“La herencia”.


¿Qué dejaremos al partir…? un oscuro y fugaz recuerdo, o quizás el eco de una voz, que tal vez logre retumbar en la inteligencia; o mejor aún, en el corazón de ese misterio que se oculta en el futuro, y desde el cual, posiblemente nos observan con esperanza e inquietud. No importaran los nombres de aquellos que se atrevan, sólo quedará esa fuerza, que ojalá emerja como el poderoso aroma de una hermosa flor, en medio del horizonte de la vida.
Pero inexorablemente, ahí estará con seguridad la inquietud perpetua, de aquel que se encuentre, frente al mismo dilema de elegir. Libertad que es y será, signo inequívoco de todo lo humano, y que desde ella , como pirámide de responsabilidad y poder , veremos a quienes dará más cuenta que otros…como dentro de un gran barco, el capitán , y así hasta el más humilde marinero. Temblemos ante ese futuro, a la vez seguro e incierto… momento dulce y liberador, pero también angustioso; porque ahí no habrá diferencias, excepto aquellas que como galardones o baldones iluminen o manchen, lo que haya quedado de nosotros.
Porque en este instante, desde el cual discurre este silencio – quizás fecundo – que hilvana con temeridad, temor y esperanza, quizás una clave para un largo o corto viaje ,del cual unos parten y otros arriban, como gran aeropuerto; donde la vida y la muerte, son los boletos hacia una realidad, un mundo, un estado….quién sabe. Pero estos, sólo son nombres de “algo” que está escrito en un lenguaje, que aún y a pesar de tanta ciencia, no hemos logrado descifrar. Lo cual posee la esencia de una amarga dulzura, que algunos llaman fe, otros esperanza, y un gran número de espíritus desgraciados, la nada. Pero que seguramente esconde el sentido de la vida, dimensión inabarcable, desde la sola historia humana. Y cuyo sentido, no es solamente particular, sino que forma parte de un concierto de infinitas voces, que de una u otra forma, entonan un himno extraño y sublime, el cual no alcanzamos a entender.
Y cuando llegue el momento de arribar a ese lugar frío, tal vez olvidado, donde nadie habla…ya sin diferencia de rango , fama o fortuna; vendrá en esa noche oscura, la furia de un viento que construya otra historia , pero que aún arrastre , aquello que un día cada uno de nosotros dejó, como una herencia de luz , o de oscuridad.
Por eso, atrevámonos ahora, y en este preciso instante – único, e insustituible, casi divino desde nuestra libertad -, a dejar esa huella de vida, y esperanza, donde quiera que estemos. Desde el más secreto y pútrido antro, hasta el más sublime y santo lugar de oración; porque siempre podremos elegir ante quien postrarnos, no desde esa superficie que ya está muriendo desde el momento mismo de nacer, sino a partir de la profunda y sagrada zona que rebasa todo lo creado. Esta será la prueba irrefutable, de que pasamos por el mundo, no mirando el fango, sino a las estrellas.

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