“El reto de una reflexión filosófica en Latinoamérica”.


Existe actualmente un delirio maléfico dentro de la filosofía en Latinoamérica – con escasas excepciones -, al haber creído erróneamente que a más oscuridad y espíritu elitista a la hora de expresar el pensamiento, mayor sabiduría y eficiencia…craso error que estamos pagando caro; porque una de tantas razones para explicar la crisis que vivimos como subcontinente, es el no habernos sabido conducir en esta vital tarea de la reflexión .
Al referirme a esto, no lo hago con el afán de restar valor y mérito a quienes nos han heredado una obra en este sentido; porque su labor significó un aporte que marcó un camino no sólo en el campo del “pensar”, sino fundamentalmente en el “hacer”. Así,la actualización creativa de este instrumento , no debe postergarse de manera peligrosa, porque el enfrentamiento a las crisis del desarrollo de nuestros pueblos , deberá partir de una guía consensuada y eficaz. Este es el punto crítico, del que deberán partir los movimientos contestarios,como una forma de violencia constructiva ,y enmarcada en la própia identidad. Tal como el dispositivo que taladra de manera controlada , la roca , o la montaña , con el fin de allanar el obstáculo que impide el avance del progreso.De igual manera , hemos de crear entre todos, la dinamita ideológica para romper las cadenas del subdesarrollo .
De aquí parte una crítica constructiva para todos aquellos, que se limitan solamente a remembrar aquellas obras, que en última instancia nada significan si no se aplican a la solución de los problemas pertinentes en nuestra realidad inmediata. O en el peor de los casos, han convertido esta actividad suprema del pensar, en un medio más para subsistir mediocremente en universidades, donde la vida humanística muchas veces se ha prostituido y apoltronado. En tal sentido , habría que dar cuenta en la tarea de la reflexión actual , de realidades tales como el racismo, las migraciones forzadas, el analfabetismo, la pobreza y miseria crónica de los pueblos oprimidos, la enfermedad y muerte acelerada merced a la injusticia que generan la altísima contaminación , que afecta principalmente a los más pobres , sólo por mencionar algunos .
Estas temáticas, no estarán nunca fuera del contexto de una reflexión auténtica, y afincada en nuestra realidad; no importa que hagamos uso de un lenguaje sencillo y accesible, evitando lo rebuscado y aristocratizante. Que nos divide primero en lo intelectivo y luego en lo material, alejando aun más el día en que participemos de manera integrada, en esa labor aún pendiente, de construir una conciencia colectiva libre e independiente; capaz de crear para el presente y futuro, una sociedad justa e igualitaria.
De aquí, no es ningún pecado el estar pendientes del quehacer filosófico de Europa, Asia, África o Norteamérica; pero significará un signo de alienación suicida, si nos entretenemos demasiado en el análisis pormenorizado de lo que interesó a cerebros de otras latitudes, quienes atendiendo sus problemas, crearon soluciones exitosas. Porque es sabroso leer, y deleitarse como en un banquete, pero recordemos que ese festín se hizo pensando en otras necesidades; de aquí, la búsqueda de la identidad en el acto del pensar, solamente puede emanar de un reconocimiento mutuo, pero delimitado por una dimensión espació- temporal específica. Latinoamérica es una promesa aún pendiente en el acto de una reflexión eficaz, y al decir esto puedo herir susceptibilidades, pero es necesario hacerlo, y cuestionarnos fundamentalmente con lo siguiente : ¿qué ha pasado en nuestro continente, que no hemos logrado revolucionar la conciencia del colectivo histórico? ¿Será que la alienación impuesta por los modelos imperiales, se ha colado para minar una labor filosófica auténtica? ¿Será la falencia descrita, quizás el signo inequívoco de la ausencia de una ruta en el acto del pensar, donde han existido prioridades irreales, que han robado la energía, que hoy nos hace falta para superar el subdesarrollo?
No cabe duda, que la pobreza material, en gran medida determina otros tipos de pobreza aún más letales y circulares; que en última instancia surgen de una infraestructura de subdesarrollo que no aparecen por azar. Por tal razón no extraña, que en este contexto de agonía material e intelectual, se faciliten y estimulen actividades curriculares que solamente refuercen el statu quo; castigando a quienes se atrevan a cuestionar el modelo ideológico, a vivir en el destierro material, o incluso a la muerte. Por esto, es preciso redescubrir la ruta, pero desde el rescate de una reflexión surgida de necesidades propias, y no emanadas de la televisión satelital, o cualquier medio de comunicación casado con un poder esclavizante. Que a medida se va complejizando, para las nuevas generaciones, será cada vez más difícil enfrentarlo; pero esperamos que en su auxilio acuda el relevo obligado , de aquellos que no se rindieron, y creyeron en esa vocación íntima y desafiante del pensar con autenticidad, para construir un pensamiento , una reflexión que conduzca a un “hacer” diferente .Así cómo otros pueblos en otras latitudes y épocas , aceptaron su reto histórico , para ser hoy muchos de ellos el ejemplo a seguir, para quienes estamos aún pendientes de asumir con eficacia esta gran misión .

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