“De la ilustración a nuestros días: año 2013 ”.


La ruta por la que transitamos desde la ilustración, ha conducido al rechazo o invisibilización de muchos de los valores que la iniciaron. Por ello, aquel lema que incendió Europa desde finales del siglo XVIII: libertad, igualdad y fraternidad; y que llevó a miles al máximo sacrificio, fue capitalizado por hábiles mercaderes, quienes paulatinamente fueron transmutando aquel oro fino y perlas, en lata y vidrios sin valor. Esta alquimia – estructura del mal anclada en la historia[1] – , provocó un giro cosmovisional, que desplazó paulatinamente las riquezas materiales hacia manos sin alma; y para quienes el poder económico no fue “el medio”, sino “el fin “de la existencia.    Quizás hubo algo importante en aquella antigua fuerza espiritual que puso a Dios en el centro del cosmos, y que ha venido siendo desplazada por una sombra que hoy llamamos progreso y desarrollo. Es posible que en aquella época pre-científica – donde los más dogmáticos creen que solo reinó el mito -, inclusive a los pícaros les diera temor el fuego del infierno; tal vez porque aún existía en su tejido intimo, la creencia en “algo superior”.  Esta dinámica vital que algunos estudiosos monopolizaron, y han llamado historia, no corresponde en absoluto al despliegue de un espíritu bonachón; sino a un engendro que con el paso de los días, nos amenaza aún más. A esto le llaman “caos” aquellos envejecidos espíritus modernos, ya sometidos por este aparente determinismo biologicista; pero se olvidaron que el ser humano en esencia es “libertad”, desde la cual desafiamos “todo”, incluso a la muerte.

Sin embargo, pareciera que el castillo de arena crece, y el ser humano se extingue, dentro del espejismo que el saber moderno construyó como una casa donde reposar. Este antropocentrismo ateo en desarrollo, asusta por los derroteros errados, que muestran con abundancia los frutos de su nueva religión: la ciencia. Sus sacerdotes comtianos se venden al mejor postor, y su paga viene de aquel espíritu avariento, que se ancló en el crecimiento ofensivamente injusto de los imperios modernos. El mismo espíritu en tinieblas ya transformado, que se encarnó en el narcotráfico y conexos, donde se mueven toneladas de oro, pero que tienen al mundo hundido material y espiritualmente. Caudalosos ríos de sangre joven han corrido y correrán, mientras persista esta dialéctica de empobrecimiento integral. Con ellos se va la esperanza, el empuje y el vigor de un gran sector de la humanidad oprimida, que se perdió en el odio de clases, y desarmó su cerebro con el impacto de la cocaína, el crack, mariguana, etc., etc. Quedaron solo despojos violentos de lo que fue un humano…los científicos lo saben muy bien, después del estudio cuidadoso del daño neuronal crónico ejercido por el uso y abuso de sustancias tóxicas. Miradas torvas, ojos perdidos, lenguajes sincréticos, desafío extremo y delirante a todo… y en medio, una drogadicción obstinada dentro de una estructura que postula otra pirámide del poder, antagónica a la oficial, pero amarradas como consecuencias indisolublemente ligadas entre sí. Exitoso experimento de la necropolítica mundial, dirigida a exterminar a los más débiles y crédulos…quizás esto sea como descender a los infiernos, donde la maldad humana, no es más humana, porque se ha convertido en la evidencia de una especie potenciada de barbarie, jamás encontrada en la selva.  Pero seguramente esta sea la reacción explosiva, ante una forma de opresión acumulada durante siglos, y que hoy aflora en medio del estupor de una mentalidad que ha vivido de espaldas a este drama. Probablemente anestesiada por una pseudo cultura ad hoc, especialmente diseñada por aquellos intelectuales casados con el dinero…droga también potente, que se sigue consumiendo desde hace muchos siglos. ¡Ay de aquellos imperios que se olvidaron que los valores materiales vienen después del respeto a la dignidad humana! De este olvido ha surgido una casta de monstruos, dentro de la cual existe una jerarquía, fácilmente distinguible por su capacidad de destruir. ¿Qué extraña tener un mundo a punto de reventar, si la dinamita se vende más que el pan? Este espejo de la realidad, refleja una esencia envenenada, pero aún salvable.  Porque no es cierto que se hayan perdido los talentos, sino que fueron escondidos en aquel transito epocal, y de sus réditos unos pocos se engordaron, los mismos que hablaron de nacionalismo, y patria. Sus herederos aun nos dan clases de moral, de historia, y hasta de teología; ellos no necesitarán trabajar como simples mortales, porque su destino está asegurado en esta, y la otra vida; bancos, conventos, y cátedras, usufructuaran merced al miedo del embargo, del infierno, o del fracaso, las energías del mundo. Y ahora, gracias al empoderamiento de la ciencia y tecnología, pudiéramos creer vivir más y mejor, pero es un engaño. El saber nunca será neutral, y su papel ya fue definido en las guerras desde el principio de los siglos, ¿y la esperanza…?  Hermosa palabra, que enciende los corazones, donde aun habita esa luz sagrada que se llama ideal.

Pero la hondura por donde transitamos como espectros, viviendo entre sombras, pareciera profundizarse ya en pleno siglo XXI; punta de lanza de un tiempo donde el sosiego pareciera haberse puesto en huelga, esperando tal vez romper aquel errado sueño ilustrado, donde un día nos embarcó el relevo histórico de la opresión . El auge del positivismo, no sólo facilitó el cientificismo, sino que estableció el camino para legitimar el estado moderno, el cual canceló la individualidad, apostando por una masa anónima y sin alma. Se confundió sabiduría con ciencia, iniciándose el equivocado y sospechoso camino hacia la esclavitud moderna.

Vino el opio de una falsa democracia, que vendió un sueño donde el voto hace iguales a todos los humanos; pero desde un proyecto que les cancela la libertad de “ser”, donde la jerarquía se ancla en una tradición oscura e intransferible, y que hoy es más carnicera que la vivida en la antigüedad. Tal vez el negocio ideológico que vende la farsa, que enseña cómo olvidar las diferencias que enriquecen y empobrecen, este llegando a su fin. Por ello esta reflexión de trinchera, desde donde se resuelve la vida en tiempos de guerra, tal vez nos conduzca a encontrar una de las claves para romper el ciclo de los imperios.

 


[1]“ Para aquellas legiones que desde el principio de los tiempos  se enfrentaron a la Gracia,

la Luz Eterna no alcanzó a llenar el diamante de su libertad …

su rebelión nos alcanzó a todos por igual”. (N. del. T)

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: