EL SALVADOR (1980-2015): LA GUERRA DEL RESENTIMIENTO Y LA AVARICIA.


  1. EL HOSPITAL NACIONAL ROSALES. (1902-2015):

Del imaginario hegemónico de la beneficencia y caridad (siglos XIX-XX), a la violencia institucional como el nuevo discurso del poder (siglo XXI). Dos casos emblemáticos. Don José Rosales – Dr. Juan A. Tobar Rivas.

Al habla de la violencia como expresión última  del resentimiento y ambición, no podemos dejar de mencionar al ya centenario y casi olvidado Hospital Nacional Rosales, porque hasta el día de hoy  aún es el último recurso en salud para la mayoría de los  pobres de El Salvador.

Los insuficientes fondos  destinado a su funcionamiento, no solo es problema de los últimos gobiernos de turno, sino que ha sido el sello distintivo con el que nació este nosocomio, además de  otros Hospitales y centros asistenciales desde principios  del siglo XIX.

 

Principales Hospitales y centros asistenciales durante el siglo XIX y principios del XX

Nombre de la Institución Año Fundación Fundadores
“Casa de Caridad y capilla del patrocinio Fernando Antonio Escobar.
que posteriormente se convirtió  en el José Abascal.
Hospital General de San Salvador “ 1806 (Filántropos )
El Hospital San Juan de Dios de San Miguel 1832 Juan Pérez (Filántropo)
Hospital San Juan de Dios de Santa Ana

1848

Junta de Caridad de Santa Ana(Tomás Medina, Eugenio Aguilar, entre otros).Filántropos : Pedro Escalón, Andrés Valle, ente otros.

Casa de Hospicio de San Salvador

1859 José María Paredes (Filántropo)
Hospital de Cojutepeque 1877 General Manuel Carrascosa.(Filántropo)
Hospital de Santa Tecla

1878

– Hermandad de Señoritas. Dirección: Luz Zaldaña. Grupos filantrópicos
 1880 – Grupos filantrópicos. (Aún sin edificio para este año)
1880 Grupos filantrópicos
El Hospicio de San Salvador
Lotería del Hospital y del Hospicio 1881 Fernando Ayala, Ramón García González, Manuel Delgado y Emeterio Salazar.

Hospicio de Huérfanas Santa Tecla

1882  Pilar Velásquez (Filántropa)
 Hospital de Ahuachapán 1883
Junta de la Caridad  de Ahuachapán
1885
Asilo Sara Zaldívar
Presidente Rafael Zaldívar  y su esposa Sara de Zaldívar
El Hospital de Dementes, Barrio San Jacinto 1896 Presidente Rafael Antonio Gutiérrez,  y su esposa, Sra. Carlota de Gutiérrez
Hospital de Usulután 1901 Cartera de Beneficencia.
Hospital Rosales de San Salvador 1902  José Rosales (Alcalde municipal de San Salvador en 1860 y 1876; Senador suplente por el Departamento de San  Salvador, 1877, 1881, 1884; Diputado Propietario por el Departamento de Chalatenango; Presidente de la República del 17 al 21  de Junio de 1885.
Hospital Santa Teresa de Zacatecoluca   1906-1909  Teresa de Alfaro (Filántropa)
Hospital  Militar  1902 Gral. Luis Gómez. (Comandante de la 2°
Brigada de Artillería).
Sanatorio de Tuberculosos 1909

Rafael Zaldívar h., Max Olano, Pedro S. Fonseca, Luis V. Velasco, Luis Paredes.

Hospital de Profilaxis Venéreas 1911 Manuel E. Araujo
( se consolidó durante su gestión
presidencial)
Hospital Benjamín Bloom 1928 Benjamín Bloom (Banquero
Estadounidense, Filántropo. )
Hospicio Moraga de Santa Ana 1927-1928 Subsecretario de Beneficencia y Sanidad
Hospicio de San Miguel   ”         “  ”                                                  “
Hospicio de Sonsonate   ”         “  ”                                                  “
Hospicio de Santa tecla   ”         “  ”                                                  “
Sala Cuna de San Salvador   ”         “  ”                                                  “
Sala Cuna de San Miguel   ”         “  ”                                                  “
Asilo Castillo de Santa Ana   ”         “  ”                                                  “
Manicomio Central   ”         “  ”                                                  “
Sanatorio Nacional para Tuberculosos   ”         “  ”                                                  “
“La Casa del Niño” en Santa Ana   ”         “
(En proceso de construcción )

Fuentes.

Memoria  Del Ministerio De Gobernación y Fomento, Presentada  al Cuerpo Legislativo  el 31 de enero de 1883; Memoria de Gobernación, Fomento y Agricultura.1912; Diario Oficial # 11-13, enero de 1885. Carlos Infante Meyer, Historia de la Medicina en El Salvador, Laboratorios ANCALMO, junio de 2000; (Archivo General de la Nación. Catalogado de las Carpetas de consulta Leinstenschneider, Folder # 29. “Hospital Militar”. Tomado de “La Voz  de la Fuerza Armada. N° 359. Del 24 de octubre de 1975, pp.3-5. Diario Oficial, Tomo 15,18 de julio de 1883, NUM. 166, p. 689; Diario Oficial, Tomo 8, San Salvador, domingo 12 de enero de 1880 NUM. 10, p. 40; Diario Oficial, Tomo 8, San Salvador domingo 18 de enero de 1880, NUM. 14. Memoria, correspondiente al año económico de 1927-28, a la Asamblea Nacional de El Salvador, el Dr. Joaquín Guillén Rivas, Subsecretario de Beneficencia y Sanidad  de El Salvador. La Quincena, Año I, NUM. 1. Historia de la Lotería del Hospital y Hospicio de San Salvador. p. 17. Anales del Sanatorio Nacional, Año I. San Salvador.1930, p. 5. “La Inauguración del Hospital de Cojutepeque” Gaceta Oficial, Tomo 2, San Salvador, Jueves 23 de Enero de 1877, Núm. 21, pp. 94-95. Gaceta Del Salvador, Tomo 7,San Salvador, Sábado 19 de marzo de 1859.NUM.88,p.3Diario Oficial, Tomo 50.San Salvador, viernes 22 de febrero de 1901.NUM. 45.”Cartera de Beneficencia. Estatutos Del Hospital de Usulután”, p.325.Diario Oficial,Tomo 17. San Salvador, miércoles, 5 de noviembre de 1884.NUM.260. Santa Ana. Hospital p.427.


Lo anterior nos muestra de manera gráfica, el tipo de mentalidad que ha permeado el imaginario de la salud del país, el cual responde hasta nuestros días, al error de no considerar la salud popular una prioridad de  Estado. Y al decir salud popular quiero destacar que existe una diferencia marcada en la calidad de la medicina privada respecto a la institucional, lo cual en gran medida se debe al impacto sobre la población, del modelo cultural heredado que instrumentaliza las estructuras económicas, políticas y sociales en la perpetuación del sistema de salud en boga. Acusar de manera univoca las estructuras señaladas, como únicas responsables del conflicto sanitario, es la muletilla de las ideologías contestatárias , porque si solamente se tratase de dinero  y distribución , tendríamos el asunto arreglado. Esto va más allá de lo exclusivamente material, porque involucra al ser humano, y en este se resumen todas las dimensiones de la historia patria.

Un caso parecido a querer combatir la violencia anárquica de las calles,  solamente con el legítimo uso de la  violencia del Estado. Probablemente porque tenemos introyectado de manera generacional el aparato ideológico que reproduce la enfermedad, así como la pobreza y violencia.

Paradójicamente y exceptuando los casos de enajenación, la violencia siempre se asociará a la pobreza, como  binomio repetitivo y de carácter universal.

Pobreza:

  1. Material: su impacto alcanza la infraestructura física. Fácil de suplir.
  2. a) Donaciones internacionales, esfuerzos económicos del Estado, filantropía ocasional.
  3. b) Su mayor debilidad está en su administración.
  4. Cultural: su origen es difícil de rastrear, alcanza al ser humano y su historia. Es heredable y está anclado en el subconsciente colectivo
  5. a) Históricamente determinado.
  6. b) Motor de la violencia: codeterminada dentro y fuera del aparato de Estado.

b.1) Violencia institucional: Acoso laboral, despidos injustificados, traslados forzados con o sin compensación  salarial y agresión psicológica institucional.

b.2) Violencia social: delincuencia común, crimen organizado.


2.1. El Hospital Nacional Rosales y  Don José Rosales.

Por todo lo anterior es preciso referirse al Hospital Nacional Rosales, como la mejor flor de la beneficencia y caridad de las elites dirigentes decimonónicas, cuya influencia y prestigio alcanzo hasta bien entrado el siglo XX. El objetivo escondido detrás de aquel escenario de bondad,  pareciera haber sido el agenciaron el respecto de los sectores mayoritarios, y así reforzar su hegemonía.

Sin duda alguna, la idea de esta magna obra sanitaria fue un proyecto ambicioso  para el  banquero y político de aquella época: José Rosales[1], quien respondiendo a lo que consideraba bueno y sabio para el modelo cultural de aquella época, donó gran parte de su fortuna para la construcción del mencionado nosocomio Sin embargo fueron la caridad y filantropía, las virtudes que gestaron esta magna obra, que tristemente hasta el día de hoy aún conservan su impacto dentro del  subconsciente colectivo. Probablemente esta sea una de las causas que han incidido en el descuido  con el cual es atendido no solo por el Estado vigente, sino por todos aquellos que le precedieron durante todo el siglo XX y parte del XXI .

Francisco G. Machón en el año 1908, y en relación a la construcción del Hospital Rosales escribió  lo siguiente:

 “Fue a don José Rosales a quien cupo la gloria de realizar el gran ideal de los buenos salvadoreños. Con un desprendimiento, digno de su alma grande, quiso ser él, el único fundador del nuevo Hospital, y legó sus cuantiosos bienes con ese objeto santo y noble. “[2]

Beneficencia y caridad fueron, así, estrategias definidas dentro del ordenamiento ideológico liberal-positivista de finales del siglo XIX y principios del XX. Su génesis y posterior desarrollo estuvieron sujetos a las conveniencias de las elites hegemónicas, las cuales tuvieron un papel protagónico en su diseño, y rescataron de otros modelos de desarrollo, principalmente europeos. En su implementación, marcaron el ordenamiento liberal salvadoreño de la época con el sello de su dinámica distintiva, dentro del darwinismo social radical.

Ya para 1916, los servicios de salud prestados por el Estado liberal seguía manteniendo la tónica de la caridad y beneficencia, dado que aún se hacía énfasis en el Reglamento Interior del Hospital Rosales a la modalidad de “… servicios gratuitos…”[3] prestados a los enfermos. Aún no se había hecho sentir al interior de las elites hegemónicas que la salud no solo era conveniente para el desarrollo y progreso, sino principalmente una obligación del Estado.

De lo anterior, deducimos que gran parte de la cultura sanitaria la hemos conformado históricamente, pero desde un paradigma equivocado; por eso debemos tenernos paciencia y tolerancia en el momento  de los grandes  desafíos generados por la  pobreza y subdesarrollo.

Falencias que expresan la cultura dominante, de la cual aún no nos podemos desprender de manera consciente, y que  es  la más clara  expresión del concepto de hegemonía.[4]

 


 

2.2 El Hospital Nacional Rosales y el  Dr. Juan Antonio Tobar Rivas.

 

Son innumerables los personajes emblemáticos del Hospital Nacional Rosales que vienen a  mi memoria, de los cuales muchos se han rescatado ya para la posteridad, pero habrá otros que hay que nombrarlos, no  solo por su cercanía en el tiempo, y lo destacado de su trayectoria profesional hasta el día de hoy, sino principalmente por la coyuntura en la cual se encuentran. Me quiero referir en especial al  Doctor Juan Antonio Tobar Rivas, educado en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Salvador, principalmente desde mediados  de los años  setenta, y la década entera de los ochenta. Al igual que otros de su generación, optaron por los libros durante los peores años de la guerra civil, y al coronar su carrera a finales de los ochenta, inició un meteórico ascenso en el área quirúrgica, que lo llevó a Europa en el año1993. Donde terminó de afinar el difícil arte del bisturí, el cual desde aquellos años entrega al pueblo salvadoreño.

