“El Papa Francisco I: un timonel arriesgado”.


El uso del poder doquiera este se encuentre, deberá ser siempre, motivo de aguda observación y cuestionamiento de parte de aquellos sobre quienes se aplique ; más aun cuando aquel se ejerza desde el Primado, de una de las iglesias más poderosas de la tierra. En tal sentido, al tratar de interpretar el poder como fuerza , es posible entender su potencialidad para ejecutar cambios a favor o en contra de un grupo social específico ; por tanto, si aquella fuerza es de naturaleza espiritual, y su área de influencia es la feligresía católica mundial, su impacto y alcance no podrían ser dimensionados fácilmente . De aquí, el cuidado extremo cuando se trata de hacer uso de un poder , sea este otorgado por voluntad humana o divina.
Las antiguas controversias sobre la valoración de los límites entre el poder civil, y el religioso, surgen de este análisis , del cual muchos han llegado a creer, no sin fundamento, que en ella funciona una alianza exclusivamente mundana. De aquí seguramente parten, muchas de las luchas que se han dado al interior de la Iglesia católica, las cuales al parecer han girado en torno a la mayor o menor adhesión, al poder civil y sus privilegios. Por ello, las ventajas políticas derivadas de aquel maridazgo, en gran medida han conducido al desarrollo de modelos de cristiandad, que muchas veces han discrepado de las enseñanzas bíblicas. En tal sentido, también hemos de creer, que existe al interior de la Iglesia católica, un espíritu doctrinalmente fundamentado, por querer ejercer un gobierno espiritual orientado no sólo a la emancipación de las almas , sino fundamentalmente a la promoción del ser humano histórico . Aunque para eso , haya que romper con esquemas morales petrificados, construidos casi a manera de amalgama, donde se han adosado los diamantes luminosos de la doctrina bíblica, con interpretaciones tendenciosas, que pudieran fácilmente convertirnos en verdugos implacables,de un sector social estigmatizado, y dentro del cual en un momento dado, pudiera estar cualquiera de nosotros.
Por estas y otras razones, la Iglesia católica ha tenido en diferentes épocas , que generar cambios fundamentales para sobrevivir; esto se ha venido dando con mayor fuerza, desde la década de los años sesenta, a partir del Concilio Vaticanos II, que ya en el último tercio del siglo XX, si bien potenció una concientización sobre las causas de la pobreza en el mundo subdesarrollado, esta misma también sirvió para atizar el repunte de la violencia social, lo que finalmente terminó en guerras civiles. Donde muchos de sus líderes se distanciaron de la moral cristiana, para ubicarse dentro de una perspectiva ideológica exclusivamente bélica. Esto no implica que el derecho a la legítima defensa de los pueblos, esté reñido con un cristianismo combativo; sin embargo, este salto parece ser más de carácter cualitativo, y desde el derecho natural. El talante de esta confrontación , y emanado de aquellas libertades rescatadas desde el concilio , pudieron con facilidad haberse convertido en una praxis extremadamente peligrosa, la cual llevó al desarrollo de modelos teológicos liberacionistas, que aún luchan por alcanzar un liderazgo ideológico , principalmente en zonas empobrecidas como Latinoamérica .
En esto últimos días, hemos escuchado del Papa Francisco I , declaraciones sumamente importantes, respecto al aborto, la homosexualidad, el divorcio; temas altamente controversiales, y que al parecer han sido tabú dentro de la moralidad cristiana. Porque desde aquellos , se han tocado muchos de los fundamentos de la cosmovisión religiosa, dentro de la cual hemos crecido. Incontables casos de homofobia, marginación, y hasta expulsión del seno del catolicismo, han surgido a consecuencia de aquel espíritu de intolerancia, que en gran medida ha reflejado una moral, con la cual se ha pretendido dirigir la espiritualidad cristiana. Por ello, cuando el Papa Francisco I , al parecer quiere distanciarse de aquella pedagogía espiritual aparentemente decadente, pareciera querer conducirnos de manera intencional a un cuestionamiento profundo, tal vez, no para decirnos si aquellos temas escabrosos tienen relevancia ; sino probablemente para cuestionarnos en este momento actual de la historia del mundo , si aquella dimensión constituida en “pecado”, debe prevalecer en la conciencia colectiva , más que otras transgresiones , como son la injusticia , opresión, racismo, genocidios, necropolítica , guerras fratricidas, etc. Y que probablemente estas últimas incidan en el repunte de aquellas desviaciones – que él señala en sus declaraciones-, para ser constituidas ya no como causas , sino como efectos del verdadero mal del mundo.
Con todo esto, es posible que el nuevo papado pretenda redirigir toda aquella energía humana, hasta ahora en un aparente callejón sin salida, hacia problemáticas ancladas en las raíces de la injusticia y opresión, como la VERDADERA ESTRUCTURA DEL PECADO HISTÓRICO, INDIVIDUAL Y SOCIAL. De la cual también parten, estrategias históricamente rastreables, donde se han probablemente diseñado, cruentos distractores a partir de la homosexualidad, aborto, divorcio – entre otros -.
Sin embargo, aunque la intencionalidad papal sea buena, es preciso definir de la mejor manera, la postura oficial de la Iglesia católica, más acorde con la actualización histórica de las enseñanzas bíblicas, y así no caer en desviaciones peligrosas. De no ser así, nos exponemos al repunte de una mayor confusión e inestabilidad dentro del seno del catolicismo. Ciertamente que la puesta en marcha , de aquella sabiduría divina, corresponde a seres humanos históricos; y en este sentido, cuando el actual papado se pronuncia sobre temas de tal calibre, deberá hacerlo de manera diáfana, y fácil de entender para todos. Porque no es posible de manera radical , realizar un giro de timón en mi opinión riesgoso – y no digo que sea malo o dañino -, para una cristiandad que hasta hace muy poco ha vivido dentro de una espiritualidad deshistorizada , poco o nada encarnada, dentro de una dinámica cristianamente revolucionaria y a la altura de los tiempos . La misma que el Mesías nos legó hace más de dos mil años, y que hoy esperamos el nuevo jefe a bordo de la Barca de Pedro ,que es la Iglesia católica ,sepa conducirla a puerto seguro, en este embravecido océano de la historia .

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: