América Latina y el desarrollo cultural : un proyecto de liberación verdadero.


Los países que han transitado hacia sus propios modelos de desarrollo constituyen ciertamente modelos sujetos de estudio, pero nunca de imitación. La razón es sencilla y está fundamentada en la irrepetibilidad no solo de los individuos históricos sino de los contextos geográficos. El vínculo indisoluble entre naturaleza e historia esta basado precisamente en esta observación que muestra que el despliegue de un grupo humano está determinado por el modo de enfrentarse a su entorno. La capacidad con cual cada ser humano acepta su reto personal podría estar inmersa en una cosmovisión viciada, en la cual sus personales capacidades podrían ser maximizadas o minimizadas; porque hemos de partir de una aseveración universal en la que todos los seres humanos somos iguales, sobre la certeza que no existe un humano inferior excepto aquel que ha sido denigrado por proyectos de dominación. Y que las percepciones de superioridad y hegemonía reposan en imaginarios creados con una intencionalidad, la cual tendrá que ser explicada a la luz de cada realidad particular. América Latina ha padecido al igual que otros sectores del mundo de un bombardeo ideológico heredero del colonialismo, y este hecho -al parecer- no ha generado de manera concreta una reacción capaz de transformar esta realidad. No se trata de hacer revoluciones armadas, ni huelgas, ni actos de violencia material estériles. ¿Por qué hablo en estos términos? la experiencia demuestra que la cultura de un pueblo es la que en última instancia determina su puesto en el mundo, y si no señalamos tal dimensión caeremos en el error de querer cambiar por la fuerza solo las apariencias de un problema de mayor complejidad. La dominación cultural es el arma por excelencia de todos los imperios, y su enfrentamiento deberá ser de la misma forma; porque de no ser así caemos en la trampa que nos impedirá entrar en la ruta del verdadero desarrollo. Podrá haber iniciativas de liberación lastradas de guerrerismo, pero estas deberán estar precedidas de una labor cultural autóctona de interpretación y construcción generacional, crítica de los interesados amarres perniciosos que la bloquea y desvirtúan. Esta es la verdadera guerra que ha de librarse en las trincheras de las mentes de hombres y mujeres del mundo. Destruir biológicamente a un humano no es de ninguna manera un acto de liberación, es simplemente el anticipo de un holocausto. Podemos defendernos, es lícito…pero no sin antes agotar todas las instancias humanas a las que todos tenemos no solo el derecho sino principalmente el deber de señalar y ejecutar.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: