La pseudo religión: opio de los pueblos.


Existen diferentes tipos de drogas, unas más mortíferas y alucinantes que otras, pero de las más temibles podemos rescatar aquellas que por su tradición, han sido denunciadas y combatidas, pero que aun así, mantienen su embrujo esclavizante sobre gran parte de la humanidad. Y no me refiero a la religión que es luz y verdad, aquella que rescata al ser humano del fango de la ignorancia para volverlo libre, sino de aquella que está brotando como cardo venenoso en sociedades empobrecidas, y que recluta a millones, ante la inmensa desesperación que provoca la asimétrica e injusta sociedad moderna.
El desempleo, desintegración familiar, migraciones forzadas, delincuencia imparable, crimen organizado, líderes religiosos y políticos corruptos, pobreza extrema, muerte…una lista interminable, que puede constituir el perfecto argumento para que hábiles y perversos pseudo líderes religiosos, se valgan de tal coyuntura, para crear un ejército desesperado de sufrientes. Convirtiéndolos en decididos colaboradores en tal proyecto, donde se hace un uso sacrílego de Dios, a quien se pone como tótem – dios muerto – , y al cual hay que ofrendar sus escasísimos bienes, para así recibir los favores urgidos.
Este tipo de religiosidad, constituida en verdadero y vulgar negocio, no sólo es afrenta al ser humano, sino a Dios. Y este crimen, tiene un gran castigo, pues de manera directa, impulsar este modelo de pseudo espiritualidad bancaria, consume no sólo los escasos recursos materiales, sino que roba una preciosa energía que bien podría ser rescatada para construir una sociedad más justa .En América latina no hemos visto el repunte de la espiritualidad cristiana, sino de un engaño, hábilmente diseñado por expertos y sensibleros manipuladores de masas, que prometen una paz ficticia y anticristiana. Porque de espaldas al mundo, sólo es posible la evasión, al igual que una mortal droga, que envenena primero el cuerpo y finalmente el alma. Y de estos desgraciados, sólo hay alguien que se beneficia en gran medida, y este es el sistema de opresión. Porque la esclavitud moderna, cuenta con este eficiente instrumento, para adormecer como el más sofisticado opio. Lástima grande, porque la verdadera religión, es libertad, es lucha, es valor hecho carne…Jesús fue claro en su breve y temible paso por el mundo, al haber derramado hasta la última gota de su sangre en la cruz, como signo inequívoco, que no vino a traer el pálido reflejo de una paz ficticia y cobarde…sino el fuego de una espada que deberá hacer arder el mundo, dentro de la llama santa de su amor. Que en esencia, es la más pura guerra, que hemos de librar todos aquellos que decidamos luchar siguiendo el clarísimo ejemplo del Mesías.
La pobreza espiritual y material, que tiene sometida a la sociedad mundial, ante la angustia de una muerte inminente, principalmente en países empobrecidos; es el signo concreto, que la interpretación del evangelio que se ha impulsado, ha carecido de contundencia y claridad, no sólo por ignorancia, sino principalmente por complicidad con las estructuras de muerte, que están diseminadas en el nuevo orden mundial. Y cuyos responsables concretos, con nombre y apellido, algunos de ellos muy “religiosos”, se confabulan para mantener en la ignorancia y pasividad a un universo social, que sólo esperaría la voz de un verdadero “Pastor de ovejas “, que busque salvarlas no solo para el mundo ultra terreno, sino principalmente para que recuperen su dignidad robada, la de ser hijos de Dios, pero en este mundo, y no al final de la historia.
Un ser humano, que no busque sólo escuchar, sino que fabrique el Reino de Dios con humildad, pero con la angustiosa urgencia de ver satisfecho el mínimum vital. Sin el cual, nos aventajaría con creces, cualquier animal que habite salvaje en los bosques; y que aún en ese ambiente, vive con más libertad y realización, luchando por sobrevivir, aunque para ello tenga que morir…porque no es casualidad que hasta el más humilde animal, supera a todo aquel ser – incluso humano-, que no lucha hasta la muerte, por verse primero libre y luego satisfecho en sus más vitales y urgentes necesidades.
Que la religión es el opio del pueblo…frase trillada, que algo nos dice a los países de la periferia. Por eso, no le temamos a esta sabiduría de la tradición marxista, pero si a la esclavitud material y espiritual…porque de ella se lucran los buitres de la tierra, los mismos que han diseminado el quietismo, la tolerancia cómplice,el indiferentismo , y que exigen y exigirán “siempre” su diezmo de muerte e ignominia.

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    • Mira respecto a este tema, te diré que en todas partes del mundo, pero especialmente en los países más pobres, existe un ejército de hábiles manipuladores de esa aspiración que todo ser humano tiene por lo sagrado. El problema es que a mayor desesperación social, mayor la explosión de sectas, o tendencias espirituales desviadas. Porque estas, no posibilitan la liberación del ser humano como ser terrenal, sino que lo encierran en una jaula de pseudo espiritualidad, y desde ahí poder obtener las regalías derivadas de esta nueva forma de opresión. Ejemplos de esto, en El Salvador hay miles.
      Gracias por comentar

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