“La Esperanza : un camino hacia la Libertad”


Nunca se perderá la esperanza, porque el ser humano ha podido sobrevivir, superando la negrura de la maldad, y el temible poder de su debilidad. Porque no pudo vencernos, en este viaje hacia el encuentro supremo con la “luz”, la que brilla desde siempre en cada uno de nosotros; sin lograr someternos, a la aparente esencia de un mundo que pasa, sorprendiéndonos.

La conciencia es algo más, que la suma de conexiones definidas históricamente, quizás sólo el reflejo privilegiado, de la “Fuerza” que mueve todo lo creado. Nacimos para la libertad, pero de manera radical, y sólo para buscar   un sendero desde el cual poder arribar a esa cumbre, desde la que se divise el infinito, donde se funden lo sagrado y lo profano. Ahí, en plenitud, dentro de un tiempo sin tiempo, donde lo humano y lo divino crean la posibilidad de lo concreto.

Liberarnos del fantasma del tiempo como plazo, para redescubrir algo más que una herencia material, que nos eleva o hunde, creando espejismos mortales, donde a diario se pierde nuestra dimensión humana. Para algunos, no hubo tanta claridad en la ruta, en el camino, pero no fueron escuchados…pagamos las consecuencias, mientras el tiempo perdió su sentido originario.

Existe una circularidad material en la existencia humana, sólo importante en apariencia, porque funciona únicamente como condición de posibilidad, para el develamiento de la esencia que nos individualiza; y con la cual podríamos desafiar más allá de la “nada”, los retos históricos personales o colectivos. No puso Dios nada de sobra, ¿y lo del antropocentrismo? una falacia, para hacernos volver al rebaño; somos exploradores dentro de un tiempo divino, buscando la libertad, y para ello deberemos perder el temor a todo. Así, la muerte se extinguirá como aquellos espejismos, que nos atan a una dimensión a la que nunca pertenecimos.

Los que no se atrevan, transitaran errantes, sin ruta, sus posibilidades perdidas, pero utilizadas en la construcción de un reino extraño. Tambaleándose, mirada sin horizonte, como implorando esa luz, que se extingue en un obligado viaje hacia la nada. Pero existe en la esperanza una felicidad, que nos hace regresar, hacia un tiempo que no es pasado, sino “posibilidad”, donde aún podemos “ser”.

Cerremos los ojos y veamos la luz que llevamos dentro, y no por diversión, sino para sobrevivir…porque cada uno deberá ser fiel a ella, como a una espada sagrada; y que hoy recuperamos para reconquistar el mundo. No entreguemos ” la posibilidad” de lo sagrado, para ser profanada y abandonada en las orillas de la eternidad. Hagamos brillar aún más su poder, porque en ella se encuentra el signo de una victoria, que ya venció a la muerte.

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