Desde el año 1995, después de haber ganado la Jefatura de la Unidad de Emergencias del Hospital Rosales, ha continuado sirviendo a nuestro sufriente pueblo de la posguerra, dirigiendo sin tregua ni descanso, día y noche, los 365 días del año,  durante ya casi veinte años . Sin embargo  a principios del año 2015  después de luchar por impulsar mejoras al interior del mencionado nosocomio, tristemente fue cesado en sus funciones, y desplazado a una zona de destierro dentro del mismo Hospital. Paradójicamente la actividad sindical del gremio médico hospitalario, ha vuelto a ser castigada, porque de la misma manera que en las décadas de los años setenta y ochenta, cuando muchos gremios de profesionales al exigir justicia fueron sometidos por la violencia, a estas alturas del año 2015, y bajo un gobierno de izquierda, tristemente vemos como se repite el mismo modelo por el cual miles de vidas fueron sacrificadas.

Este tipo de accionar institucional, específicamente del Ministerio de Salud en el Hospital Nacional Rosales, pareciera  no abonar a la reconstrucción del tejido más delicado de la sociedad; teniendo en cuenta la relevancia y liderazgo  del galeno en mención, pero principalmente por el entorno del conflicto laboral. Porque no es posible realizar purgas, y demoler estructuras que hasta ahora demostraron ser esenciales para la población más pobre, no solo en este caso sino en muchos otros que pudieran estarse dando.

Pensemos en las consecuencias de  privarnos de su experiencia acumulada del Dr. Juan Antonio Tobar Rivas  ahora en su madurez, solamente por no haber podido conciliar con la Dirección de este centro, pero principalmente  por el  uso cuestionable  del poder político, que ha pasado la línea de lo aceptable para el buen funcionamiento de este nosocomio.

Este tipo de violencia institucional en esencia es la misma, de la que medito en este ensayo, porque de las muertes que deriven de esta decisión, hasta cierto punto apresurada, también habrá que dar cuentas un día. Lástima grande el querer extrapolar las luchas de poder político, al santuario donde el dolor se calma y la salud se restaura, cuando aún es posible.

Porque un médico es como un sacerdote, y su vocación se debería imponer siempre, más allá de banderas ideológicas, en tiempos de paz o de guerra. Estos son los valores que debemos rescatar, si queremos sobrevivir…más allá de las ideologías y sus limitaciones.

Pero  lo anterior, aún puede ser corregido al recoger y sopesar los argumentos, en contra y a favor de aquella decisión que llevó a su destitución y traslado. Es aquí donde el poder del Estado debe mostrar su poder real, impulsando un dialogo no sólo con este gran médico, sino con todo aquel que en aparente disidencia, esté exponiendo desde su experiencia intransferible, probablemente las claves que tanto ansiamos para recobra la paz del país.  Ojala pudiéramos hablar de la misma forma, de otros problemas cuya solución ya no está a nuestro alcance, porque sus protagonistas ya no existen. Ese mal no restaurado a tiempo, y de sus consecuencias, es lo que alimentó la violencia hasta nuestros días.

¿Nos damos cuenta del círculo vicioso dentro del cual existe una alternancia en el juego de la dominación? En este ámbito no existe una verdadera paz, sino una tregua maliciosa, y no es por casualidad, porque en el fondo quienes buscan dirigir el timón del Estado, al parecer adolecen de los mismos vicios: codicia y resentimiento.

“Es precisamente la característica esencial del egoísmo que no aprehende el valor total del yo aislado. El egoísta ve a sí mismo sólo con respecto a los otros, como miembro de la sociedad que desea poseer y adquirir más de los otros.”[5]

Ya desde finales del siglo XIX, en Europa se ha venido discutiendo sobre la incidencia y el influjo reciproco de las fuerzas individuales y colectivas en la historia. Para 1902 Eduard Meyer, profesor de Historia Antigua en Berlín, reforzó la anterior tesis, afirmando que todos los fenómenos históricos debían ser juzgados <<a partir de sus efectos>>.[6]

Asumir lo anterior, implicaría  el esfuerzo por restituir al ser humano, su papel trascendental e irrepetible en la historia. Y en especial, a  todos aquellos protagonistas de nuestra historia patria  del siglo XXI, que están dispersos a lo largo y ancho del territorio nacional , y que hoy se enfrentan al enorme reto de atreverse a mejorar las estructuras .Que para el caso del sector salud, es algo que todos necesitamos con urgencia.


Notas :

[1] José Rosales, elemento representativo de las élites caritativas y benefactoras. Fungió como Alcalde municipal de San Salvador en 1860 y 1876; Senador suplente por el Departamento de San Salvador, 1877, 1881, 1884; Diputado propietario por el Departamento de Chalatenango; Presidente de la República del 17 al 21 de Junio de 1885.Cfr. Ver: El Hospital Rosales. Rasgos biográficos y descriptivos. Sus trabajos científicos, 1891-1902. San Salvador, América Central, 1908. En esta publicación, y haciendo hincapié en una visión clásica de la atención médica, fundamentaron la existencia y necesidad de las casas de beneficencia y exaltaron una visión altruista estructurada en una visión filantrópica emanada como política del Estado liberal de la época. Cfr. B. Pérez Marchant, Diccionario Bibliográfico de El Salvador, Escuela Tipográfica Salesiana, Nueva San Salvador, C.A. 1937, p. 139. El 16 de enero de 1884 José Rosales fungió como Senador propietario del Departamento de San Salvador .Ver: Diario Oficial, Tomo16. San Salvador, miércoles 16 de enero de 1884.NUM.14.Sección Oficial. Representantes a la próxima Legislatura, p.53.

[2] Cfr.Francisco G. Machón, El Hospital Rosales. Rasgos biográficos y descriptivos. Sus trabajos científicos. 1891-1902, San Salvador, América Central, 1908, p. 1.

[3] 1916, Reglamento Interior del Hospital Rosales, Palacio Nacional. San Salvador, 8 de mayo de 1916. “El Poder Ejecutivo acuerdo aprobar el Reglamento Interior del Hospital Rosales”, Tomado de: Título I. “De los Enfermos”, Capítulo I. Admisión de enfermos. Art. 1. p. 31. El espíritu de la caridad y filantropía, se puede apreciar en el siguiente texto: «Este Hospital, pues, sin tropiezos, ha podido durante el año continuar llenando su cometido: el de curar, por lo menos aliviar las dolencias de los desheredados de la fortuna.» Ver: S. Letona, “Memoria del Hospital Rosales”, Archivos del Hospital Rosales, Año X. San Salvador, abril-junio de 1916, Nos. 107-108-109, p. 746. Ciertamente el espíritu caritativo permeó al principal centro de atención sanitaria de El Salvador; sin embargo, el presupuesto asignado por el Estado de la época estuvo muy por debajo de sus necesidades. El 15 de enero de 1915 al presentar las “Memorias del Hospital Rosales”, el doctor Ramón García González hizo referencia a la importante disminución en la subvención asignada al Hospital Rosales en el último Presupuesto General de la Nación. Con ello hacía ver, lo difícil que sería cumplir con las labores asistenciales ya incrementadas en los últimos años en el mencionado Hospital. Ver: Ramón García González, “Memoria del Hospital Rosales”, Archivos del Hospital Rosales, Año 9. San Salvador, Noviembre-Diciembre de 1914, Nos. 23 y 24, pp. 591-592.

[4] Sobre concepto de hegemonía, Cfr. Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Tomo III, p. 66. «La historia de las clases subalternas es necesariamente disgregada y episódica: hay en la actividad de estas clases una tendencia a la unificación aunque sea al menos en planos provisionales, pero ésta es la parte menos visible y que sólo se demuestra después de consumada. Las clases subalternas sufren la iniciativa de la clase dominante, incluso cuando se revelan…» Cfr. Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, Tomo II. Primera edición en español: 1981. Ediciones Era, p. 27.Superar la hegemonía de una época específica, implica  reelaborar los patrones de conducta con los cuales enfrentamos el mundo, y esto no significa un rechazo absoluto a un modelo específico, sino su perfeccionamiento asintótico hacia la utopía. (N. del A.)

[5] Cfr. Ibíd. Max Scheler, Ressentiment, p.74. 

[6]Cfr.  E. Meyer, 1924, pp.1-67 .En: Aby Warburg, El Renacimiento del Paganismo. Aportaciones a la historia cultural del Renacimiento europeo., Alianza Editorial, Madrid, 2005.p.19.

    • ANA E. RIVERA
    • 15/05/15

    EXCELENTE ENSAYO, ESPERO HAYA MAS.

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