El Salvador y el repunte de la violencia. Año 2013


Este día, asesinaron en El Salvador a otro ser humano,

y quizás se perdió con él,

la posibilidad de construir un mundo mejor.

 

Nunca será redundante denunciar la injusticia en el mundo, y al hacerlo deberemos de tener la claridad mínima para ser objetivos con todas las variables que la determinan. Esta regla se cumple también en la ciencia, pues no hay efecto sin causa, ni mucho menos generación espontánea.

 Aunque la violencia social es un fenómeno muy complejo, es más fácil discernirlo desde la esfera de la libertad-responsabilidad de individuos y grupos, quienes en la medida de  su jerarquía dentro de una estructura social determinada, así el juicio histórico vertido sobre ellos, al momento de explicar la grave y dolorosa dimensión de la violencia. Si aquellos impulsaron la justicia, o en su defecto, facilitaron la pobreza y el hambre.

No extraña que la intelectualidad orgánica, que ha acompañado el nacimiento y desarrollo de las sociedades modernas, principalmente en Latinoamérica, se hayan volcado hacia el determinismo histórico, y las corrientes criminológicas de corte positivista, donde la violencia social está condicionada por una heredable y anormal esfera biológica, requisito sine qua non para la conducta delincuencial.

Lo anterior, representó la exitosa versión tardo decimonónica del racismo, que convirtió a grandes sectores de población marginada del poder, en las modernas clases peligrosas. En esta dirección, nunca olvidemos los más de 25,000 asesinados,  a raíz del levantamiento campesino acaecido en la zona occidental de El Salvador el 22 de enero del año 1932, el cual fue detonado por el apuntalamiento de la crisis total de un sistema económico y político , que colapsó luego de la caída internacional de los precios del café.

Pero el anterior escenario, también muestra que la violencia que mostraron aquellos sectores olvidados, fue una fundada reacción que ciertamente derivó de la coyuntura económica ya mencionada , pero de manera más contundente , por el abandono sistemático, del legítimo proyecto de humanización y dignificación de estos grupos humanos, equivocadamente  considerados inferiores.

Por esto, es necesario ejercer una sana y valerosa crítica hacia el pasado, porque de este seguiremos bebiendo hasta el final de los siglos; y esta es una labor que se deberá ejercer por las presentes y futuras generaciones, en libertad, orden y respeto.

Hablamos de un vigor biológico y espiritual, el cual se deberá renovar generacionalmente, y no sólo de manera selectiva e interesada como se ha venido haciendo. De no ser así, estaremos apostando por la auto aniquilación, no sin antes pasar por una oscura noche de sufrimiento, violencia y muerte.

Tal y como la vivimos actualmente en El Salvador, donde   casi estoy seguro, nadie se ha quedado sin derramar más de una lagrima, o en el peor de los casos su sangre o la vida.

Algunos historiadores de la Iglesia en Latinoamérica, por ignorancia o complicidad, aún se muestran reacios a estas líneas de análisis; lo que en gran medida ha abonado en interpretaciones divorciadas con el espacio y el tiempo al cual pertenecen. Aunque no es tema de este ensayo, es pertinente recordar el liderazgo de la dimensión religiosa en la articulación del poder, a tal grado que si impulsamos en este sentido una visión distorsionada e interesada del mundo, entonces será muy difícil recuperar la autonomía individual y social.

En este sentido equivocado, la búsqueda de la justicia al final de la historia será la prioridad, y no su construcción dentro de ella. No se trata sólo de beneficencia y caridad, sino fundamentalmente de justicia. De no enfrentar esta errada mentalidad, seguiremos invocando como en la edad media, a las fuerzas del maligno, para explicar esta excesiva e irracional “maldad criminal”.

 Con lo anterior no me quiero oponer a ninguna concepción religiosa sobre el origen del mal en el mundo; pero habrá que ser muy cuidadosos en no transferir nuestra responsabilidad histórica, en lo que atañe al diseño generacional de sociedades conflictivas y explosivas.

Cuando se pregunta a un europeo promedio, su opinión respecto al desigual desarrollo de los distintos continentes, muchos harán uso de aquellos argumentos que vertió a mediados del siglo XVIII en El Espíritu de las Leyes el Barón de Montesquieu, los cuales en gran medida reforzaron el racismo y la esclavitud de una época, cuya influencia aún nos alcanza.

Este eurocentrismo cultural, facilitó una racionalidad conexa con aquel “espíritu ilustrado” en los principales centros del poder político y económico de las naciones consideradas libres; lo cual atizó la conciencia pro independentista respecto de España, pero no sin llevar de una u otra forma disfrazado, aquella infame herencia de la esclavitud y sojuzgamiento derivados del primer coloniaje español en el Nuevo Mundo.

 La paulatina transformación en repúblicas de las antiguas posesiones españolas, fue un proceso errático que promulgó los cuerpos teóricos de las diferentes constituciones políticas, que contrario a lo que muchos opinan, no significó la apertura hacia los diferentes derechos y deberes ciudadanos, sino la concreta y paulatina restricción real de la condición humana de las grandes mayorías. En esto se puede argumentar, que sí hubo una complejización doble:

1) Del cuerpo de leyes constitucionales, que en apariencia dieron la impresión de modernidad ciudadana. Pero en su praxis histórica se abocaron dentro de un espíritu que potenció el peculado, el nepotismo, pero principalmente, el olvido vergonzoso de aquellos a quienes en teoría se debían, como a sus iguales.

2) De la excesiva burocratización del aparato de estado, y su enlace con la consolidación del liderazgo imperial norteamericano, como potencia económica y militar, en especial desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Por lo anterior, es posible arriesgarse a enunciar, que aquella semilla que un día sembraron los grupos independentistas a principios del siglo XIX, si bien se agenciaron los galardones de la modernidad gaditana, esta no fue lo suficiente persuasiva como para hacerles olvidar, aquella poderosa cosmovisión heredada desde la época de la conquista. Y que en estos casi doscientos años de historia patria, aún parecen tener gran vigencia, al ver de hecho, la facilidad con la cual el talante de muchos de los gobiernos de turno, se han adherido cosmovisionalmente – y en infame subalternidad – , respecto a la Doctrina del Destino Manifiesto anglosajón.

En consecuencia, es preciso no tergiversar nuestra memoria histórica, y entender lo fácil que es ser manipulados por el enorme poderío del monstruo mediático contemporáneo, para ser conducidos hacia interpretaciones engañosas, donde no se trata de resolver el fenómeno de la violencia, de manera equitativa y liberadora.

Lo importante de este análisis, es partir de la sospecha, que desde el poder constituido, sea este nacional o internacional, se pretende diseñar una mentalidad ad hoc, que secunde este modus operandi, por dos razones principales:

1) Reclutamiento de nuevos consumidores para el gran mercado transnacional.

Al hablar de consumo, no deberemos de entenderlo en el sentido económico, sino fundamentalmente de todo aquello que nos constituye en ciudadano del “mundo moderno”. Valores culturales, hábilmente labrados por orfebres a sueldo, cuya misión es la de hacernos sentir que existe una corriente incuestionable, cuasi convertida en destino, y a la cual no nos debemos resistir. En otras palabras, estos jardineros del mundo están sembrando, lo que de acuerdo a los centros del poder es conveniente a este modelo de marcha histórica.

 2) Temor del poder oficial, ante una eventual y legítima rebelión social. De aquí surgirán los instrumentos de control, dominación y exterminio; a partir de la potenciación de aquellos saberes científico-técnicos, que paulatinamente cancelen modelos de racionalidad contestataria. En consecuencia, tendremos el impulso radical hacia aquellos saberes utilitarios, y la consiguiente marginación de modelos de intelectualidad humanista; los cuales peligrosamente quedarían restringidos dentro de recintos universitarios, muchos de los cuales pudieran responder a proyectos de opresión, o visiones del mundo emanados de otras latitudes.

Sin embargo, a la base de todo esto existe un temor a que surjan lideres, al igual que en el pasado, y que amenacen este proyecto de hegemonía. Se habla del control absoluto de la vida y la muerte, en el sentido concreto de un juez que determinó de acuerdo a ciertos parámetros divinizados, que un pequeño grupo humano puede gozar de los bienes de este mundo, y para el resto, el empobrecimiento material y moral.

Esta estructura, evidentemente se articula en una red que se ha tejido al igual que una telaraña, verdadera trampa híper tecnologizada, la cual logra un nivel de invisibilizacion casi mortal, pues está destinada a ser reproducida como el signo del desarrollo. Sin ser advertido, la mayoría de las veces, el fin último será el control total y un eventual exterminio.

Todos sabemos, que casi sin excepción, cada año se otorga con gran pompa el Premio Nobel de la Paz; sin embargo la injusticia y la guerra empeoran de manera paradójica en el mundo, ¿cual pudiera ser el sentido de esta lógica inversa?

Así, cuando en países como El Salvador nos enfrentemos al complejo fenómeno de la violencia, deberemos estar obligados a preguntarnos, cual es la verdadera raíz de la misma, así como sus posibles soluciones.

Esta sagrada labor tendremos que hacerla cada uno de nosotros, y no limitarnos a que nos traten como a un rebaño, siguiendo la solución más fácil y tentadora.

La historia también nos juzgará dentro de unos años, y por eso ahora tendremos que convertirnos en justos jueces, y sentar en el banquillo de los acusados no sólo al criminal, sino también al hacedor de criminales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    • JTdJOM
    • 27/11/13

    Que grupo o grupos sociales ponen en mayor porcentaje a los muertos por causa de violencia?
    Que caracteristicas presentan estos gupos sociales?
    Las caracteristicas que presentan estos grupos humanos EXCLUIDOS podriamos decir que son muy similares en el tiempo?
    Estos grupos sociales tipificados como violentos tienen posibilidad real de cambiar su situacion en forma tal que se puedan integrar o ADAPTAR al sistema o sencillamente estan destinados a la ANIQUILACION?
    Podriamos cosiderar a las MARAS como un conjunto de seres humanos
    cuyo principal objetivo es la SOBREVIVENCIA dadas las condiciones del contexto en que se desarrollan?
    Estamos a las puertas de otro conflicto armado de grandes proporciones?
    Son las MARAS los revolucionarios de nuestros tiempos?

    • Estamos de acuerdo.

      A > pobreza > violencia → sobrevivencia …Organización de los más aptos…..→ grupos políticos y económicos .
      ↓ ↓ Crimen organizado (Mafias…narcotráfico)

      La mayoría de la población en pobreza perpetua
      → Extinción →[ aguda…asesinados
      [Crónica…enfermedad, desnutrición y muerte.

      Los más aptos →ejercen manipulación por la violencia …Legítima ?[ Ideológica( legislación y religión coercitiva y punitiva, , valores ? , temor.

      Ilegítima. [Miedo a ser asesinados.

      ¿Dónde estamos nosotros?

    • JTdJOM
    • 29/11/13

    Si ” los mas aptos” son en el sentido de nuestro conocido Herbert Spencer estamos en la selva, aqui ya no importa ni religiones ni dioses solo la Supervivencia …..”El fin justificara los medios que empleemos” y ya no es valido hablar de justicia ni del incierto e indefinido mas alla

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: