilo en el arte  de pensar fue consagrado como un instrumento privilegiado, parteaguas    cosmovisional que se produjo en gran medida,  por el entusiasmo de haber comenzado a descifrar muchos de los enigmas del mundo material; lo cual reforzó el nuevo giro de timón, donde no fue más Dios el derrotero último, sino el ser humano, el cual se pensó como un nuevo dios.

Sin embargo, por esto no podríamos acusar aquella época de atea, porque su antropocentrismo aunque pretendió suplantar al teocentrismo tradicional, solo busco crear el sueño de lo moderno. Pues en la media que se fue tomando cada vez más conciencia de la vulnerabilidad y fragilidad de la existencia humana a raíz de los avances científico, y después de la Primera Guerra Mundial; sobrevino la crisis pavorosa del sentido de la finitud, la cual fue señalada en el primer cuarto del siglo XX, por el filósofo existencialista  alemán M. Heidegger. Este movimiento filosófico, rescató la vocación originaria del ser humano, por  la inacabable búsqueda de la totalidad en la trascendencia del ser; anunciando el retorno a Dios, pero desde la recuperación radical de la realidad desde el acto del pensar. Entendiéndolo no solo como instrumento al servicio de  la técnica, sino esencialmente como el supremo poder para desentrañar el sentido de la existencia humana, en el espacio y tiempo finitos.   

El Salvador ː Izquierda o derecha. Elecciones presidenciales 9 de marzo 2014. PARTE 4


Vienen las elecciones en El Salvador dentro de pocos días, y  cada quien tendrá que defender  sus propias convicciones a la hora de emitir el sufragio, y en este acto de fe política, confiamos en la veracidad e inviolabilidad del proceso. Quede quien quede, será la voluntad popular la que tendrá que ser respetada, por eso es necesario agotar hasta el último recurso emitiendo ideas y opiniones, para que ese supremo acto de reflexión plasmado en el voto, sea ejercido no solo con el estomago, sino con la mente y el corazón.

Actualmente el mundo se mueve dentro de una vorágine de cambios acelerados, e integraciones regionales y continentales. La globalización ha ocurrido por un efecto de cascada, donde la tecnología y la sobrepoblación absoluta o relativa, han ejercido la presión necesaria para que se den cambios fundamentales en el estilo de vida para  todos en el planeta. La pobreza y la riqueza se reparten de manera desigual, de aquí, los actuales ricos y pobres superan negativamente aquellas visiones medioevales, donde señores feudales poseían vasta regiones geográficas, pobladas por innumerables vasallos. Las sociedades antiguas y contemporáneas, parecieran no haber cambiado en el dato fundamental del desigual acceso al poder y a la riqueza. Los privilegios están a la orden del día, así como el aparato ideológico que justifica  casi todo, con el fin de acceder al poder de manera ilimitada y permanente. El por qué de este aparente estancamiento en lo que respeta al uso del poder político y económico, podría explicarse no solo desde la  óptica  política, sino haciendo uso de otros recurso que nos muestren que el ser humano no es en esencia bueno, sino solamente un ser dotado de potencialidades y limitaciones, con tendencias altruista y egoístas. Un ser  que responde a intereses no solo de grupos de interés , sino además de raza; lo cual no extraña dentro de un continente marcado por un mestizaje violento , cuya espiral se hace cada vez más amplia a media que avanza la historia latinoamericana  . Este conflicto ha impactado mucho la política de El Salvador, y basta observar un poco en este sentido para advertir lo señalado, lo cual bien podría convertirse en una trampa a la hora de aplicar el seso, porque la eficiencia no tiene que ver con la raza. Desgraciadamente, y es preciso señalarlo, tradicionalmente los grupos de poder no solo aquí en El Salvador, sino en muchos países latinoamericanos, han tendido a invisibilizar todo aquello que les recuerde a las razas vencidas. Este error heredado desde la época colonial, ya nos paso factura, atizando el subdesarrollo en  nuestras sociedades, las cuales en rebelión activa o pasiva han boicoteado un mundo donde no se sienten representados. Esta coyuntura de dislocación, con gran éxito es fácilmente asimilada por cualquier ideología contestataria, que  apueste a la conquista del poder político. Este aparente éxito no podría nunca ser atribuido a la eficiencia real, sino al producto de complejos raciales, que no deberían de existir en ninguna sociedad  moderna. Por lo anterior, este revanchismo sublimado  tiene mucho de legítimo, cuando al estigma de la raza se acompaña  la marginación y el empobrecimiento histórico. Efecto dominó que viene de nuestra historia originaria, y que en gran medida nos determina, pero que también nos vuelve predecibles a la hora de discernir entre lo razonable e irrazonable, que pudiera ofrecer una ideología política de izquierda o de derecha.

Por tales razones, no es suficiente asumir una posición partidaria, mucho menos impulsarla de forma masiva, partiendo de cualquier lastre anclado en el subconsciente colectivo, que de una u otra forma puede ser instrumentalizada a la hora de convocar a un conglomerado social a emitir el  voto.

Recordemos que las ideologías políticas y económicas, no defienden razas, pero si las instrumentaliza. El poder se convierte así, en una entidad capaz de capitalizar la pobreza material y espiritual de los pueblos, y si no veamos como  en las guerras mueren de todos los colores raciales. Aunque es fácil entender, que la superioridad tecnológica y militar dará siempre ventaja a quienes dispongan de mayores y mejores recursos. Por esto a la hora de querer entender la política de El Salvador, recodemos que ni la derecha ni la izquierda existen desde el inicio de los tiempos, solo son el acumulo progresivo y organizado de percepciones integradas de cómo ser y estar en el mundo. Ninguna es igual a otra, por eso es necesario rescatar parte de su historia, y así entender su evolución nacional, regional y mundial. Discernir sus aportes y logros sobresalientes  en la construcción de las sociedades modernas, no solo en el modelo ideológico, sino en el soporte de todo el aparato material que posibilita el avance científico y tecnológico. Así como de las libertades reales aplicadas, al desarrollo del ser humano  en escenarios diversos; haciendo contrastes de mayor a menor complejidad, respecto a la apuesta que hay que realizar no solo para las presentes sino futuras generaciones. Marcos regionales donde la beligerancia, podría incrementarse merced a rivalidades fundadas no en el humanismo, sino en el acaparamiento de un poder autoritario, populista y marcado por la lucha de clases. No tenemos tiempo para ver hacia el pasado, y condenar el presente. Solamente así podríamos hacer una mejor apuesta, no solo por modelos teóricamente coherentes, sino principalmente productivos.

Como un país en búsqueda de su destino, tenemos derecho a la paz, la eficiencia, así como al respeto   a sus valores,  que constituyen el horizonte hacia donde a diario dirigimos nuestra existencia. Allí se encuentran hoy, como ayer y como mañana ː Dios, la Familia y la Patria.

El Salvador ː Izquierda o derecha. Elecciones presidenciales 9 de marzo 2014. Parte 3.


Las ideologías siempre tendrán a la base un componente de utopía, y esto no es intrínsecamente malo; pues estas no representan per se  el  ocultamiento de una  pretendida verdad, sino el esfuerzo históricamente rastreable, por reactualizar exitosamente nuestro ser y estar  en el mundo. Oponerse a esto de manera radical, fácilmente nos podría conducir  a un nihilismo estéril e irresponsable, porque la humanidad no puede partir de cero cada vez que se enfrenta a la necesidad de ejecutar cambios para no sucumbir. Muchas guerras y crisis sociales pudieron haberse  evitado, si nos percatáramos del patrimonio acumulado al  paso de los siglos, así como de la pertinencia de muchos de los instrumentos construidos, no solo de carácter material como la rueda, el pararrayos, o el ordenador, sino de instituciones altamente complejas, que al sumarse forman culturas, y estas a su vez, determinan cosmovisiones, las cuales guardan una delicada y frágil armonía en el mundo. Para el iconoclasta nada de esto merece credibilidad, por eso le es fácil romper con todo,  cancelando discrecionalmente lo que no encaja con su pretendida metodología científica. Sin embargo hay algo de lo que difícilmente podrá despojarse, y me refiero a eso que hemos llegado a denominar  naturaleza humana, en la cual está contenido el germen de la libertad, el honor, la creencia en la divinidad, el temor a la muerte, el respeto a la vida, la necesidad de una jerarquía del mando basada en el merito y la capacidad, etc., etc. Tan arraigados como lo son las leyes de la física, la biología o la química en la naturaleza, y a las que nos integramos, querámoslo o no, porque llegan a ser consustanciales para el desarrollo de la vida humana. Por esto, es necesario repensar que el acercamiento en armonía entre el reino del ser humano y el de la naturaleza, jamás podrán marchar en direcciones opuestas. La integración debe partir del reconocimiento que todo lo existente deberá estar al servicio de lo humano, y este acceso debe ser ordenado, e históricamente en evolución positiva. El olvido de estas normas fundamentales, ha conducido al quiebre de lo social, y de aquí surgen principalmente la pobreza, injusticia y  marginación. Para enfrentar tales desviaciones hemos venido ensayando en la historia diversos acercamientos, y la forma de esos acercamientos nos ha enseñado sobre los límites y potencialidades de tales esfuerzos.

En consonancia con lo anterior, ha surgido el perspectivismo, el cual tiene la  virtud de rescatar la individualidad del discurso individual, como un aporte insustituible en la construcción del mundo; sin embargo tales discursos, para servir de insumo en esta gran tarea, deben satisfacer requisitos fundamentales, para no romper esa armonía básica  de la cual hablamos arriba. El cumplimiento de estas reglas básicas, asegura que los aportes en este universal esfuerzo discursivo,  no degenere en un relativismo, el cual en sí mismo constituye una forma de anarquía.  Nefasta en la medida que posibilita el derecho a que cualquier idea, pueda  ser llevada a la práctica, independientemente de su adecuación a la realidad. Por tal razón es urgente que todo el conglomerado social  en este excepcional período preelectoral, se esfuerce por alcanzar el nivel mínimo requerido, para discernir entre lo conveniente, lo justo  y lo necesario, con el fin de evitar ser víctimas de  interpretación de la realidad ancladas en visiones descentradas , ilógicas o sospechosas. La historia no tendrá nunca una interpretación  triunfalista, y su evolución no puede ser predicha  en base a modelos de utopía que funcionen integrando actores desprovistos artificialmente de vicios y virtudes;

Lo expreso de manera directa porque las democracias de las que tanto nos jactamos, fácilmente se asimilan a mesianismos oportunistas, y no por casualidad, sino debido a las carencias propias de los  modelos de ejercicio del poder tradicional. Por tanto, en este momento nos encontramos frente al choque de cosmovisiones, cada una de las cuales responde a interese específicos; seguramente esta coyuntura no se resuelva solo con reformas, sino con cambios radicales, pero la medida de esos cambios deben de integrarse querámoslo o no, a un concierto más amplio, donde funcionan las esferas de pensamiento y acción que de buena o mala forma, han demostrado ser capaces de sobrevivir en el gran crisol de la historia.

El absolutismo contra el que se luchó ferozmente en las diferentes revoluciones a finales siglo XVIII, y de lo cual  surgieron las naciones modernas, nos ha enseñado que ningún modelo que se resista a la dinámica de la vida puede sobrevivir. Pero también es necesario señalar, que si bien es cierto que aquellas  revoluciones pudieron derrocar reyes, también lo es, que  sus adalides no pudieron sustraerse al influjo de las cosmovisiones que teóricamente habían cancelado. De aquí, no extraña ver como las nuevas naciones en formación, tarde o temprano hicieron uso del mismo despotismo que antes criticaron, y que en tales condiciones, se tornaron igualmente vulnerables, ante los conflictos que siempre surgieron en torno al ejercicio del poder. Enfrentaron tarde o temprano a gobernantes y gobernados.

¿Qué sucedió?  Todos sabemos el abismo que existe entre la teoría y la práctica, y lo profundo e impenetrable del mismo; aquí se encuentra anclado el ser humano. Sus limitaciones y potencialidades le convierten por derecho propio en el eje de la historia, y jamás será un medio sino un fin. En esto han errado no solo el capitalismo, sino el marxismo, y ambos se han nutrido hasta el día de hoy  de este grave  error  metodológico, lo cual no extraña debido a que ambos modelo ideológicos son herederos del cientificismo positivista del siglo XIX. Probablemente a la bases de todo esto exista el deseo de poder , centrado en aquellos que se apropiaron e instrumentalizaron, aspiraciones puras  surgidas del colectivo, como rechazo hacia la  decadencia generada en el seno del naciente capitalismo. Esto ha ocurrido en El Salvador, y la historia de cómo se construyo el moderno estado nación desde finales del siglo XIX, nos permite entender como ha venido creciendo la ola de resentimiento y pobreza hasta nuestro días. Esta coyuntura, ha creado condiciones objetivas para la penetración de ideologías contestatarias, y no por casualidad, pues la derecha se ha nutrido desgraciadamente con una visión positivista, siendo más permeable a sus intereses que a las necesidades del pueblo. Este es el talón de Aquiles, que es necesario curar para humanizar el país. Porque ya no es posible sobrevivir divididos, en un mundo globalizado; donde ya no somos pocos  sino varios millones, muchos de los cuales viven en la diáspora, en silencio junto al amargo cobijo de un destierro que mana leche y hiel.

Ante esta realidad, es preciso revelarse, pero hasta para realizar el acto de rebelión hay que meditar. No basta con aceptar ofertas exóticas para ser felices y exitosos. Tampoco es sano ser esclavos del miedo, renunciando al riesgo, siempre y cuando este no sea eco de un discurso fruto de un relativismo anárquico, o modelos de pensamiento que ya demostraron su desfase en la historia contemporánea .

 

 

El Salvador ː Izquierda o derecha. Elecciones presidenciales 9 de marzo 2014. Parte 2.


A los  bandos en disputa  difícilmente podríamos despojarles sus virtudes, lo cual ni sería justo, mucho menos conveniente; de sus defectos cada quien es más que juez, testigo. Pero tampoco es sano elegir de manera apresurada, entre las soluciones planteadas por cualquiera de ellos, más aun dentro  de un contexto de violencia desbordada, pobreza galopante, e inestabilidad jurídica y política graves. Estas presiones siempre funcionaran como un importante distractor, en el momento de  ejercer el sufragio, y con facilidad se inclinaran hacia una elección sospechosa, o en el peor de los casos, equivocada.  Difícilmente podríamos hablar de un proceso eleccionario ejercido libremente, pues en este escenario, la coacción y persecución adquieren formas sofisticadas, donde es preciso mostrar a los antiguos presidentes  del poder anterior, como los nuevos bufones para escarnio de sus grupos, pero principalmente para el  solaz de las masas que buscando novedad, agradecerán gustosas  este apetitoso bocadillo. CUIDADO, y no caigamos en el circo de épocas pasadas, y primero veamos las manos de todo aquel que se atreve a acusar, con o sin razón…midamos primero la sangre que pesa en nuestras manos –  ninguna muerte puede ser justificada, porque este es un criterio metafísico que muy pocos pueden justificar –, y atrevámonos a crucificar a los culpables…seguramente así traeremos al país más justicia, pero también más guerra y muerte. Por esto existieron los Acuerdos de Paz en 1992, con el fin de concluir un conflicto donde ambos bandos adujeron tener la razón a la hora de masacrarse, pero que estuvieron en el acuerdo de abandonar las armas, y entrar al proceso democrático. Los ecos de aquella época parecen hoy encontrar oídos sordos, y esto es peligroso porque al repetir los errores del pasado, la circularidad de la violencia es una consecuencia inevitable.  Por ello, habría que preguntarse si el leitmotiv del poder actual, es promover la justicia; más aun, cuando el poder de la propaganda se encuentras saturado de manera persistente y machacona, con los casi ilimitados recursos de hábiles psicólogos de masas, cuyo  trabajo es el de garantizar la compra de un producto – voto –, pero NUNCA EDUCAR.

Con mucha razón, esto se podría achacar a ambos bandos, pero hay que saber discernir hacia donde nos empuja uno u otro. Por eso es necesario atrevernos a opinar con libertad, y desde el termómetro de intereses colectivos, y no desde egoísmos personales o de grupos, sean estos económicos o políticos, de derecha o de izquierda. Seamos honestos primero con nosotros mismos, y materialicemos el pensamiento en dichos y hechos, evaluemos con imparcialidad “…al Cesar lo que es del Cesar”.

Hagámonos la pregunta desde el siglo XXI, y teniendo como horizonte la utopía de la modernidad, si uno u otro de los contendientes, podrá ser capaz de garantizar en el tiempo, la seguridad material y jurídica de lo que aun sin ser un sistema perfecto, es donde se encuentra  el capital material y simbólico con el que hemos construido El Salvador. Esta es nuestra herencia, buena o  mala, no la podemos desechar de un plumazo, pero podemos mejorarla, y esto es tarea de todos.

Reivindicar a los desvalidos jamás será  un yerro, sino una obligación de un Estado moderno, sin embargo al observar la volubilidad con la que se manejan muchos  políticos  en el país, mueve a dudas, si estos logros alcanzaran a convertirse en la semilla de un cambio que eche raíces tan profundas como buenas, no solo en este periodo preeleccionario, sino en la historia futura. Donde no queremos idealistas desfasados, ni  embaucadores veleta, sino recios luchadores no solo en el arte de la guerra o la política, sino en el de la ciencia, el derecho, la economía, la religión, el arte,  etc.

 

 

El Salvador ː Izquierda o derecha. Elecciones presidenciales 9 de marzo 2014. Parte 1.


En El Salvador actualmente se libra una guerra no solo  entre dos partidos políticos, sino FUNDAMENTALMENTE entre dos cosmovisiones diferentes; y no extraña que siendo un país tan  pobre, cualquier oferta alterna al poder tradicional, encuentre fácilmente eco en especial dentro de sus conglomerados mayoritarios. Esta aseveración parece quizás un tanto superficial, pero esconde seguramente claves importantes para entender las virtudes y falencias de ambos bandos, así como de las estrategias para captar el voto. De igual manera, asumir de forma  apresurada que todo lo malo que ha ocurrido en un país  es únicamente responsabilidad de un grupo, es demasiado simplista, porque independientemente que así fuera, existen también otros factores dentro de este  universo, los cuales  deberían ser resaltados y ponderados de manera imparcial.

Por tales razones, es necesario percibir que cualquier aire de incuestionabilidad y omnipotencia emanado  del poder establecido, nos debería poner en guardia, y así atrevernos a desentrañar la intencionalidad del nuevo discurso hegemónico. Por ejemplo, al poder tradicional siempre se le criticó desde mediados del siglo XIX, el paternalismo, caridad y beneficencia, utilizados para ejercer el control no solo de los cuerpos sino de las mentes del conglomerado social ; la misma estrategia está siendo usada con éxito por el actual gobierno de turno, lo cual solo es reprochable desde el punto de vista ideológico, porque nuestra gente al parecer lo interpreta como una muestra de solidaridad…pero esta es  solo una verdad a medias, aun cuando los medios radiales y televisivos muestren el beneplácito de una población empobrecida, especialmente escogida para agradecer la mano caritativa y salvadora. Pero no nos engañemos, los salvadoreños   no queremos más  caridad y paternalismo, sino un trabajo digno, que permita ascender en la escala humana, tanto a nivel material como espiritual. Algunos dirán sospechosamente, que este asistencialismo, solo  será el primer paso para alcanzar el desarrollo. Pero para otros, probablemente solo una estrategia maquiavélica remozada para alcanzar más votos, y después… veamos los atrasos y logros del socialismo real.

Cada quien puede llevar agua para su molino, pero recordemos que no es lo mismo una cosmovisión que otra. ¿Interesa esto?, debería pues lo que El Salvador es actualmente, no solo es responsabilidad de los que llegan al poder, sino además de quienes elegimos a los gobernantes. Además, en otro conflicto armado, los muertos serán puestos como siempre, por las grandes mayorías; y los grupos dirigentes siempre serán favorecidos con las prebendas que otorguen el saqueo, expropiaciones, o  las negociaciones en el caso de una tregua. Por ello, es necesario definir hacia donde apunta la brújula del proyecto político, que cada grupo defiende; direccionalidad que es preciso contrastar con el contexto nacional, regional y mundial. Valorar su viabilidad concreta no solo en base a los recursos materiales, sino principalmente si este proyecto de cambios, es congruente con la naturaleza humana. Más allá de los emocionalismos o intelectualismos trasnochados, que hoy por hoy se encuentran en un interminable conflicto por construir un nuevo imperio mundial, y cuya leña para atizar la hoguera con la cual se iluminan en esta noche oscura, se obtiene de las ilusiones, sueños y recursos de nuestros pueblos empobrecidos.

La drogadicción y el saber médico. Año 2014.


El uso de las drogas en forma crónica y desmesurada, más temprano que tarde ejercerá un deterioro de las facultades mentales superiores. Y esta es en mi opinión,  una de las  razones más   poderosa para atacar la narcoactividad. Por tanto, el olvido de esta verdad siempre será por omisión cómplice, o ignorancia imperdonable, no solo de aquellos que ejercen el poder político y económico, sino además de cualquier científico involucrado en el área sanitaria

Alguien dirá con propiedad que todas las medicinas son drogas , o que muchas de ellas se consumen libremente como el tabaco, licor , café; y en esto tendrá parte de razón , sin embargo me refiero a las sustancias capaces de producir un estado psíquico alterado, el cual implique alucinaciones , euforia intensa, agresividad, hipersexualidad, criminalidad, etc., etc. Y en tal sentido, es fácil reconocer entre estas a la cocaína y sus derivados, mariguana, LSD, opio, heroína,  y muchas más que se producen y difunden,  aun en medio de sociedades que se jactan de sus modernos servicios de control policial.

El precio a pagar no será únicamente lo que implique un desembolso importante para atender un vicio semejante, sin contar el riesgo de ir a prisión. A lo que me quiero referir, y en ello va el motivo de esta reflexión, es resaltar el inconmensurable precio a pagar con el cuerpo, fundamentalmente el deterioro de carácter irreversible y acumulativo que sufre el cerebro, sin mencionar otros órganos importantes, como el corazón,  que bajo el efecto de la cocaína, está expuesto de manera directa a sufrir un infarto.

Llama poderosamente la atención que en el discurso moderno, al hablar de drogadicción casi siempre se habla de pérdida de valores, y de las acciones nefastas que lógicamente se ven  a diario. El quedarse únicamente con lo anteriormente  expresado, es un reduccionismo sospechoso, que abiertamente  confunde efectos con causa ; porque seguramente lo más importante en esta realidad torcida, es que los que se atrevan a coquetear con estas sustancias, fácilmente pueden ver reducido no solo su coeficiente intelectual, sino más grave aún, ver una merma importante en las funciones mentales superiores vinculadas a las virtudes humanas fundamentales, como lo son el sentido de la piedad, solidaridad humana, respeto a valores esenciales para un desarrollo individual y colectivo.

Es claro que este daño neuronal casi irreversible y acumulativo, no respeta jerarquía social o económica; de aquí, un ser humano en esta penosa  circunstancia, pudiera adquirir rasgos de degeneración e involución, pudiendo en casos extremos de cronicidad y abuso excesivo, a transforma al otrora prometedor joven, en un monstruo despiadado, y esto no por casualidad, sino debido a las lesiones cerebrales acumuladas. La ciencia es  contundente cuando realiza estudios profundos en cerebros sometidos a la drogadicción aguda o crónica, al demostrar la pérdida sustancial en zonas cerebrales, que gobiernan las funciones mentales donde se ancla el psiquismo superior. Por lo anterior, es necesario tomar mayor conciencia del impacto letal de estas aparentemente inocentes modas  moderna, que muchas veces celebran o promueven en forma velada,  estas adicciones mortíferas. Probablemente de aquí parte mucho de  la brutalidad con la cual se realizan incontables hechos criminales; del irrespeto y olvido hacia los valores elementales que deberían caracterizar a seres civilizados.

Miradas torvas y amenazadoras, cuchillos y pistolas prontas a tomar por sorpresa, incluso a quien sin oponer resistencia, y después de entregar sus bienes, es asesinado sin piedad. Depredadores con apariencia humana, en quienes se ha cancelado la capacidad de ver su entorno, como un lugar donde convivir en armonía, inhabilitados para siguir el itinerario trazado por los valores sociales más elevados. La ciencia médica tiene mucho que hablar al respecto, pues aquellos individuos marcados por una destrucción neuronal masiva, difícilmente se asimilaran al orden y disciplina del orden moderno.    Este contexto, no solo debería convocar a  la  religión o el derecho, sino principalmente al saber medico, pues detrás de alguien que se alinee en este ejército desviado, esté donde esté, sea el potentados de saco y corbata, o el  humilde y olvidado personaje  de barrio pobre, siempre habrá que hacerse la pregunta,  de hasta qué punto el daño causado a su cerebro, es capaz  de incapacitarlo por invalidez autoinfligida, en el ejercicio de los privilegios que otorgan las sociedades organizadas.

Así, la violencia y criminalidad pueden y deben  ser reinterpretadas desde otra perspectiva, la cual se pueda integrar dentro de un discurso más apegado a los límites del ser humano, no solo en sus dimensiones espiritual o jurídica, sino como realidad psicobiológica capaz de ser modificable.

El Salvador. Elecciones presidenciales 2014.


 

Asistiremos en pocos días,  quizás a una de las elecciones presidenciales más controversiales e importantes de la historia de El Salvador. Y la razón es harto sabida, pues por primera vez en nuestra experiencia política, hemos  experimentado a un gobierno que agrupó,  a muchos de aquellos que principalmente en los años 80, se alzaron con la pluma o el fusil, contra el poder  tradicional. Y esto es bueno, sin embargo, nunca cometamos el error de olvidar, que este memorable logro político, se dio luego de una guerra que pasó factura a todos. Y por tanto, su fragilidad aun nos debería de hacer reflexionar, en el espíritu de tolerancia, así como del sano rigor a la hora de empuñar el cetro de la fuerza del estado para hacer justicia, principalmente cuando esta se usa como estrategia ,más propia de la guerra, que de la fraternidad.

La justicia no es una entidad absoluta, ni tampoco es ejercida por dioses, sino solamente una apuesta por lograr armonía social. La facultad de absolver o condenar no es patrimonio de ningún grupo o facción política, sino solo un instrumento más al servicio del pueblo, y nunca  por encima de la voluntad ciudadana; o en el peor de los casos, la mecha que  ya encendida, no promueva un mejor país, sino solo reinicie el ciclo de violencia, destrucción y muerte. De esto hemos tenido ya demasiado durante el siglo XIX y XX.

En este sentido, es pertinente a la hora de emitir un juicio político, no quemarse con ninguna bandera, sino atreverse a medir sin apasionamientos, la eficiencia y sabiduría del timonel que condujo el país , y a mejor escoger, al que en unos pocos días nos guiará en este nuevo quinquenio. Pero  desgraciadamente aquella guerra que cegó la vida a miles, aún parece alcanzarnos; la amnistía que fundamentó la firma de los Acuerdos de Paz a principios de los 90, ha cedido al rencor, y la venganza siempre está al acecho. Es cierto que el resarcimiento a las víctimas  de cualquier conflicto armado, siempre será infinito, de aquí, la imposibilidad de saldar estas cuentas, y en consecuencia, del peligro latente  de reiniciar un nuevo conflicto. Por ello, es necesario el cultivo del perdón, pero no únicamente como una virtud política, sino principalmente como una fuerza moral y espiritual, la cual se asiente no en los valores que emanan del poder, sino en la firme voluntad de reconocernos como hermanos de una gran familia, y este es el mejor paso para construir una gran nación.

Al entender esta dinámica, tal vez veamos un día, que  la política solo es un instrumento, el cual estamos obligados  a perfeccionar, no solo  en función del poder, sino principalmente para  la construcción de la armonía y paz social. Por esta y otras razones a la hora de ejercer el sufragio, nunca olvidemos que la política no es mala, pero que al constituirse  en el arte de gobernar, sus resultados siempre serán responsabilidad de aquellos que se atrevan en esta empresa  sagrada, y que la elección de estos es NUESTRO DERECHO.

El sagrado tesoro: ¿quién se lo llevará?



Al ver los diferentes canales de televisión, casi siempre se encuentra una constante, la cual puede resumirse en una sola: el interés. Lo cual no constituye por sí mismo un problema, sino la intención de quienes en última instancia pagan fortunas, para conducirnos hacia preferencias, desde las cuales pueden consolidar un poder, casi siempre centrado en una avaricia insolente y mortal.

 De aquí parte el mercadeo de las diferentes cosmovisiones, que se presentan a partir de variables culturales, políticas, económicas,  y religiosas. Se transa con la vida y la muerte…con la salvación dentro y fuera de la historia. Jugando con habilidad de prestidigitador con lo sagrado, porque si aún existe política o religión en este mundo, es por esa llama divina en la cual ya pocos creen , y no por esas estructuras idolátricas, que en mayor o menor medida se han aliado con ese “mal del mundo”, que atraviesa la historia desde el inicio de los siglos.

Y no por designio del destino, sino simplemente por el uso indebido de nuestra libertad, la cual existe como una potencia en cada uno de nosotros. Es una tarea monumental ejercerla.

 Van y viene los siglos y el corazón humano parece endurecerse cada vez más, y mientras tanto se apela de manera sospechosa a modelos doctrinales que continúan sacrificando a mujeres y hombres de buena voluntad,  en el reactualizado “Circo Romano”. Probable haya que apelar a modelos de rebelión diferentes, a los ensayados en actuales y pasadas épocas históricas. Quizás pudiéramos lograrlo al luchar por reencontrarnos con el absoluto que habita en cada uno de nosotros, tal vez así podamos recuperar el honor perdido y usurpado por todo este “Idola”, ante el cual nos obligan a postrarnos.

Y es a partir de este escenario, desde el cual se han creado esos espejismos fatales donde con facilidad caemos, y por el que fácilmente entregamos esa carga preciosa, que “sí tiene un valor eterno”.

 

 Estemos seguros que nuestro tiempo vital será siempre la moneda más valiosa, aunque no lo parezca, porque este mundo actual parece rendir como ayer, un culto casi infinito al reino del polvo y la ceniza.

Será la vida humana, una posibilidad única e intransferible para construirnos, no sólo como entidades biológicas, sino como realidades sobrenaturales, destinadas  a una plenificación que sobrepasa lo pretendido por cualquier estructura o modelos interpretativo humano.

Nunca se podría negar el valor de lo material, pero jamás debería convertirse en el sentido único de la existencia…el ser humano moderno se debate en el fatal dilema de conquistar el universo, o a sí mismo. Debería ser la historia humana una carrera por la libertad, justicia y felicidad, para restaurar la morada común que es el universo. De no hacer esto, la política, la religión, la educación, la economía, la ciencia, etc., no pasaran de ser los escalones que nos conduzcan, hacia una segura extinción material y espiritual.

 

El Salvador y el repunte de la violencia. Año 2013


Este día, asesinaron en El Salvador a otro ser humano,

y quizás se perdió con él,

la posibilidad de construir un mundo mejor.

 

Nunca será redundante denunciar la injusticia en el mundo, y al hacerlo deberemos de tener la claridad mínima para ser objetivos con todas las variables que la determinan. Esta regla se cumple también en la ciencia, pues no hay efecto sin causa, ni mucho menos generación espontánea.

 Aunque la violencia social es un fenómeno muy complejo, es más fácil discernirlo desde la esfera de la libertad-responsabilidad de individuos y grupos, quienes en la medida de  su jerarquía dentro de una estructura social determinada, así el juicio histórico vertido sobre ellos, al momento de explicar la grave y dolorosa dimensión de la violencia. Si aquellos impulsaron la justicia, o en su defecto, facilitaron la pobreza y el hambre.

No extraña que la intelectualidad orgánica, que ha acompañado el nacimiento y desarrollo de las sociedades modernas, principalmente en Latinoamérica, se hayan volcado hacia el determinismo histórico, y las corrientes criminológicas de corte positivista, donde la violencia social está condicionada por una heredable y anormal esfera biológica, requisito sine qua non para la conducta delincuencial.

Lo anterior, representó la exitosa versión tardo decimonónica del racismo, que convirtió a grandes sectores de población marginada del poder, en las modernas clases peligrosas. En esta dirección, nunca olvidemos los más de 25,000 asesinados,  a raíz del levantamiento campesino acaecido en la zona occidental de El Salvador el 22 de enero del año 1932, el cual fue detonado por el apuntalamiento de la crisis total de un sistema económico y político , que colapsó luego de la caída internacional de los precios del café.

Pero el anterior escenario, también muestra que la violencia que mostraron aquellos sectores olvidados, fue una fundada reacción que ciertamente derivó de la coyuntura económica ya mencionada , pero de manera más contundente , por el abandono sistemático, del legítimo proyecto de humanización y dignificación de estos grupos humanos, equivocadamente  considerados inferiores.

Por esto, es necesario ejercer una sana y valerosa crítica hacia el pasado, porque de este seguiremos bebiendo hasta el final de los siglos; y esta es una labor que se deberá ejercer por las presentes y futuras generaciones, en libertad, orden y respeto.

Hablamos de un vigor biológico y espiritual, el cual se deberá renovar generacionalmente, y no sólo de manera selectiva e interesada como se ha venido haciendo. De no ser así, estaremos apostando por la auto aniquilación, no sin antes pasar por una oscura noche de sufrimiento, violencia y muerte.

Tal y como la vivimos actualmente en El Salvador, donde   casi estoy seguro, nadie se ha quedado sin derramar más de una lagrima, o en el peor de los casos su sangre o la vida.

Algunos historiadores de la Iglesia en Latinoamérica, por ignorancia o complicidad, aún se muestran reacios a estas líneas de análisis; lo que en gran medida ha abonado en interpretaciones divorciadas con el espacio y el tiempo al cual pertenecen. Aunque no es tema de este ensayo, es pertinente recordar el liderazgo de la dimensión religiosa en la articulación del poder, a tal grado que si impulsamos en este sentido una visión distorsionada e interesada del mundo, entonces será muy difícil recuperar la autonomía individual y social.

En este sentido equivocado, la búsqueda de la justicia al final de la historia será la prioridad, y no su construcción dentro de ella. No se trata sólo de beneficencia y caridad, sino fundamentalmente de justicia. De no enfrentar esta errada mentalidad, seguiremos invocando como en la edad media, a las fuerzas del maligno, para explicar esta excesiva e irracional “maldad criminal”.

 Con lo anterior no me quiero oponer a ninguna concepción religiosa sobre el origen del mal en el mundo; pero habrá que ser muy cuidadosos en no transferir nuestra responsabilidad histórica, en lo que atañe al diseño generacional de sociedades conflictivas y explosivas.

Cuando se pregunta a un europeo promedio, su opinión respecto al desigual desarrollo de los distintos continentes, muchos harán uso de aquellos argumentos que vertió a mediados del siglo XVIII en El Espíritu de las Leyes el Barón de Montesquieu, los cuales en gran medida reforzaron el racismo y la esclavitud de una época, cuya influencia aún nos alcanza.

Este eurocentrismo cultural, facilitó una racionalidad conexa con aquel “espíritu ilustrado” en los principales centros del poder político y económico de las naciones consideradas libres; lo cual atizó la conciencia pro independentista respecto de España, pero no sin llevar de una u otra forma disfrazado, aquella infame herencia de la esclavitud y sojuzgamiento derivados del primer coloniaje español en el Nuevo Mundo.

 La paulatina transformación en repúblicas de las antiguas posesiones españolas, fue un proceso errático que promulgó los cuerpos teóricos de las diferentes constituciones políticas, que contrario a lo que muchos opinan, no significó la apertura hacia los diferentes derechos y deberes ciudadanos, sino la concreta y paulatina restricción real de la condición humana de las grandes mayorías. En esto se puede argumentar, que sí hubo una complejización doble:

1) Del cuerpo de leyes constitucionales, que en apariencia dieron la impresión de modernidad ciudadana. Pero en su praxis histórica se abocaron dentro de un espíritu que potenció el peculado, el nepotismo, pero principalmente, el olvido vergonzoso de aquellos a quienes en teoría se debían, como a sus iguales.

2) De la excesiva burocratización del aparato de estado, y su enlace con la consolidación del liderazgo imperial norteamericano, como potencia económica y militar, en especial desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Por lo anterior, es posible arriesgarse a enunciar, que aquella semilla que un día sembraron los grupos independentistas a principios del siglo XIX, si bien se agenciaron los galardones de la modernidad gaditana, esta no fue lo suficiente persuasiva como para hacerles olvidar, aquella poderosa cosmovisión heredada desde la época de la conquista. Y que en estos casi doscientos años de historia patria, aún parecen tener gran vigencia, al ver de hecho, la facilidad con la cual el talante de muchos de los gobiernos de turno, se han adherido cosmovisionalmente – y en infame subalternidad – , respecto a la Doctrina del Destino Manifiesto anglosajón.

En consecuencia, es preciso no tergiversar nuestra memoria histórica, y entender lo fácil que es ser manipulados por el enorme poderío del monstruo mediático contemporáneo, para ser conducidos hacia interpretaciones engañosas, donde no se trata de resolver el fenómeno de la violencia, de manera equitativa y liberadora.

Lo importante de este análisis, es partir de la sospecha, que desde el poder constituido, sea este nacional o internacional, se pretende diseñar una mentalidad ad hoc, que secunde este modus operandi, por dos razones principales:

1) Reclutamiento de nuevos consumidores para el gran mercado transnacional.

Al hablar de consumo, no deberemos de entenderlo en el sentido económico, sino fundamentalmente de todo aquello que nos constituye en ciudadano del “mundo moderno”. Valores culturales, hábilmente labrados por orfebres a sueldo, cuya misión es la de hacernos sentir que existe una corriente incuestionable, cuasi convertida en destino, y a la cual no nos debemos resistir. En otras palabras, estos jardineros del mundo están sembrando, lo que de acuerdo a los centros del poder es conveniente a este modelo de marcha histórica.

 2) Temor del poder oficial, ante una eventual y legítima rebelión social. De aquí surgirán los instrumentos de control, dominación y exterminio; a partir de la potenciación de aquellos saberes científico-técnicos, que paulatinamente cancelen modelos de racionalidad contestataria. En consecuencia, tendremos el impulso radical hacia aquellos saberes utilitarios, y la consiguiente marginación de modelos de intelectualidad humanista; los cuales peligrosamente quedarían restringidos dentro de recintos universitarios, muchos de los cuales pudieran responder a proyectos de opresión, o visiones del mundo emanados de otras latitudes.

Sin embargo, a la base de todo esto existe un temor a que surjan lideres, al igual que en el pasado, y que amenacen este proyecto de hegemonía. Se habla del control absoluto de la vida y la muerte, en el sentido concreto de un juez que determinó de acuerdo a ciertos parámetros divinizados, que un pequeño grupo humano puede gozar de los bienes de este mundo, y para el resto, el empobrecimiento material y moral.

Esta estructura, evidentemente se articula en una red que se ha tejido al igual que una telaraña, verdadera trampa híper tecnologizada, la cual logra un nivel de invisibilizacion casi mortal, pues está destinada a ser reproducida como el signo del desarrollo. Sin ser advertido, la mayoría de las veces, el fin último será el control total y un eventual exterminio.

Todos sabemos, que casi sin excepción, cada año se otorga con gran pompa el Premio Nobel de la Paz; sin embargo la injusticia y la guerra empeoran de manera paradójica en el mundo, ¿cual pudiera ser el sentido de esta lógica inversa?

Así, cuando en países como El Salvador nos enfrentemos al complejo fenómeno de la violencia, deberemos estar obligados a preguntarnos, cual es la verdadera raíz de la misma, así como sus posibles soluciones.

Esta sagrada labor tendremos que hacerla cada uno de nosotros, y no limitarnos a que nos traten como a un rebaño, siguiendo la solución más fácil y tentadora.

La historia también nos juzgará dentro de unos años, y por eso ahora tendremos que convertirnos en justos jueces, y sentar en el banquillo de los acusados no sólo al criminal, sino también al hacedor de criminales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Frente al Crucifijo de mi alcoba…


Desde ese madero sagrado, callado y sufriente,

me ves desde siempre, con esa eterna mirada de niño,

y el corazón traspasado.

No escribiste nada, pero lo dijiste todo.

Y al haber sobrepasado aquel día en el Gólgota, la razón humana,

esperas ahora mi respuesta…

¡Ya lo ves, el cosmos no bastó a mis ansias,

y ahora navego hacia otros mares más profundos!

Y aunque mi barca aun es fuerte, ya no estoy seguro que soporten su calado.

Quizás por esto, Alfredo Espino a quien con justicia llamaron: “El poeta niño”,

aquel día, tuvo atisbos de verdad,

al pedir: “¡Dos alas!… para el vuelo…”

Sin embargo, te aseguro no es cierto que la vida o la muerte aflijan ya mi alma,

tal vez sea más el dolor del “¿quién sabe cuándo?”,

venga la partida obligada a tus regiones,

que la acrecentada certeza, de no querer pertenecer más a este grano de arena,

que un día con ilusión y esperanza creaste de la nada,

y que hoy rueda y rueda…

En este aparente e ilógico misterio, se retuerce día y noche,

esa tenue llama, que hace mucho tiempo algún loco, llamó conciencia, ¡pura ignorancia!

es la herencia maldita o bendita, del condenado que espera un día,

poder romper las cadenas, y alzar el vuelo hacia la paz.

Instante de inmensa luz y oscuridad, que nadie conoce y sin embargo presiente,

cuando se cumpla el plazo, de este tiempo extraño que llaman vida…

Entonces, quizás te entregue la respuesta, que un día

frente al Crucifijo de mi alcoba me pediste…

Ojalá, que en aquel tiempo sin tiempo,

no hayas perdido aquella eterna mirada de niño,

y tu corazón traspasado.

 

 

 

 

 

Aún es tiempo de liberarnos: año 2013.


Nunca como ahora, el monopolio sobre lo que se escribe y difunde por los medios de comunicación, adquirió un estructura casi monolítica, lo cual nos debe hacer pensar que al interior de las estructuras del poder mundial, se ha llegado casi a un consenso en el tipo de cosmovisión con la que deberemos funcionar, so pena de perecer. Esto pudiera fácilmente conducirnos a creer, que la capacidad de pensar y sentir ha sido rebasada por aquel afán totalitario, a cuya base se encuentra la misma fiebre de siempre, por el control absoluto del cosmos. Es posible que con el magnetismo y falsa ilusión de poseer este absoluto, mucho hayan sido arrastrados hacia este falso paraíso, para finalmente hundirse en el remolino mortal de un mundo, que cada vez pare más injusticias.

El modelo de racionalidad del cual este proyecto nefando partió un día, aunque harto experimentado, su comprensión ha sido hábilmente disfrazado por la pluma y la espada ; de aquí, su empoderamiento no ha obedecido más que a preceptos, que habiendo surgido del caos, tarde o temprano volverán a él.

Escenario repetitivo, donde es fácil ver un espíritu terco y errabundo, que fundamentó un día su vida, en el rechazo sistemático y metodológico hacia una autentica existencia humana. Sin embargo, en medio de esta noche de desesperación y hambre por lo infinito, se yergue altiva y desafiante, una estirpe que siempre se atreverá a enfrentar sin temor alguno, cualquier poder, que amenace su misión en el cosmos.

Modelo de modernidad inversa, donde el sagrado valor fundado en la irrepetibilidad del individuo, fue sustituido por otros, que relativizaron y envilecieron su origen y destino misteriosos…cadenas de esclavitud, que se refuerzan día a día, en esa rutina enajenante que hemos llegado a llamar vida cosmopolita. Una ruta así trazada, fácilmente se han convertido en terreno fecundo para guerras y conflictos; los cuales hasta ahora , desgraciadamente tan pronto aparecieron, fueron silenciados… en especial cuando fueron activados por la pólvora sagrada que acumuló el sufrimiento de millones. Pero hay que advertir una y mil veces, que jamás alcanzaremos las raíces de una auténtica libertad, escarbando en un tipo violencia que sólo termina con el derramamiento de sangre…sea esta, culpable o inocente.

Es preciso juzgar que la complejización del mal en el mundo, al haber rebasado los límites de un razonamiento conservador, limitado peligrosamente por un horizonte incompleto, construido a partir pretendidas verdades, ha llegado a convertirse en bastión casi inexpugnable, como un destino  de aniquilación física o espiritual, para quienes pretendan enfrentarlo.

¿Hacia dónde deberían de apuntar nuestros talentos en este escenario dantesco? No es fácil responder con propiedad, y mucho más difícil hacerlo con sabiduría, porque esta última ha sido hurtada, para ser transformada en conocimiento científico-técnico; materia de un monopolio y manipulación exclusiva, al cual acuden todos aquellos que se han nutrido históricamente de la sabia más pura de esta humanidad desvalida, y que difunden como un nuevo saber sagrado. Tras el cual acuden por miles, ciegos de pasión rumbo a la muerte, como lo enseñó el antiguo mito griego del Canto de Sirenas – Σειρήν, ‘encadenado’ – .

Por lo anterior, hay que entender como un “giro revolucionario auténtico”, aquello que implique romper, no con un modelo de razón institucionalizado, sino con la cosmovisión que construye y defiende a cada segundo, una estructura archimillonaria; que sólo ha permitido entrar en sus filas, a los traidores que desde el principio de los tiempos, se han diseminado en el subconsciente colectivo, como sanguijuelas voraces e insaciables. Este ejército sólo es comparable al de aquel Ángel Caído, de quien aprendieron como transformar el mundo, en un imperio de sombras, relevo del Abismo.  Por esto, a nadie sorprende que de tan célebre Maestro, se hayan forjado exitosas generaciones en el arte de la tiranía, el odio, y la crueldad; en especial por contar con el mejor de los atributos del poder: la soberbia.   Diamante infernal que han ostentado, en mayor o menor medida, aquellos que adquirieron inmunidad en el curso de la historia. Entre ellos no solo existieron reyes opresores, o canallas mundanos… ojalá así fuera. Porque si estas cortinas de la historia fueran develadas, quizás entenderíamos, el por qué de su color sangriento, cuando la oculta y delicada mano del supuesto anacoreta, supo como asestar la puñalada decisiva, no al malvado, sino al inocente .Y en esta secreta declaración, quizás se encuentre, una de las claves para iniciar la auténtica y verdadera guerra, lejos de los espejismos que se nos ha obligaron a perseguir, desde el momento que arribamos a este mundo en crisis.

 

 

 

 

Ahí estaré .


Cuando no quede ya más que un instante,

entonces tomaré tus castas manos,

y sentiré el infinito de ese universo,

que nos ha esperado desde siempre.

Y en ese latido postrero

que anuncie mi partida,

sentiré al final, ¡¡ la vida !!.

Mi libertad al fin desplegará sus alas,

y volará hacia un Santo y tibio corazón,

donde un día, quizás no tan lejano,

también tú llegaras.

Ahí estaré, deshojando margaritas…

Esperándote, junto a las estrellas.

“La mujer y el arte en el siglo XXI “.


No sorprende que la pasión artística en las diferentes épocas, se haya volcado sobre la esencia femenina en búsqueda de inspiración casi delirante ; como la llave que conduce al Santo Grial, o la hebra dorada del cosmos.

Lo cual no resulta extraño, pues ella es lo más parecido en plenitud, a ese absoluto totalizador que se ha perseguido a través del tiempo, como un seguro camino a la verdad.

La realidad humana no es un tejido destinado a la nada, sino el resultado de un entorno que además de físico, es fundamentalmente metafísico; fusión de la cual surge una dimensión diferente, y complementaria, que corona todo lo creado.

Por esto, somos capaces por naturaleza, no sólo de pensar, sino de sentir de manera diferente a como lo hacen las bestias, rebasando así el determinismo del instinto, como los límites del espacio y tiempo. Aquí la obra de arte y sus motivos, representan la oportunidad no de escapar, sino de regresar al hogar del cual partimos un día, con la ilusión de vivir un sueño.

En este sentido, el arte no es una praxis más, sino una manera de ser y estar en el mundo, pues en él se reflejará como en un espejo, la fuerza radical que nos separa del caos. Sólo un esclavo de la razón científico-técnica puede disentir de esta afirmación – que por desgracia hoy en día constituyen legiones – , pretendiendo un juicio universal, desde un modelo de abstracción que ha perfilado un atrofiado y famélico estilo de sentir y vivir.

No extraña el repunte de un naturalismo sin rumbo, reino de sombras, al cual muchos le rinden culto, porque en ellas duermen su pesadilla moderna. De aquí ciertamente nacen los violentos y perversos monstruos del machismo, así como aquellos que a través de un tráfico propio de mercaderes del infierno, han pretendido sacrílegamente envilecer la esencia femenina…luz y guía inestimable, inspiración eterna de artistas, héroes y santos.

La conciencia moderna no parece estar dormida antes este ultraje, sino muerta; las principales instituciones, si bien algunas veces se pronunciaron ante esto, lo hicieron de manera más que tímida, cómplice. Un mercantilismo avariento arrastró a muchos al abismo, privilegiando el disfrute fugaz de una especie de opio infernal, el cual durmió a gran parte de la humanidad desde hace ya varios siglos…no extraña que una postura así ante el cosmos mueva los hilos de la historia, y amenace robarle sus dones. Porque ella viene anclada en una espesa oscuridad, que se remonta al inicio de los tiempos; uno de sus ecos más notables es aquella huella profunda que marcó el día de la Crucifixión del Mesías.

Pero en medio de la borrasca, aún existen aquellos que buscan en esta ciudad desierta, la fuente inagotable de la cual por designio divino, procede no sólo la vida, sino la plenitud de los pueblos libres. No como simple abstracción capaz de ser relativizada, como lo pretendieran las corrientes cientificistas, sino como una guía inamovible desde la cual podemos asirnos sin temor, y así poder llega a esa cumbre donde se esconde la felicidad humana.

La mujer no es ni débil ni fuerte, esos son sólo resabios de un positivismo escuálido, ella es más que el sexo opuesto, es la madre, la esposa, la hermana, la amiga, la compañera ideal para ese viaje por el macro y micro cosmos. Porque cuando ella acepta el reto de existir como tal, será la legítima depositaria de ese sueño humano, el cual pugna desde siempre, por hacer de este mundo un lugar digno para vivir. Las culturas que olvidaron esta verdad milenaria, fueron subyugadas; por ello, las actuales que se jactan del desprecio irracional ´hacia este horizonte, quizás escudándose en teoría pseudocientíficas, o en reivindicaciones tendenciosas de moda, han caído en la trampa que llevó a otros siglos a perder el deseo de vivir.

Por esto no extraña que la obra de arte que se atreva a reflejar ese eterno femenino, sea esta una pintura, escultura, música, poesía, etc., dejará entrever la mayor de las veces, un acceso directo y sin mediaciones peligrosas, hacia la verdad, donde seguramente se encuentra Dios.